Profesionales que garantizan el día a día del confinamiento

Ana Gerpe Varela
A. Gerpe RIBEIRA / LA VOZ

SOCIEDAD

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Trabajadores de muy diversos sectores mantienen su actividad en Barbanza con las cautelas del miedo al contagio

24 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El coronavirus ha sustituido el ajetreo habitual de una jornada laborable en cualquier localidad de la comarca por un vacío casi absoluto. A primera hora de la mañana la imagen resulta atípica y desconcertante, frente al trasiego de furgonetas abasteciendo de mercancía a tiendas o establecimientos hosteleros, inmensas zonas de carga y descarga libres. Ni tráfico, ni distribuidores con carros repletos de productos dirigiéndose a los negocios. Solamente un puñado de personas aisladas que caminan de forma apurada con sus herramientas de trabajo a cuestas.

Su confinamiento quedó suspendido cuando sonó del despertador, indicándoles que debían regresar a sus puestos para que, pese a las restricciones impuestas frente a la pandemia, la actividad continúe su curso. Pertenecientes a muy diversas profesiones, estos valientes del día a día garantizan que quienes se quedan en casa puedan adquirir los productos básicos que precisan, reparar una avería doméstica inesperada o acudir a los controles de salud inaplazables que requieren de la intervención directa del personal sanitario.

Desempeñan su labor con el miedo al contagio presente, como afirma María, dueña de un quiosco: «Tengo mucha presión. Miedo a contraer la enfermedad y miedo a transmitírsela a alguien sin saberlo». Cuando uno se aproxima para preguntarles no ocultan sus temores y guardan una prudencial distancia.