La catedral de Lugo sigue abierta, pero el obispo oficia misa por Youtube

El histórico edifico solo acoge misas con muy pocos feligreses, mientras se apuesta por el «streaming»


lugo / la voz

Históricamente, iglesias y catedrales eran los lugares en los que, en épocas de crisis, el pueblo encontraba cobijo. Allí se escondían de los invasores y oraban para pedir por mejores tiempos. Pero el coronavirus no entiende de tradiciones ni credos y también la mayoría de los lugares de culto han cerrado sus puertas hasta que pase la pandemia.

La catedral de Lugo, por el momento, se ha salvado del cierre total. Los fieles todavía pueden acceder a sus entrañas para orar y, si madrugan un poco, presenciar una misa. Los obispos gallegos, atendiendo a las indicaciones gubernamentales, acordaron suspender las celebraciones comunitarias, pero también explicaron que los sacerdotes continuarían celebrando la eucaristía diariamente, siendo posible la asistencia de pequeños grupos de fieles. Esto, siempre y cuando se respetasen las medidas de distancia.

Así, si uno se acercaba estos días a las 10 de la mañana a la catedral lucense, podía asistir a la misa. Eso sí, si hay muy poca gente y se puede dispersar por la bancada sin riesgo. Lo primero es atender la normativa, inciden.

Porque además, recuerdan, la Iglesia se ha subido plenamente a la ola de la modernidad y el obispo de Lugo, Alfonso Carrasco Rouco, al igual que otros curas de su diócesis, misa en directo a través de Youtube. Ayer mismo, a las 12 de la mañana, monseñor Carrasco ofició en la capilla del palacio episcopal, siendo retransmitida la eucaristía por Internet. A media tarde, más de 130 personas ya habían visto la misa desde sus hogares sin exponerse al coronavirus.

Para seguir los oficios, basta con acceder al canal de Youtube de la Diócesis de Lugo. Y el caso del obispo no es único en la provincia. Por ejemplo, párrocos como el de Castroverde, el de A Fonsagrada o el de Lalín también intentan acercar a sus feligreses la palabra de Dios, aunque sea en streaming.

  

Atendiendo emergencias

La crisis del coronavirus también ha cambiado de lleno el día a día de los sacerdotes. El obispado de Lugo funciona al mínimo, ha apostado por el teletrabajo en la medida de lo posible, y todos los actos, encuentros o retiros que tenía en la agenda se han suspendido.

Los sacerdotes disponen de una autorización para que puedan circular por la calle, puesto que, como otros trabajos, se encuentran disponibles para emergencias. En este caso, se trata de atender a personas que puedan pedirles la unción de enfermos o la comunión, y también para los funerales.

Estos se celebrarán de la forma más íntima posible para evitar nuevos contagios y, cuando la crisis sea ya un recuerdo, tendrán lugares las misas púbicas y también los funerales de aniversario, que han quedado todos suspendidos.

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