Reino Unido cierra los colegios y confina a la población de la capital

Los casos van en aumento en Londres y Boris Johnson recomienda a la población no acudir a pubs, cafeterías, cines y otros lugares públicos donde se concentran grupos de gente, pero no ha establecido prohibición alguna por el momento


Colpisa

La comparación de las cifras estimula la esperanza. En el invierno del 2017-18, la epidemia anual de gripe causó 50.000 muertes en Reino Unido. Sin que el Gobierno o los medios se alarmasen, 379 personas mayores de 65 años murieron cada día por encima del promedio habitual. En Reino Unido han muerto 104 desde que se lleva una contabilidad diaria de infecciones y muertes por esta pandemia del coronavirus.

En Hounslow se cuentan 15 infectados. En la lista de casos distribuidos por cada autoridad sanitaria comarcal, es la trigésima del país. Por delante tiene numerosos ayuntamientos de Londres, en particular los del centro de la metrópoli. Hampshire, que tiene su capital en Winchester e incluye ciudades como Portsmouth y Southampton, encabeza la lista de infecciones, con 69. En el gran centro comercial de Hounslow, tres hombres mayores con turbantes sij y uno sin cubrirse la cabeza charlaban amigablemente. Boris Johnson había ya anunciado en el Parlamento un inminente cierre de los colegios, que confirmaba el rumor extendido el martes de que colegios y ciudadanos londinenses estarían encerrados este fin de semana. Pero en Hounslow el ambiente recordaba a la phoney war, la guerra de risa en 1939-40, cuando Reino Unido y Francia había declarado la guerra a Alemania tras la invasión de Polonia, pero nada importante pasó. La singular política británica contra la plaga en las últimas semana permitía el relajo antes del gran desbordamiento.

«Tomamos precauciones. Mira, guardamos una distancia y cuando llego a casa no toco nada antes de lavarme las manos» decía el hombre descubierto, el más dicharachero. «Pero hay que estar relajado y disfrutar. La mejor medicina es ser feliz». Uno de sus amigos, con turbante negro y una estampa de hombre sano por encima de los 65 años, puntualizaba: «Yo voy con estos guantes. He venido en autobús. No hace falta ni lavarse las manos».

Hablaban después de la locura del acopio de comida o jabón en las tiendas. Celebraban que algunos supermercados hayan puesto ya límites al número de productos que puede comprar cada cliente. Pero su tranquilidad tenía matices. El más hablador decía: «No había manera de comprar aquí Paracetamol, pero yo vine de India el lunes con trescientos Paracetamol».

Hay casi tantos indios como británicos en Hounslow, un barrio al oeste de la ciudad, por el que sobrevuelan los aviones descendiendo hacia el aeropuerto de Heathrow. Había el miércoles menos aviones y menos gente que la habitual en la calle mayor. Y el dependiente de un quiosco de café decía que había perdido el 75% de su clientela.

La incitación de Boris Johnson, el lunes, a evitar contactos no necesarios no parecía tener un efecto dramático. Hamburgueserías o restaurantes de kebab tenían clientes en su interior. En supermercados o tiendas de comestibles, con grandes bolsas de lentejas o habas, la gente no mantenía la distancia de precaución. En un cálculo tosco solo el 2% llevaba mascarilla, bufanda o velo. En la recepción del hospital había abundantes asientos vacíos. No daba la impresión de desbordamiento.

Inasistencia a las aulas 

El Gobierno finalmente confirmó el cierre de colegios a partir de este viernes. Era en cualquier caso ineludible. La inasistencia de profesores y de alumnos estaba llevando a cierres unilaterales de escuelas y a condiciones de trabajo cada vez más difíciles para el personal que aún acude a su puesto. Los medios sugieren que la orden de encierro a la población de Londres llegará antes del fin de semana.

La sesión de preguntas parlamentarias al primer ministro, que se celebra los miércoles, tuvo en esta ocasión extrañeza; solo los diputados elegidos para preguntar y los líderes estaban presentes, practicando el distanciamiento. Tuvo también entereza. Jeremy Corbyn pidió a Johnson que su paquete de medidas económicas incluya los más vulnerables. El primer ministro reconoció el valor de la petición. Ambos, y otros portavoces de partidos, mantuvieron la sobriedad y evitaron el partidismo borrego.

Mientras, la libra cae con respecto al dólar y al euro. Al daño económico que causará el brexit se añade el del coronavirus. Y la suma de golpes habría llevado a los inversores a asociar a Reino Unido con más riesgo. Pero, al cierre de los mercados el martes, una libra valía 1.20 euros y ahora 1.08. Lo único relevante que ha ocurrido es el cambio de estrategia del Gobierno ante la epidemia, que quizás ha restado confianza.

Portugal decreta el estado de emergencia con menos de 700 casos detectados y dos muertos por coronavirus

Redacción
El primer ministro portugués, António Costa, que este jueves detallará las medidas que pondrá en marcha su Gobierno
El primer ministro portugués, António Costa, que este jueves detallará las medidas que pondrá en marcha su Gobierno

El primer ministro cerró filas con el presidente Rebelo de Sousa pese a ser partidario de aplicar antes otras medidas

El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, decretó este miércoles el estado de emergencia pese a la división en las fuerzas parlamentarias sobre si debía hacerlo o no y a pesar de que en su territorio hay detectados menos de 700 casos y se han producido dos muertes por coronavirus. La decisión fue ratificada después por la Asamblea. Las medidas que implica serán desarrolladas hoy en el Consejo de Ministros.

El primer ministro, António Costa, mostró el apoyo del Gobierno a la propuesta del jefe del Estado pese a que la izquierda era partidaria de adoptar antes otras medidas, mientras que los conservadores PSD y CDS apoyaban la decisión de Rebelo de Sousa de decretarlo cuanto antes.

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