Una enfermera, en su segunda cuarentena: «Algunos compañeros se han ido de casa para no contagiar a los suyos»

La sanitaria viguesa critica que haya gente que se tome las medidas restrictivas a la ligera y que se salte el confinamiento

Acceso en el área de urgencias del hospital vigués Álvaro Cunqueiro
Acceso en el área de urgencias del hospital vigués Álvaro Cunqueiro

Vigo / la voz

En estos días de estado de alarma, se suele aludir a la lucha contra el coronavirus como una guerra. Si es una contienda, la primera línea de batalla la representa el personal sanitario. El contacto con personas enfermas coloca a los facultativos, enfermeras y auxiliares en una posición de especial vulnerabilidad. El Ministerio de Sanidad reconoció el domingo que un 12 % de las infecciones de coronavirus son de personas que trabajan en la asistencia sanitaria, lo cual acerca el número actual a 4.000.

Pero no solo es duro el contagio, sino la mera exposición al contagio. Una enfermera de urgencias del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, que pide permanecer en el anonimato, cuenta que ahora mismo se encuentra en su segunda cuarentena por tener contacto estrecho con pacientes que han dado positivo en la prueba del patógeno. Primero, estuvo dos semanas aislada en su casa porque asistió a un paciente del que se supo que estaba enfermo de COVID-19 cuando ya llevaba cuatro días en el hospital. Después, volvió a trabajar y cuando llevaba cuatro días tuvo que entubar a otro enfermo, con protección pero insuficiente para una técnica invasiva de ese tipo. «Son gajes del oficio», resume.

«Al principio lo pasé peor, fue más difícil psicológicamente», dice. Fue antes de la declaración del estado de alarma. «Iba por la calle con mascarilla para no contagiar a nadie, por si yo lo tenía, y me miraban raro. Unos chicos jóvenes me gritaron: ‘‘¡Postureo!’’». Ahora, ir al supermercado y toparse con alguien con mascarilla está a la orden del día.

La segunda cuarentena la sobrelleva con más tranquilidad. «Mis amigos bromean conmigo, ya hablan de cuando esté de cuarentena por tercera vez...». Pero preferiría estar trabajando. «Me siento más útil», asegura. Esa fue una de las cosas más duras de la primera vez: «Te vas para tu casa y tus compañeros están a tope...», dice. Pero reconoce que es una medida de protección para otros pacientes, porque, aunque ella no tenga síntomas, no se sabe si tiene el virus.

Hay muchos trabajadores sanitarios que están haciendo renuncias en silencio. Ella ha dejado de ir a comer con su padre, algo que les pasa a muchos españoles. Pero cuenta que «algunos compañeros tienen hijos y pareja y se han ido de casa ellos por miedo a contagiarlos». Cada vez que ve por la ventana que hay gente que se toma el confinamiento a la ligera, piensa en esos compañeros. «Algunos incluso lo cuelgan en las redes sociales. ¿Pero saben a lo que renunciamos?», reprocha.

Las cuarentenas de los sanitarios han cambiado. Es algo que tiene que ver con que haya tantos contagiados: todos los que habían estado en contacto con ellos quedaban fuera de servicio dos semanas. Ahora se está empezando a levantar la cuarentena en siete días, siempre que al cumplirlos se haga una prueba y esta dé negativo.

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