Guías turísticos: el doloroso confinamiento de los nómadas

De vivir con la maleta a cuestas a encerrarse en cuatro paredes


Es la situación más antagónica a su rutina que jamás se hubiesen imaginado. Su vida se resume en una maleta. Su quehacer diario es la vuelta al mundo en ochenta días, los grupos de curiosos viajeros y el aire libre. Ahora encierran su profesión y su vida entre cuatro paredes. Los guías turísticos capean el confinamiento aparcando su esencia.

La guía turística oficial Guadalupe R. Martín relata desde A Coruña que «cuando estás tantos meses fuera de casa, la coges como el paraíso, pero esto se hace raro porque justo en esta época empezaría a viajar». Su temporada de cruceros estaba a punto de comenzar, actividad que compagina con visitas de grupos en Europa y por el Camino de Santiago.

«Nos ha cogido de improviso. Al principio intentábamos pensar que no era tan importante, pero llegaban las cancelaciones. Después con la declaración de pandemia y el estado de alarma, pues la cuarentena. Y no todos se lo han tomado de la mejor manera. Yo, al menos, no tengo cargas ni dependientes a mi cargo», describe.

Guadalupe augura un pánico a viajar que le recuerda al experimentado tras el atentado a las Torres Gemelas o los posteriores, o tras las inundaciones del año 2002 en Centroeuropa. «No se trata de no volver a viajar, de cancelar los planes, sino de aplazarlos, porque eso ayudará a reactivar la economía», analiza.

«Esto lo superaremos, pero con la conciencia de todos. Todos estamos desesperados por no salir de casa o tomar el sol. Pero nuestros abuelos tuvieron la guerra… hay niños que viven en una guerra eterna… y nosotros apenas nos tenemos que quedar en casa», reflexiona.

«¿Cómo ver las cosas? Aquí es complicado ver la botella medio llena. No me aburro, porque siempre hay cosas para hacer. Yo aprovecho para seguir formándome online, y reciclarme para dar mejor servicio cuando todo regrese a la normalidad», afirma.

Guadalupe R. Martín también aprovecha la oportunidad para hacer cosas que, normalmente, con puede sostener en el tiempo, «como, por ejemplo comer más sano, que es complicado cuando uno está siempre fuera de casa». «En el súper no hay papel higiénico, pero verduras las que quieras», apunta con humor.

En un momento en el que la gente agudiza todo su ingenio para salir al aire libre, la guía turística recomienda otra de sus pasiones, la lectura. El tópico afirma que es como viajar sin salir de casa. Nunca ha venido tan bien.

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