Baja en España la velocidad a la que se multiplican los casos

Los contagios nuevos en Cataluña superan ya a los de Madrid, que soporta ahora mismo la mayor presión sobre sus hospitales

Llegada de un paciente al hotel Florida Norte, habilitado por la Comunidad de Madrid para acoger enfermos
Llegada de un paciente al hotel Florida Norte, habilitado por la Comunidad de Madrid para acoger enfermos

redacción / la voz

La velocidad con la que se multiplican los contagios detectados cada tres días -se miden así para mitigar las grandes oscilaciones entre unos días y otros- desciende por primera vez en prácticamente todas las comunidades españolas. Únicamente La Rioja sigue con una ligera tendencia al alza, dentro de unos datos que no dejan de ser un soplo de esperanza en medio de una tormenta de cifras que siguen teñidas de negro.

Los positivos se han incrementado en 6.584 en 24 horas y rozan ya los 40.000 (39.673, para ser exactos), mientras que hay que sumar otros 514 muertos, 2.636 desde el inicio de la epidemia.

Con todo no deja de ser relevante que esa multiplicación de casos cada tres días, que llegaron a doblarse o incluso triplicarse hace poco más de una semana, ahora se multipliquen por 1,6 de medida, con comunidades como Asturias o Madrid que están en 1,4 y Galicia en 1,9, al igual que Baleares y Cataluña, donde los casos nuevos (1.939 ayer) ya crecen más deprisa que en Madrid (1.777).

«Los incrementos son, en general, menores que la semana anterior, pero los datos notificados tienen un retraso importante sobre el momento en el que se infecta la gente, inicia los síntomas, es diagnosticada y, posteriormente, es notificada», explicó este martes en su comparecencia diaria el director del Centro de Coordinación de Emergencias y Alertas Sanitarias, Fernando Simón, que sigue apelando a la cautela y el esfuerzo colectivo. «Tenemos que valorarlo con mucho cuidado, ese retraso es entre 7 y 10 días desde la fecha de inicio de síntomas con lo que, en muy breve tiempo, deberíamos ver si esto tiene efecto o no. Sabemos que la curva de nuevos casos sí que ha tenido un cambio en las tendencias en la última semana. No sabemos cuánto más habrá cambiado en los últimos días», incidió.

El momento es absolutamente clave y no se puede relajar el esfuerzo que supone un confinamiento generalizado en un país de 47 millones de personas. «Esta es la semana en la que todos estamos esperando a ver si lo hemos conseguido, con las medidas importantes, muy agresivas, que se han planteado en España. Si estamos llegando ya a ese pico y a empezar a descender en ese número de casos», señala Simón.

Por llegar

Algún indicio se percibe porque, aunque el aumento de casos es más que notable y aún no se ve esa estabilización previa al descenso, sí se ha reducido ligeramente el incremento de muertos respecto a días anteriores. Unas cifras que no significan, ni mucho menos, que lo peor haya pasado, porque la presión más alta sobre los hospitales y las ucis está por llegar en la mayoría de las comunidades, incluida Galicia.

«El cambio en la inflexión de la curva, el empezar a descender los casos nuevos, se tiene que considerar de forma separada a la incidencia que el peso del número de casos tiene en todo el sistema asistencial. Los hospitalizados y las personas que se ingresan en uci tardan unos días en producirse desde que una persona inicia síntomas», aclara Simón para añadir que «los profesionales sanitarios van a tener un período de presión mucho más largo de lo que va tener la población», incidió.

Los datos también indican que la afectación -que no los casos graves- se reparte de manera más o menos uniforme entre todos los grupos de edad, a excepción de los más jóvenes, que aparecen infrarrepresentados. «Los casos no hospitalizados representan aproximadamente la pirámide de población que tenemos en España, si miramos a partir de los 24 años», explicó el director del centro de emergencias con ejemplos gráficos, antes de asegurar que la presión asistencial que ahora sufre sobre todo Madrid «va a afectar a todo el territorio español».

En la misma línea, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, aseguró que «en esta semana, que está siendo dura y va a seguir siendo dura, tenemos que estar más unidos que nunca porque estamos afrontando la primera fase para doblegar al virus».

También reconoce que hay servicios que ya se encuentran al límite de la saturación. «Empezamos a detectar tensión en algunas partes del sistema nacional de salud, en concreto en la Comunidad de Madrid», con lo que cree que es el momento de «la solidaridad entre territorios», dentro de esta «carrera, a veces contrarreloj, que vamos a ganar si seguimos sumando esfuerzos como estamos haciendo todos».

Illa quiso negar rotundamente las informaciones «falsas» de que se esté inmovilizando material médico y de protección en las aduanas. «El Gobierno ni confisca nada ni impide ninguna compra», incidió, por lo que cree que la clave que explica estos problemas es que «el mercado está muy desordenado» con «todo el mundo compitiendo por comprar los mismos productos en donde están disponibles, básicamente el mercado chino». De ahí que el ministro apueste por la capacidad de producción propia porque «el autoabastecimiento es lo que nos va a garantizar la disponibilidad de estos productos en los próximos semanas y meses».

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