Entierros en la intimidad en Deza y Tabeirós para evitar la extensión del coronavirus

Funerarias de la zona indican que la población ha aceptado con resignación las restricciones que dejan sin funeral y con velatorios simbólicos el último adiós


Lalín / la voz

El estado de alarma afecta de forma directa a los servicios funerarios, donde se ha reducido al mínimo la asistencia de personas para tratar de contener la expansión del COVID-19, Delfín Taboada, de la funeraria Jesús Taboada de Lalín, explica que la población se ha adaptado con rapidez a esta normativa. Tras unas dudas iniciales cuando se anticiparon ya medidas restrictivas antes de la declaración oficial del estado de alarma, el número de personas en los velatorios se ha reducido de forma drástica. El horario de apertura se ha restringido en Taboada de 10 a 22 horas, «e non houbo protestas. A xente na comarca está bastante concienciada, e vén pouca xente» a los velatorios, indica Delfín. A la salida de ellos, en ataúd cerrado siempre, el cadáver va directamente al cementerio para recibir sepultura: no hay funerales durante estas semanas.

Sin preparación mortuoria

Es el aspecto más visible del cambio de normativa para los enterramientos durante esta crisis, que hace aún más duro dar el último adiós a los que fallecen. De puertas adentro, la regulación es también exigente: «Todos os cadaleitos van pechados, e non se fai practicamente preparación mortuoria. Non se fai nin tanatopráctica nin tanatoestética», explica. En caso de fallecidos por coronavirus -por el momento ninguno en el municipio, aclara-, los servicios fúnebres tendrían que emplear un sudario especial, de 15 a 20 micras de espesor, de policarbonato biodegradable. Los operarios de la funeraria deberán acudir en ese caso con un equipo de protección que incluye guantes, mascarilla y gafas. Por el momento, Taboada indica que disponen de estos equipos de protección en cantidad suficiente.

Lo mismo asegura Jacobo González, de Funeraria O Deza: «Non temos para tres meses, pero para o tempo en que está prevista esta situación penso que si». Considera que la concienciación de la población sobre estas medidas es alta, en buena medida porque se han difundido a través de los medios de comunicación y la esperable sorpresa inicial se ve reducida. «Nalgún dos enterros que fixemos nestes días a xente xa non se daba a man para dar o pésame. A xente cúrase en saúde e adáptase á normativa». Apunta diferencias entre DOG y BOE, más restrictivo, que es el que siguen en su funeraria: «Son dez persoas no tanatorio, é moi pouco, porque se restas o persoal para a familia apenas queda ninguén. Pero a xente cumpre bastante ben. No cemiterio permítense ata 25 persoas, gardando as distancias mínimas. Este é un problema que nos desborda a todos», concluye.

Misas por Internet para mantener el culto seguro

La supresión de funerales se hace en paralelo a la de los oficios religiosos. Iglesias como la de Lalín han posibilitado desde hace días a sus fieles seguir la mesa desde casa con retransmisiones en directo a través de YouTube. La parroquia de la capital dezana utiliza además su perfil de Facebook -Igrexa de Lalín- para esta difusión de la eucaristía oficiada por el sacerdote Marcos Torres, pero también para informar de horarios de otras emisiones religiosas.

Medidas similares a las ya adoptadas con fallecidos por enfermedades infecciosas

Jacobo González explica que las medidas especiales que deben aplicarse a los fallecidos por coronavirus son similares a las que se venían siguiendo ya con los muertos por otras enfermedades infecciosas, como pueden ser la tuberculosis o el sida. En esos casos, ya era preciso emplear un sudario especial, como el que se emplea para traslados de cadáveres a poblaciones distantes, que va sellado y pegado al féretro. Y los operarios de la funeraria debían trabajar en esos casos con el equipo de protección, circunstancia que explica que por el momento desde ambas funerarias indiquen que cuentan con elementos suficientes para en principio poder resistir. Porque además, hasta la fecha, no han atendido a fallecidos con el COVID-19.

Sin esperar 24 horas

Una medida extraordinaria durante este período de alarma es la reducción del tiempo de espera desde el fallecimiento hasta el entierro: ya no deben esperarse las 24 horas mínimas que se exigen en situación de normalidad, sino que la familia puede decidir hacerlo antes. Delfín Taboada señala, no obstante, que en la gran mayoría de casos en la zona agotan el plazo para dar sepultura a los familiares. González, por su parte, indica que aunque es posible la incineración no es una práctica extendida en la comarca: «Nós desde xaneiro só fixemos dúas incineracións», expone como dato clarificador.

Con respecto a las flores, desde Funeraria O Deza indican que disponen de un servicio para que en ese último adiós puedan tener algún elemento floral, pese a la situación de alarma.

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