La Casa de Galicia en Nueva York: «nuestros socios están bien»

La secretaria de la entidad recuerda que existen muchos mayores entre la comunidad gallega de la ciudad


nueva york / e. la voz

La ciudad que nunca duerme se ha quedado muda. Nueva York ha asumido poco a poco la necesidad de entrar e cuarentena para parar la expansión del coronavirus. La orden de cerrar bares, restaurantes y gimnasios que entró en vigor el lunes a las 20 horas de la noche (una de la madrugada en España) supuso el final de cuatro días de negacionismo por parte de unos neoyorquinos que se resistían a abandonar sus costumbres. «Si la gente está enfadada, que la tome conmigo. No con el alcalde. Es mi responsabilidad. Él no cerró vuestros colegios, gimnasios o bares», dijo ayer el gobernador, Andrew Cuomo, que mantiene una pelea directa con el presidente, Donald Trump, para que ordene una cuarentena obligatoria que solo depende de él. El martes, la ciudad contabilizó 644 positivos, 187 más respecto al lunes. El alcalde, Bill de Blasio, advirtió de que el viernes se llegará a los 1.000. Existe un dicho inglés que dice «We make plans and god laughs» («Nosotros hacemos planes y dios se ríe», en español). Era el sentimiento que recorría ayer entre los gallegos residentes en Nueva York ante la nueva realidad. «Estamos cerrados desde el domingo», contaba por teléfono Rocío García, secretaria de Casa Galicia en el barrio de Queens. «Todos nuestros socios están bien y en casa», añadía, antes de recordar que existen muchos mayores entre la comunidad gallega de la ciudad. El último acto social en la institución tuvo lugar el pasado sábado con la mitad del aforo permitido, unas 50 personas. La secretaría continuará abierta para ayudar a quién lo necesite. Lo mismo sucedió en La Nacional, el centro español más antiguo de Manhattan situado en la calle 14. Cerca de 40 personas asistieron a una exposición de arte todavía como si nada sucediera. «Arrancamos el año muy fuerte, muy positivo, de repente todo está en el limbo», se lamentaba Michelle Miron, nacida en EE.UU. de padres naturales de Oleiros. Miron es propietaria de una empresa de traducción y organización de eventos. En su agenda tenía previsto un evento gastronómico con la Xunta de Galicia para promoción del Xacobeo en abril que ya no tendrá lugar. Lo que más le preocupa es cómo van a resistir los trabajadores en una ciudad en la que dependen de las propinas, del trabajo temporal y, muchos de ellos, no tienen seguro médico.

Los hospitales se preparan para lo que está por llegar. «Menos las urgencias, está todo cancelado», explica Mar Cortés, codirectora del Centro de Investigación de Rehabilitación del hospital Mount Sinaí de Manhattan, uno los 23 que tiene la ciudad. El centro ha habilitado cuatro plantas para recibir a los enfermos de coronavirus. El sistema de salud del estado de Nueva York cuenta con 53.000 camas. Se necesitarán hasta 110.000, según Cuomo.

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