El estado de alarma también afecta a la delincuencia: menos detenidos

Reclaman la excarcelación de reclusos muy enfermos o que tengan más de 70 años

El número de detenciones bajó desde que se decretó el estado de alarma.
El número de detenciones bajó desde que se decretó el estado de alarma.
m. rodríguez
ourense / la voz

El estado de alarma ha encerrado a los ourensanos en sus casas y por lo que parece también los delincuentes están en los últimos días menos activos. Aunque no hay datos oficiales, en los juzgados de la provincia se ha constatado un descenso en el número de detenidos que son puestos a disposición judicial desde que el coronavirus se convirtió en una preocupación para las autoridades y los ciudadanos y, sobre todo, desde que el presidente del Gobierno decretó el estado de alarma. Menos detenciones y menos ingresos en prisión conforman de momento el escenario que manejan también las fuerzas de seguridad que, por ejemplo, han visto en solo unas jornadas una drástica reducción de los delitos contra la seguridad vial, en especial las alcoholemias, con bares y restaurantes cerrados y la circulación restringida. Eso sí, los efectivos se mantienen alerta ante cualquier situación que pudiera producirse.

También lo están los abogados del turno de oficio. Aunque el colegio está cerrado y la mayor parte de los letrados ourensanos trabaja desde sus casas pese a la suspensión de todos los juicios y plazos procesales, el servicio de atención al detenido se mantiene operativo a pesar de la baja actividad. El lunes, sin ir más lejos, solo hubo que representar en la capital a un detenido por violencia doméstica.

Y para garantizar la seguridad no solo del personal policial, sino del propio detenido y también del abogado que lo asiste, desde el colegio de abogados se ha solicitado que se pongan medidas de protección a disposición de los colegiados tanto en la comisaría provincial de Policía como en los juzgados. «Lo que hemos visto hasta ahora es que en la comisaria hay mascarillas y en los juzgados se han dispuesto dispensadores de geles para minimizar el riesgo de contagio», asegura la decana, Pilar López-Guerrero.

Lo que por ahora está pendiente de gestionar, explica la decana, es el servicio de asesoramiento jurídico penitenciario, en aras de garantizar, pese a las restricciones de estos días, que los reclusos sigan recibiendo el asesoramiento legal que precisan.

El Colexio da Avogacía de Ourense se ha adherido a una petición de muchos otros colectivos de diversas provincias españolas en favor de que se refuercen los servicios médicos en la prisión y se revise la situación de los reclusos con problemas de salud o de edad. Así, reclaman la «excarcelación inmediata de internos enfermos graves y de más de 70 años, por constituir un grupo con doble riesgo, del mismo modo que el de la población preventiva, estableciendo otro tipo de controles en caso de ser necesarios». Asimismo, se solicita que se «refuercen de inmediato las plantillas de personal sanitario dentro de prisión, así como el aislamiento de las personas afectadas por el coronavirus se produzca en una instalación médica en lugar de una celda».

324 internos en O Pereiro

En la prisión provincial de O Pereiro de Aguiar, la nueva situación se está viviendo con bastante normalidad, según fuentes del centro. Ya desde la semana pasada, los internos comenzaron a sufrir restricciones por las medidas que tomó la secretaría de Instituciones Penitenciarias ante el avance del COVID-19. Se les suspendieron las comunicaciones íntimas (vis a vis), y desde el domingo con el estado de alarma, también las visitas con locutorio y los permisos. Para que lo sobrelleven y puedan comunicarse más con sus familiares estos días se les amplió el tiempo de llamadas telefónicas. En general, los internos entendieron la situación y aceptaron que las medidas son temporales para proteger también su salud, comentan las fuentes. Pueden salir al patio, con las normas del exterior, de guardar distancia entre personas y lavar las manos. Actualmente son 324 los presos internados en O Pereiro. Hubo en las últimas semanas un repunte en la población reclusa, motivada en parte por algunas operaciones recientes con múltiples detenidos como la Templaris contra el tráfico de droga en O Carballiño y Ourense o la Treilán de robos con violencia a compradores de coches.

El personal administrativo y los equipos de tratamiento han reestructurado sus jornadas de trabajo para no coincidir todos a la vez en la prisión, también con el objetivo de prevenir contagios.

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