Mayca Piñeiro: «Dos voluntarios han decidido pasar el confinamiento en el centro»

La directora del Hogar Sor Eusebia cuenta cómo enfrentan estos días al cuidado de un colectivo en riesgo de exclusión muy vulnerable


A Coruña

El aislamiento obligado por la crisis del coronavirus está, en mayor o menor medida, resultando complicado para la población. Pero en lugares como el Hogar Sor Eusebia la situación es sin duda más compleja, con unos usuarios dentro de la considerada población de riesgo confinados en sus instalaciones y sin poder recibir visitas, tal y como contó en Radio Voz la directora, Mayca Piñeiro.

—¿Cómo están viviendo esta situación tan excepcional?

—Estamos preocupados como centro de acogida e inclusión social porque trabajamos con un colectivo muy vulnerable. Llevamos confinados desde el jueves pasado, adoptando todos los protocolos para prevenir el contagio entre usuarios y trabajadores, con medidas como no permitir las salidas de nuestros residentes, excepto las asistencias a pruebas médicas. Y tampoco se permite la entrada a ninguna persona en el centro, ni familiares, ni voluntariado ni colaboradores, de los que hemos tenido que prescindir. Excepto dos colaboradores que han optado por pernoctar aquí en el centro, pasar aquí el confinamiento, para seguir con su trabajo. Así que están aquí viviendo con nosotros.

—¿Cuánta gente está trabajando ahí en estos momentos?

—Somos trece personas trabajando aquí, y todas se han puesto a la total disposición de lo que puedan necesitar los usuarios.

—¿A cuántas personas prestan servicio?

—Atendemos actualmente a sesenta hombres de perfiles muy diferentes, desde gente con discapacidad hasta otros que por circunstancias de la vida se han quedado sin casa, sin trato con sus familias, que dormían en la calle, personas mayores, enfermas, con pasados de consumo de drogas... Todos muy vulnerables y dentro de lo que se define como población de riesgo por edad o patologías.

—¿Cómo llevan los residentes el confinamiento?

—Nuestro objetivo es mantenerlos informados de todas las medidas que vamos adoptando, pero también intentar mantener la calma y estar ocupados con actividades dentro de esta situación de confinamiento, para poder convivir profesionales y usuarios.

—¿Y cómo lo consiguen?

—Pues, por ejemplo, hoy (por ayer) haremos una barbacoa en el exterior, dentro de nuestras instalaciones.

—¿Cuentan con suficientes equipos de protección como mascarillas o guantes?

—Por ahora tenemos, pero no podría hablar para dentro de un corto o medio plazo. Por eso hemos hablado con las autoridades para que nos manden más. Hemos intentado hacer acopio, pero no es fácil.

—¿Y tienen algún tipo de necesidad de otro tipo?

—Este tipo de circunstancias despiertan la solidaridad de la gente. Este lunes, el restaurante La Penela nos donó alimentos, porque no pueden abrir al público. Y una residencia del Portazgo nos donó ropa de hombre. Estamos viviendo un pico de solidaridad. Estamos pendientes unos de otros, es lo bonito que podemos sacar de todo esto.

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