La investigación sanitaria apoya la asistencia y no se para por la crisis

Cede equipos al Sergas, prepara nuevos proyectos y mantiene sus recursos


santiago / la voz

El Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS) ha puesto a disposición del servicio de microbiología y otros del CHUS cámaras de seguridad biológica, congeladores, reactivos y otros recursos para que se destinen a reforzar las prioridades asistenciales. Además, se validan equipos de PCR utilizados para investigar, por si existe la posibilidad de que puedan ser útiles también para atender a pacientes. Así lo explica su director científico, José Castillo. Carlos Diéguez, director del Centro de Investigación en Medicina de la USC (Cimus), y Anxo Vidal, del Centro Experimental de Investigación en Medicina de la USC (Cebega), señalan asimismo otras estrategias encaminadas a que no se pare la actividad por la crisis y estar en condiciones para reanudarla lo mejor posible cuando se supere el confinamiento.

El Instituto Carlos III, centro de referencia del Gobierno de España para la investigación biomédica, anunció una convocatoria urgente de proyectos para avanzar en situaciones como la que se vive actualmente con el coronavirus. «Hay seis grupos del IDIS que mostraron interés ya en participar. La idea es que se asocien al menos varios de ellos, para que los proyectos promovidos desde aquí sean de envergadura y tener más posibilidades, pues parece que las líneas de financiación van a ser muy interesantes y atractivas. Suponemos que se incluirán también iniciativas orientadas a la prevención, a estar mejor preparados si se repite una situación semejante a esta. Estamos a la espera de que se difunda esa convocatoria para poder aprovecharla», sostiene Castillo.

Agrega que en los laboratorios del IDIS trabaja «sobre un 15 % de personal de presencia física. Siempre que había posibilidad de teletrabajo, se aconsejó. Y cuando es imprescindible la presencia física, se trató de reducir para aumentar la distancia entre el personal y que así disminuyan las posibilidades de contagio».

También el teletrabajo predomina en el Cimus. La mayoría de su personal no acude a las instalaciones, aunque sí hay profesionales que van periódicamente «para realizar o traballo de mantemento que non se pode adiar e garantir que funciona todo correctamente. Sobre todo, ter en condicións a tecnoloxía e outros aspectos máis puntuais», manifiesta Diéguez.

Es difícil encontrar elementos positivos al confinamiento en casa. Quizá uno, con matices, pueda ser el hecho de que supone una oportunidad para retomar, con una estrategia diferente, asuntos pendientes a los que quizá se les podrá dedicar más tiempo, y ultimar publicaciones a las que ahora se les podrá prestar mayor atención, indica Diéguez. «Es un buen momento para sacar trabajos que esperaban en el cajón», dice Castillo.. Las restricciones de desplazamientos y la suspensión de tareas que restaban tiempo, incluso el poder plantear la docencia de un modo distinto, pueden favorecer que prosperen tareas pendientes, señalan.

En el Cebega «fixemos provisión de recursos para garantir o benestar dos animais de experimentación. Temos reservas de labras, pensos e agua para varias semanas», indica Anxo Vidal. Hay personal que se encarga de hacer la reposición necesaria, aunque «reducindo ao mínimo a presenza no centro», señala Vidal. Se han aplazado o suspendido algunos trabajos, «e cando non houbo esa posibilidade, continúan, con limitacións da presenza de investigadores no centro. Hai contacto permanente cos grupos para vermos de atender as súas necesidades», sostiene.

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