La reflexión del ajedrecista Iván Salgado sobre el coronavirus desde Berlín

El deportista ourensano lamenta la gestión de la crisis y recomienda «aguantar», «una posición realmente mala de ajedrez en la que no hay jugada buena»


OURENSE

Toda mi actividad ajedrecística ha terminado. En el mes de abril tenía 6 partidas de Bundesliga (las 3 primeras ya están canceladas). Ahora mismo queda estar en casa y no salir, solo para lo más imprescindible.

Igualmente, me gustaría hacer una reflexión acerca de la situación actual, ya que estoy leyendo y me intento mantener informado sobre lo que está sucediendo. He buscado y me he comunicado con mis amigos para intentar conseguir información veraz sobre lo que está sucediendo. Sobre todo, hemos encontrado blogs de médicos y epidemiólogos que hablan muy claro sobre el tema. Si lees dos o tres de estos, te puedes hacer un poco a la idea de lo que está pasando.

A nivel político, todos los países estamos actuando tarde y mal. Hace dos días, Merkel anunció un comunicado en el que decía que ve inevitable que el 70-80% de la población se contagie. Si eso pasara, colapsaría los hospitales de todo el país y moriría gente por el coronavirus, por infartos, gente que esté luchando contra un cáncer... Moriría mucha más gente de la que debería. No hay que ser un genio para darse cuenta de esto, solo pensar y hacer unos simples cálculos matemáticos. Por supuesto, eso que dijo es un error garrafal.

Yo estuve una semana entera preguntándole al jefe de mi equipo si se iba a cancelar la Bundesliga, y hasta el mismo jueves nadie decía nada, todo se iba a seguir haciendo y no iba a pasar nada. Pero, de repente, esa misma mañana se actualizaron los resultados del instituto Robert Koch (www.rki.de/DE/Content/InfAZ/N/Neuartiges_Coronavirus/Fallzahlen.html). De repente, en un día, los resultados se multiplicaron por 2.

Sin ser un genio, uno se puede dar cuenta de que Alemania estará de forma inminente en la misma situación que España. Mi esposa y yo aprovechamos hace unos días para salir a comprar las últimas cosas y pedir otras online que nos hagan falta, antes de que cierre todo. Aquí también el papel higiénico en el supermercado se había acabado (fui capaz de llevarme el último paquete que quedaba).

Lo que me ha dado que pensar, es la forma de comportarse de la gente dependiendo de las nacionalidades. En el barrio en el que vivo, de cada 10 alemanes hay un extranjero como máximo. Desde hace días, cuando iba al gimnasio y al supermercado, notaba que la afluencia de gente empezaba a disminuir, y muchas veces llegué a estar solo en muchos sitios. Al salir a comprar, casi el 50% de las personas que salían eran de otras nacionalidades. Un caso más interesante es que hay ciudades en Alemania que sin tener ni un caso y sin que nadie les dijera nada, se han puesto en cuarentena para evitar que pasara cualquier cosa. Hay muchas cosas que no me gustan de los alemanes, pero en cuanto a responsabilidad, las personas están dando un ejemplo, no los gobiernos.

Volviendo al caso de España, si es verdad lo que aparece en las noticias y lo que me contaban durante el fin de semana las personas más cercanas, gente viajando a otros lugares de España, chiringuitos y restaurantes llenos cuando el peligro ya era muy alto... Si eso es verdad, los españoles hemos perdido toda legitimidad para quejarnos de nuestra clase política (mejor no hablar de alguno que otro y del ejemplo que nos han dado), o de quien sea. Porque nosotros somos los primeros irresponsables, y lo demostramos en nuestro día a día, pensando solo a corto plazo y no siendo conscientes de la gravedad de la situación. Es hora de encerrarnos todos durante 15-20-40-50 días, los que haga falta, hasta que la curva de contagios baje, la situación esté controlada y podamos seguir adelante sin colapsar nuestro sistema sanitario. Nos guste o no, es momento de sufrir.

Al mismo tiempo, el Estado Español debería asegurar que la gente, por mucho que ahora no trabaje, pueda volver a sus trabajos más tarde y tener las suficientes ayudas (del tipo que sea) para volver a su día a día. Que nos vamos a endeudar más cómo país, por supuesto, pero es hora de sobrevivir. Haciendo la similitud con mi deporte, es como jugar una posición realmente mala de ajedrez en la que no hay jugada buena, lo único que te queda es aguantar, aguantar y aguantar. Y si aguantas lo suficiente bien y con resistencia infinita (quedándote en casa), no ganarás la partida, pero puede que no la pierdas.

En cuanto a Ourense, espero que la ciudad respete las restricciones. Ourense es una de las ciudades con la población más envejecida de toda España. La tasa de muerte por el coronavirus aumenta con la edad. Debemos cuidar de todos nuestros mayores, así que nos encerramos todos, y punto. Si de repente la gente mayor se empieza a poner mala, todo puede colapsar antes de que nos demos cuenta.

No me considero ninguna autoridad para hablar sobre esto. Pero, a día de hoy, ¿quién tiene la autoridad para hacer que los españoles hagan lo que sea necesario? Hace no muchos días hemos visto que se realizaban manifestaciones inconscientes sin ningún tipo de restricción por parte del Gobierno, así que los políticos no nos sirven, al menos algunos. Puede parecer absurdo, pero me parece que a día de hoy la gente le prestaría más atención a eminentes deportistas como Rafael Nadal que a cualquier otra persona.

La opción del ERTE está muy presente en los clubes gallegos

LA VOZ

Equipos como el Cangas, Guardés o Coruxo lo valoran como una opción y la mayoría espera noticias para tomar una decisión

La posibilidad de un ERTE (expediente de regulación temporal de empleo) comienza a estar muy presente en la mayoría de los clubes profesionales gallegos. La mayoría, por el momento, dice que lo estudia y lo contempla como una opción para salvar la temporada en el aspecto económicos, otros ya lo tienen claro y entidades como el Deportivo, Lugo y Liceo dicen haberlo descartado por completo. El Celta prefiere esperar antes de tomar una determinación. El balonmano profesional y el voleibol son los que llevan al iniciativa en el asunto.

El Emevé de la Superliga masculina de voleibol fue el primero que tomó cartas en el asunto. Dada por finalizada la liga por parte de la Federación, la mayoría de los 13 jugadores que tenían contrato «hasta el término de competición sin fecha concreta» ya se desvincularon.

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