Destilerías gallegas podrían donar más de 100.000 litros de alcohol en solo 24 horas

«Estamos con la respiración contenida, esperando que la Xunta nos dé la señal», afirman


Toda la industria y los centros de investigación en España y en Galicia se han puesto a disposición del Gobierno y de la Xunta para arrimar el hombro en plena crisis sanitaria. Las alcoholeras y destilerías gallegas no iban a ser menos. En cuanto trascendió el déficit, tanto de gel desinfectante como de alcohol sanitario (con el que elaborar ese preparado) e hidroalcohol, han sido varias las destilerías y fabricantes de alcohol de boca que se han puesto en contacto con la Consellería de Sanidade para ofrecer producto, mano de obra, instalaciones y logística con el fin de abastecer de desinfectante a los centros y profesionales médicos y de seguridad que considere el Sergas.

En España, algunas firmas que poseen alcoholeras propias han hecho pública su disposición a fabricar alcohol sanitario. En Gran Canaria, por ejemplo, una dedicaba el 5% de su línea de negocio a este producto, que pasó a ser prioritario. En el País Vasco, uno de los productores de referencia desde hace casi dos siglos ya se ha puesto manos a la obra. Incluso Repsol produce en Móstoles gel hidroalcohólico para donar y equipamiento para el test. Mientras, desde el entorno de la industria del destilado se propone aprovechar también el excedente de alcohol vínico que existe en las bodegas de todo el país.

La industria de las bebidas espirituosas explica que «si el Ministerio de Sanidad se coordina con las administraciones competentes y se concede la exención de ciertos trámites o la agilización de estos es posible generar este producto en apenas 24 horas». De hecho, en Galicia, dos de las destilerías de referencia, Aguardientes de Galicia (Vedra) y Destilerías Compostela (Rois), están en disposición de proporcionar más de cien mil litros de producto de un día para otro.

La Consellería de Sanidade ya tiene conocimiento de las capacidades de las firmas que se han ofrecido a colaborar, mientras que la Delegación Especial de la AEAT en Galicia confirma que ha recibido dos solicitudes de empresas habilitadas como fábricas de bebidas derivadas para poder dedicarse temporalmente a la elaboración de hidrogeles. «Cumpliendo los requisitos fijados por el Departamento de Aduanas de la AEAT, y atendiendo a la situación actual, se ha autorizado de manera exprés la posibilidad de realizar esta elaboración en zonas separadas y delimitadas de las fábricas, para que se pueda atender la demanda creciente de hidrogeles», explican desde la Agencia Tributaria. «Estamos con la respiración contenida, esperando que la Xunta nos dé la señal», asegura Miguel Gómez, brand manager y director técnico de Aguardientes de Galicia.

Burocracia frente a solidaridad

La burocracia es, en parte, el principal atranco con el que se podrían encontrar estas iniciativas solidarias para luchar contra el COVID-19. Para pasar de producir alcohol de boca a sanitario, las empresas deben afrontar las tasas, permisos e impuestos de cambio de actividad, y los análisis de producto pertinentes, además de cierta adaptación en su maquinaria de producción. La coordinación entre los gobiernos central y autonómico, la Consellería de Sanidade (junto con la USC), Hacienda y la Agencia Española de Productos Sanitarios es clave.

Francesc Xavier, secretario de la Unión Española del Licor, insiste en que «hay millones de hectolitros de vino que las alcoholeras pueden reconvertir». Aguardientes de Galicia cree que la burocracia no debería ser un obstáculo. «Habría que eliminar el impuesto especial para el alcohol de boca, pero apreciamos mucha colaboración desde todas las partes implicadas», asegura, mientras ofrece: «Ponemos nuestra fuerza de trabajo y el alcohol, incluso convertiríamos nuestro alcohol de boca en sanitario, y hemos implicado a nuestros proveedores en la donación». «En 24 horas podemos proporcionar 30.000 litros al grado que digan las autoridades y, si Aduanas lo permite, el metanol considerado deshecho», apunta. Esta firma no podría fabricar el gel, pero sí su ingrediente alcohólico y el propio hidroalcohol (del que podrían llegar a 150.000 litros).

Destilerías Compostela es la más grande de su tipo en España y una de las tres de mayor tamaño en Europa (donde se prioriza el destilado de cereales, con Rusia, Polonia y el norte de Italia a la cabeza y ya orientadas también en la lucha contra el COVID-19), posee un alcohol denominado impuro a 88°, del que podría donar 35.000 litros para que una alcoholera lo rectifique para hacer hidroalcohol, haciéndose cargo incluso de los costes de transporte. Además, poseen otros 33.000 litros de alcohol de 96° para uso alimentario que solo tendría que ser recalificado por la Agencia Tributaria.

A mayores, suele destilar aguardiente a 75°. «Si Sanidade nos dice que lo puede aprovechar, nos moveríamos para conseguir materia prima, ajustar nuestra forma de destilar y empezar a producirlo cuanto antes», ofrece.

De la autorización masiva en Estados Unidos al uso de vodka en Polonia

Polonia confirmaba su primer caso de COVID-19 el 4 de marzo. El pasado viernes, el gobierno conminó a su estamento de aduanas a que pusiese a disposición de los ayuntamientos el caso medio millón de litros de vodka que retenía como prueba judicial tras las incautaciones por trasiego ilegal de este espirituoso que había llevado a cabo en los últimos tiempos. Si bien es cierto que, salvo en muy contadas ocasiones, la graduación del alcohol de boca (así como el de perfumes) no alcanza la exigida para la desinfección (ni tampoco posee las cualidades necesarias), este vodka es la base con la que Polonia está desinfectando sus hospitales.

En una línea parecida, el grupo Louis Vuitton Moët Hennessy (LVMH, fábrica de perfumes y productos cosméticos de lujo, además de dueña de productores de vinos y espirituosos premium, como Dom Perignon o Hennessy) fabricará gel desinfectante y mascarillas (producto que también ha comprado para donar) y utilizará parte de sus destilados como base para conseguir alcohol sanitario.

En Estados Unidos, la agencia responsable de la regulación de alimentos, medicamentos, cosméticos, aparatos médicos, productos biológicos y derivados sanguíneos (FDA, por su siglas en inglés) autorizó a los pequeños y medianos destiladores de la asociación American Craft Spirits a fabricar desinfectantes bajo unas directrices proporcionadas por el gobierno.

En Francia, la casa madre de Aguardientes de Galicia, La Martiniquaise-Bardinet (uno de los grupos más potentes del sector), ya produce desinfectante de manos y abastece de alcohol puro a los departamentos médicos regionales.

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