La innovación se pone al servicio de los hospitales para fabricar respiradores

Médicos, ingenieros y emprendedores se unen en plataformas colaborativas

Un técnico descarga, este sábado, un respirador a las puertas del Hospital Gregorio Marañón de Madrid
Un técnico descarga, este sábado, un respirador a las puertas del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Una de las principales carencias de los hospitales españoles para hacer frente a esta crisis es el equipamiento de las unidades de cuidados intensivos, especialmente los respiradores, que resultan imprescindibles para atender a los pacientes más graves. Cientos de médicos, ingenieros y emprendedores se han unido en diversas plataformas colaborativas surgidas en toda España para poner su conocimiento al servicio del sistema sanitario. La idea es lanzar alternativas de diseño y fabricación de sistemas de ventilación mecánica para, llegado el caso, paliar la escasez de material convencional.

Jorge Barrero, director general de la Fundación Cotec, es uno de los promotores de Ayuda Innovadora a la Respiración, aunque matiza que este es un proyecto eminentemente colaborativo y, por tanto, «sin líderes».

Un tsunami de colaboración

«Esto es un tsunami de colaboración. Todo empezó con una conversación entre cuatro personas, preocupadas por la falta de este tipo de material, una iniciativa que posteriormente se convirtió en un grupo multidisciplinar de profesionales de la medicina, la innovación y la ingeniería que no se han visto nunca, que no se conocen de nada y que, por las circunstancias en las que estamos viviendo, ni siquiera pueden reunirse para compartir opiniones, y que a pesar de todo están cooperando», relata Barrero desde Madrid, la zona cero de la pandemia en España.

El director general de la Fundación Cotec insiste en que «lo ideal» sería seguir utilizando en los hospitales la tecnología existente. «Pero, en caso de que eso no sea posible, y en esta crisis si algo hemos aprendido es que los escenarios más pesimistas al final son los que acaban por darse, tenemos que pensar en una serie de alternativas», razona Jorge Barrero.

«El plan A —relata— es capacitar a la industria española para fabricar respiradores de alta calidad, por lo que estamos en contacto y colaboración con el Ministerio de Industria para ver, desde nuestra experiencia de empresas innovadoras, en qué podemos colaborar para garantizar la producción y distribución de ese material en caso de que sea necesario».

Pero hay plan B, plan C y así hasta el Z, matiza Barrero. «Si no se dispusiese del suficiente material de alta tecnología, hay otros dispositivos, como los que se usan para tratar la apnea del sueño, que podrían adaptarse para ayudar a la ventilación mecánica de los pacientes con coronavirus. No servirían para los casos más graves, pero podrían utilizarse para ganar tiempo en las ucis y como medidas alternativas».

Algunas de las empresas que colaboran en esta plataforma ya están fabricando los primeros prototipos de respiradores y se van a poner a disposición de las autoridades. Este lunes se probará uno de los primeros en Asturias

«La idea es generar conocimiento para utilizarlo cuando sea necesario y si no hiciese falta usar estas alternativas en España, que en el futuro estén a disposición de otros países en los que tal vez haya carencias más importantes», remata Barrero.

Un militar de la base de Murcia prepara mascarillas con la máquina de coser
Un militar de la base de Murcia prepara mascarillas con la máquina de coser HANDO

Paracaidistas costureros

Los militares de la base de Alcantarilla cosen mascarillas para los sanitarios

Los más jóvenes ya no recordarán estos artilugios. Pero la Singer, hasta hace unas décadas, era un objeto omnipresente en nuestra vida cotidiana. En todas las casas había una de estas máquinas de coser. Funcionaban a pedales y tenían un mueble para ellas solas, que se abría y se cerraba según esa tarde tocase costura o partida de tute.

Luego llegaron las máquinas eléctricas y cuentan que las Singer de ahora mismo son pequeñas computadoras del bordado. Pero la Singer de la imagen es un clásico. Ingeniería alemana. Un artefacto indestructible.

Quinientas al día

En la sala de plegados de la Escuela Militar de Paracaidismo de Alcantarilla (Murcia), los soldados desempolvaron este sábado estas obras de arte para ponerlas a coser mascarillas.

El Ejército del Aire calcula que podrán confeccionar unas 500 piezas al día y, a través de su cuenta de Twitter, apunta que su intención es distribuirlas de inmediato «para proteger al personal sanitario y a la población que las necesite». 

La escena, como ese vídeo en el que se ve a dos soldados ayudando a una anciana a llevar la compra en Gijón, desbarata tópicos y prejuicios.Tal vez a estas alturas de la epidemia buena parte de estos lugares comunes ya han saltado por los aires. Pero la foto de los paracaidistas afanados con la costura tiene una poderosa carga de normalidad. Esa normalidad de la que tan necesitados andamos en estos tiempos de excepción.

Descarga de material sanitario donado por China, este sábado, en el aeropuerto de Atenas
Descarga de material sanitario donado por China, este sábado, en el aeropuerto de Atenas

Ayuda china para Europa

Grecia recibe equipamiento sanitario donado por el coloso asiático

Persiste la clamorosa ausencia de la Unión Europea en esta crisis. La UE ni está si se la espera. Ante la incomparecencia de las instituciones comunitarias, los miembros del selecto club de los 27 empiezan a recibir ayuda de un socio inesperado. De China llegó este sábado a Atenas un nuevo envío con equipamiento médico. Grecia, como antes Italia o España, reciben del Lejano Oriente la ayuda material que no acaba de llegar desde la distante Bruselas.

«Esto es solo un entreacto».

El mundo del espectáculo lanza mensajes alentadores

Donald Trump, ideólogo en primera instancia del «dejad hacer, dejar pasar» al virus, ha implantado ahora algunas de las restricciones que reclamaban los científicos. El parón ha llegado así en Estados Unidos al sector del espectáculo, que digiere el cierre forzoso con mensajes alentadores. El Paramount Theater de Seattle ha sustituido el habitual luminoso donde anuncia sus estrenos por un reconfortante aviso: «Esto es solo un entreacto».

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