Confesiones a dos metros en la catedral de Lugo

La capilla de San Froilán se ha convertido en un confesionario en el que guardar las distancias


lugo / la voz

En tiempos de crisis epidémica, y para algunos también existencial, hay a quien el sacramento de la confesión le puede ayudar a aliviar el ánimo. Pero los confesionarios no encajan en la normativa del gobierno de distanciamiento entre personas, por eso en la catedral de Lugo han optado por habilitar una capilla penitencial en la que confesor y penitente respetan la separación.

La hermosa capilla de San Froilán, en la que se sitúa la puerta santa y cuyo techo es una delicia para la vista, hará las veces estas semanas de confesionario. Los responsables de la catedral han situado un sillón y un reclinatorio distanciados a unos dos metros y puede cerrarse su puerta para evitar que desde fuera se escuche el secreto de confesión. De 10 de la mañana a una y de seis a ocho de la tarde, siempre se podrá encontrar por allí a algún sacerdote para aliviar el alma.

Hasta la fecha, apenas han ido usuarios, quizás por desconocimiento, o quizás por la propia recomendación de los curas, que han instado, sobre todo a la gente mayor, a que permanezcan en casa. En situaciones extraordinarias, recuerdan los sacerdotes que ellos podrían desplazarse al domicilio.

Porque el obispado y la catedral de Lugo no son ajenos a todas las restricciones. Sin ir más lejos, el obispo, monseñor Alfonso Carrasco, ya oficia estos días misa en directo a través del canal de Youtube de la diócesis. En la catedral hay alguna misa por la mañana, pero siempre y cuando haya muy pocos feligreses y estos se puedan mantener a mucha distancia. Incluso la adoración al santísimo, que se mantenía viva las 24 horas del día, ha cedido por las noches. Lo primero es la salud.

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