Vacunas a contrarreloj, pero primero llegarán los antivirales

Las terapias preventivas en ningún caso estarán listas para la actual ola de la pandemia


Los laboratorios de todo el mundo han iniciado una carrera contrarreloj para desarrollar una vacuna contra el coronavirus. Pero hay que desengañarse. Ninguna estará disponible para la actual ola de pandemia.

En el mejor de los casos, y siempre que se acelere el proceso regulatorio para una situación de emergencia como esta, no estaría lista hasta el primer trimestre del próximo año.

Es cierto que Estados Unidos anunció esta semana que ha iniciado un ensayo de seguridad en 40 pacientes humanos y que un día después China dijo que iba a hacer lo mismo, en una fecha aún sin concretar, pero inminente, después de probarla con aparentemente éxito en humanos.

Pero cualquiera de estas dos fases son iniciales. Y, la precisión más importante: no existe ninguna garantía de que vayan a funcionar. «Estamos hablando aún de candidatos a vacunas», explica Vicente Larraga, del Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC. «La historia de las vacunas —recuerda— está llena de fracasos». Es incluso posible que ninguna de las dos logre los objetivos esperados, pero lo que es seguro es que, más tarde o más temprano, el mundo tendrá una terapia preventiva frente al coronavirus SARS-CoV-2.

Porque en la competición por lograr cuanto antes una inmunidad frente al virus no solo están los laboratorios y farmacéuticas de China, sino también de Australia, Israel, Canadá, Japón, Brasil, Europa... Un total de 39 proyectos en todo el mundo se dedican actualmente a encontrar la ansiada vacuna y, muchos de ellos, cuentan con el apoyo de la Coalición para las Innovaciones en Prevención Epidemiológica (CEPI), que financia y coordina el desarrollo de terapias contra las enfermedades infecciosas emergentes.

España se suma a la carrera

Una de las más prometedoras es la del laboratorio alemán CureVac, que ha recibido el apoyo de la Unión Europea. En esta carrera también compite España. Lo hace de la mano del Laboratorio de Coronavirus del CSIC, liderado por Luis Enjuanes e Isabel Solá, que cuenta con una amplia experiencia en este ámbito y que ha desarrollado prototipos previos para el SARS y el MERS.

El trabajo de los últimos años le aporta, de hecho, experiencia y conocimiento suficiente como para partir con ventaja y acelerar el proceso. Pero tampoco será algo inmediato. Habrá que esperar entre un año y año y medio.

Por ejemplo, el candidato de China. En cuanto lo apruebe el Ministerio de Defensa, del que parte la iniciativa, comenzará la fase I de pruebas en humanos. Esa fase durará hasta final de año e indicará si es segura. Luego quedan tres fases más para confirmar su eficacia y comprobar, que son mejores que las alternativas y que no provocan efectos secundarios. Y el mismo camino seguirán los demás prototipos. A ello hay que añadir que, si por fin se consigue, habrá que esperar un tiempo para que se pueda fabricar de forma masiva.

Mientras tanto, la verdadera esperanza para hacer frente al coronavirus son las terapias antivirales para tratar a los pacientes. En España se han puesto en marcha esta semana dos ensayos clínicos para probar si fármacos que están ya en el mercado, pero que se prescriben para otras enfermedades, pueden servir para reducir la carga viral del nuevo coronavirus y, por tanto, reducir la cadena de transmisión.

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