El mundo se encierra en casa: de la «guerra» de Macron al cambio de planes de Johnson

El confinamiento en los hogares se extiende a los países más afectados tras el éxito de China y Corea del Sur aplicando esta medida para revertir la curva de contagios

La plaza de Trafalgar, en Londres, casi vacía por la alarma sobre el coronavirus
La plaza de Trafalgar, en Londres, casi vacía por la alarma sobre el coronavirus

redacción / la voz

El avance del COVID-19 extiende medidas por todo el mundo para limar los graves efectos de su propagación. La estrategia seguida en China y Corea del Sur de confinar a millones de personas en sus hogares fue recibida con escepticismo desde Europa. Con el epicentro del coronavirus trasladado a Italia y el éxito de ambos países asiáticos doblegando a la enfermedad, el toque de queda se ha convertido en un ingrediente fundamental en la receta de contención contra el virus.

italia

Más de una semana sin salir. El país transalpino se convirtió en la zona cero del coronavirus en Europa, donde el número de casos supera ya los 31.000 en apenas unas semanas. Sesenta millones de italianos viven confinados en sus casas desde el día 10. Los colegios, comercios, bares y restaurantes llevan días cerrados y fue el primer parís europeo en suspender las actividades deportivas, luego de jugar a puerta cerrada varias jornadas de la Serie A. Italia registra ya 2.503 fallecimientos por el coronavirus, tras aumentar en 345 en veinticuatro horas, según el último balance divulgado por el jefe de Protección Civil, Angelo Borrelli, en rueda de prensa. En Bérgamo, próximo a Milán en la región de Lombardía —la primera en cerrarse hace ya diez días—, se aceleran los trabajos para terminar la construcción de un hospital de campaña. En los últimos días murieron más de 350 personas en esta ciudad, con una población casi similar a la de Ourense.

Francia

«Estamos en guerra». Horas después de cerrar los lugares abiertos al público «no indispensables», Francia celebró la primera vuelta de las elecciones municipales. Emmanuel Macron subsanó la actitud laxa de su gestión ante el avance del coronavirus al día siguiente: aplazó la segunda vuelta de los comicios, obliga a los franceses a permanecer en sus hogares durante al menos quince días y lanza un plan económico para proteger el tejido empresarial y laboral. Más de 100.000 policías participarán en el dispositivo de control para garantizar el cumplimiento del confinamiento, con multas de 38 a 135 euros para aquellos que no respeten la normativa. Como en España, entre las excepciones se incluye visitar a familiares dependientes, pasear al perro por motivos laborales, sanitarios y alimenticios, además del ejercicio físico evitando los contactos. «Estamos en guerra», zanjó Macron.

alemania

Repatriación de alemanes. Con la previsión de que la crisis se extenderá hasta fin de mayo, Berlín prepara la mayor inversión pública desde la posguerra. En el plano social, Merkel puso coto a la vida pública «por un tiempo indeterminado» para frenar la propagación de la pandemia. Alemania decretó el cese de la actividad comercial salvo en tiendas de alimentación y locales de hostelería entre las seis de la mañana y las siete de la tarde —en Bélgica abrían solo los fines de semana, si bien a partir de hoy deberán cerrar—. Además, impulsó ayer una campaña de repatriación de turistas desde las zonas más afectadas.

portugal

Sin turistas por carretera. Con el cierre de la frontera terrestre entre España y Portugal, el país luso se queda sin turistas que accedan por carretera. Las regiones insulares de Madeira y Azores anunciaron ayer que colocarán en cuarentena a todos los viajeros que lleguen a los archipiélagos. Pese a vivir en estado de alerta desde el viernes, los portugueses tienen libertad de movimientos si bien el Gobierno recomienda permanecer en casa y prohíbe reuniones con más de cien personas. Los colegios están cerrados desde el lunes, al igual que las discotecas y bares. El presidente, Marcelo Rebelo de Sousa, convocó hoy al Consejo de Estado para debatir la aplicación del estado de emergencia.

reino unido

Cambio de planes. La intención inicial de Boris Johnson fue anteponer la economía a la salud pública, admitiendo que «muchos seres queridos morirían» a cambio de que la población se inmunizase contra el virus. La imparable propagación del COVID-19 hizo que el primer ministro reorientase los planes de contención, recomendando a los ciudadanos que eviten cualquier contacto social «no esencial», como ir al pub o a restaurantes, si bien eludió decretar el cierre de colegios y comercios. También se disuade a los británicos de realizar viajes al extranjero durante el próximo mes. Las elecciones locales que se iban a celebrar el 7 de mayo en Inglaterra quedaron pospuestas un año. El asesor científico gubernamental, Patrick Wallance, auguró ayer que las nuevas medidas servirán para limitar el número de muertes a «20.000 o menos». El vuelco en la estrategia de Johnson topó con un disidente en su propia familia. «Iré a un bar si necesito ir a un bar», advirtió su padre, Stanley.

Otra de las consecuencias de la paralización de la creciente paralización del país es el aplazamiento, sin fecha, de las negociaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido para las negociaciones sobre la futura relación entre ambos.

unión europea

Vuelven las fronteras. «Ha sido una decisión conjunta. Todos los viajes entre países no europeos y la UE serán suspendidos durante 30 días», anunció ayer Macron. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, había pedido el lunes prohibir los viajes de entrada a la Unión Europea que no sean «esenciales» durante al menos un mes.

estados unidos

Cierra sus emblemas. Primero suspendieron su actividad la NBA, la liga de hockey y la MLS de fútbol. Le siguieron los parques temáticos de Disney, musicales de Broadway y, desde ayer monumentos como la Estatua de la Libertad o el Empire State Building. Sin embargo, las restricciones a los movimientos de población comienzan a aplicarse aún esta semana y de forma desigual entre territorios. Por ahora, 31 estados cerraron los colegios y, en la mayoría, se han impuesto restricciones en restaurantes y bares. Donald Trump suspendió durante treinta días los viajes desde países europeos, incluido el Reino Unido. Otros países americanos como Canadá o Argentina también tomaron la decisión de cerrar sus fronteras.

Una de las primeras consecuencias de la llegada del virus a Estados Unidos se percibió en el aumento de la compra de armas, que llegó a incrementarse en un 68 % en las últimas fechas.

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