De las restricciones de Abu Dabi a la despreocupación de Londres; arousanos por el mundo en tiempos de pandemia

La preocupación ante la propagación del coronavirus se vive con incertidumbre desde distintos puntos del planeta, de Alemania a los Emiratos Árabes, donde se encuentran confinados a su pesar varios vecinos de O Grove, emigrados desde hace ya tiempo


o grove / la voz

Si algo ha puesto de relevancia esta crisis sanitaria es que el coronavirus no entiende de fronteras ni de idiomas. Así, la mayor parte del planeta se encuentra encerrada entre las cuatro paredes de sus casas, importando poco o nada que lo que vean desde sus casas sea el Big Ben o el Empire State. Algo que nos une por fin a todos a pesar de los kilómetros. Que se lo digan a los mecos emigrados por el mundo, que hoy viven en las mismas condiciones que sus vecinos en la península.

Las medidas de contención para frenar la propagación del virus son ya muy parecidas de Inglaterra a los Emiratos Árabes Unidos, pasando por Portugal o Alemania. Desde allí relatan sus impresiones ante la pandemia, sus incertidumbres y cómo esto ha cambiado, de alguna manera, su forma de vida. Así lo explica Nerea Pardo, estudiante de máster de Arquitectura en Oporto, que lleva varias semanas sin acudir a la escuela. «La verdad es que aquí se respira tranquilidad por el momento, aunque yo salgo de casa lo justo». Parece que en la ciudad lusa los casos están bastante controlados. A pesar de ello, los bares y centros de enseñanza se encuentran cerrados desde hace varios días. Así que la cuarentena en este caso le ayuda a estudiar y a preparar proyectos de cara un final de curso incierto.

«La verdad es que en Portugal se respira tranquilidad, por el momento»

En el polo opuesto se encuentra Francisco Gondar, propietario de un bar de tapas y una galería de arte en Heilbronn. Ser empresario en estos tiempos no es fácil, confiesa. Con Angela Merkel en cuarentena, y el país con más de treinta mil infectados, la situación no es buena, «sobre todo la económica», apunta, preocupado. En la zona en la que vive junto a su pareja, las grandes empresas han empezado a cerrar esta misma semana, y en el barrio apenas se ve a nadie por la calle, «aunque no hay prohibición de pasear». De momento, han decretado quince días de cuarentena «pero en el país ya se habla de un horizonte de cuatro a seis meses para superar esta crisis». Francisco está seguro de que este fenómeno augura un cambio de ciclo y de mentalidad, algo «que puede ser muy bueno».

«En Alemania se habla de cuatro a seis meses para superar la crisis»

Donde las restricciones son más severas es, en cambio, en Abu Dabi. De eso da buena cuenta Xoán Domínguez, director de Sistemas de Soporte de Vida Animal en ALEC. En el país cuentan en este momento con 562 casos. Pese a ello ya han tomado decisiones drásticas. Xoán, que viajó a O Grove hace unas semanas, asegura que la vuelta e Emiratos Árabes fue complicada: «Tiven que percorrer media Europa para poder chegar, para evitar zonas quentes como Madrid». A los ciudadanos procedentes de lugares con un alto número de contagios ya no se les permite la entrada, «nin sequera aos que teñen visado». Solo se autorizan los vuelos de salida, y no hacia todos los países, cuenta. Xoán lleva once días en casa, y se acaba de enterar de que la cuarentena se alarga. La cosa, lamenta, se está poniendo complicada.

«En los Emiratos Árabes no dejan entrar a quien viene de países con muchos contagios»

Y así llegamos a Londres, donde otra grovense más, Laura Molinos, directora de una escuela infantil en Kensington, vive con preocupación la gestión de esta crisis, puesto que hasta hace apenas unos días «la alarma era cero». Explica que la gente sigue caminando por la calle como si no pasara nada: «Aun así, yo salgo con mascarilla y guantes». Desde O Grove, toda su familia le pidió que regresase, pero a ella le pareció muy irresponsable. «Me llegué a preguntar qué era lo correcto, si volver o no», admite, un interrogante que no le dejaba dormir. El virus no le da miedo, va en bici al trabajo y por si fuese poco el presidente resta importancia a la situación: «Y aquí lo que diga Boris va a misa».

«Aquí lo que diga Boris Johnson va a misa»

Cuando la crisis empezó, lo primero en lo que pensó fue en el supermercado, «fue como si viniese una guerra». Ante el temor de que la comida se acabase, ha decidido guardar las provisiones bajo el sofá. Nunca se sabe.

En primera persona

Nerea Pardo Blanco, estudiante de Máster en Arquitectura en ESAP-Porto

A Nerea la llevó al país vecino una beca Erasmus para cursar un máster en Arquitectura. Después de siete meses en la ciudad de Oporto, confiesa sentirse muy cómoda allí, donde está totalmente volcada con una profesión que le apasiona.

Francisco Gondar, propietario de Jäkbar /Mojäk Galerie en Heilbronn

Fran lleva en Alemania cerca de veinte años, por lo que conoce la realidad del país como la palma de su mano. Aunque lo de ser empresario es reciente. Su bar de tapas, donde sirve tortilla, y su galería de arte llevan abiertos solo tres años.

Laura Molinos Otero, Manager en Kensington House Nursery School

En Londres desde hace 9 años, Laura ha vivido muchos cambios en el Reino Unido, como la salida del país de la UE. Con trabajo en una escuela de South Kensington, le preocupa la gestión de la crisis y estar encerrada demasiado tiempo.

Xoán Domínguez Otero, director de Sistemas de Soporte de Vida Animal en ALEC / SeaWorld Abu Dabi

La experiencia de Xoán en los Emiratos Árabes Unidos es muy reciente, se remonta a seis meses. Involucrado en la construcción de un acuario de enormes dimensiones, la crisis ha complicado mucho el trabajo.

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