La cuarentena desata la fiebre por pasear a los perros abandonados

Familias enteras se brindan ahora a salir con los animales que alberga la protectora de Vilagarcía y a los que pocos hacían caso

Una mujer pasea su perro protegida con mascarilla
Una mujer pasea su perro protegida con mascarilla

vilagarcía / la voz

«Llevamos más de veinte años allí y la mayoría de la gente nunca nos hizo caso. Y llegó esto y mira». Ángela Cifuentes, la responsable de la protectora de animales de Vilagarcía, no da crédito a lo que les viene sucediendo desde que se ha decretado el estado de alarma. El «esto» al que se refiere es la aparición de voluntarios por doquier para pasear a los perros abandonados que alberga el refugio de animales.

Todo comenzó el primer fin de semana en el que España ya vivía bajo el estado de alarma. «Subieron familias enteras con la intención de coger algún perro del refugio y pasear con él», recuerda Ángela. Familias que nunca se habían pasado por allí para realizar tal labor y cuya aparición sorprendió a los voluntarios.

En realidad, la idea estaba muy bien pensada. El refugio de animales de Vilagarcía está situado en la ladera del monte Xiabre. Un lugar idílico y que dispone de fantásticas rutas para darse un buen paseo y disfrutar de sus vistas sobre la ría de Arousa. Se unía a la ecuación un fin de semana de clima benigno, la ausencia obligada de planes y, claro está, la imprudencia que acompañaba en los primeros días a la falta de concienciación sobre la importancia de quedarse en casa, y quedaba lista la fórmula perfecta para plasmar el despropósito.

Pero los planes no siempre salen bien y aquellos que subieron en coche hasta Pinar do Rei, que ahí es donde se encuentra el refugio de Vilagarcía, para pegarse un garbeo familiar con un nuevo amigo de cuatro patas, tuvieron que regresar a sus domicilios con el rabo entre las piernas.

Aquella sorpresa que causó un fin de semana tan ajetreado fue derivando, día a día, primero en pasmo y luego en indignación. El teléfono de la protectora comenzó a sonar con una frecuencia nunca vista. Y, al otro lado del auricular, eran continuas las ofertas para hacerse voluntario de la entidad y así poder disfrutar del lujo de darse un paseo con un perro -algo que, por otro lado, no se está llevando a cabo en las actuales circunstancias.

Algunos de los interlocutores telefónicos no disimulaban en absoluto sus intenciones. «Nos llegaron a decir que se harían voluntarios solo mientras durara el confinamiento», recuerda, todavía asombrada, Ángela Cifuentes. Porque, más allá de que es probable que alguno de los que usaron el móvil para ofrecerse lo hiciera con la mejor de las intenciones, la responsable de la protectora explica que se puede colaborar de muchas maneras y durante todo el año, tanto en cualquiera de sus múltiples actividades como adecentando las instalaciones. Pero el teléfono sigue sonando con la fiebre del paseo de cuarentena.

Hay quien se ofrece como voluntario, pero únicamente mientras dure el confinamiento

Y los perros ¿cómo llevan el confinamiento? «Lo llevan bien», responde Ángela. Lo cierto es que inevitablemente se han visto afectados por la nueva situación. Solo tres de los voluntarios están autorizados para acceder al refugio, y se van turnando para no coincidir, así que la cuota de mimos que los animales suelen recibir de Ángela y sus colaboradores también se ha visto notablemente mermada. Seguro que echarán de menos los abrazos, pero ellos sí tienen paciencia.

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