Una mano en el hombro de los parias de la pandemia

La gran mayoría de ayuntamientos gallegos articulan planes para atender a los más vulnerables ante la crisis sanitaria


El recuento estremece. Como el de víctimas, pero con buen sabor. En toda Galicia, sin importar la filiación del gobierno local, han aflorado recursos de alcaldías extenuadas en lo económico para ponerlos al servicio de quienes más lo va a necesitar. Aquellos a los que antes de la pandemia la vida ya trataba mal.

vales contra el hambre

Plan de choque para quienes han perdido el comedor

Mientras la marabunta arrasaba supermercados, un buen montón de gente observaba de lejos el frenesí. No por falta de ganas de sumarse al tropel, y conseguir algo de combustible para la despensa, sino por ausencia de vivero y parné. Sin recursos para adquirir, no ya el nuevo oro blanco en forma de papel higiénico, sino algo de pan, queso o jamón.

A esos parias de la pandemia se han dirigido buena parte de las medidas implementadas en municipios de toda la comunidad, aunque pocos le han prestado tanta atención al sustento alimentario como el de Ferrol. La Cocina Económica enviará platos preparados a quienes se han quedado sin plaza de albergue —medida recurrente en varias localidades— y se pagarán menús a domicilio para los usuarios habituales de comedores sénior que se encuentren en situación de vulnerabilidad. Pero los beneficiarios estrella del plan serán los niños, privados de sus becas de almuerzo en centros escolares. Y aquí el Gobierno Municipal pide responsabilidad.

Dará vales —Cambados también tendrá un sistema de tiques— a familias afectadas para que adquieran alimentos, pero hay casi 400 que recibían beca y transformar la ayuda en cheques saldrá caro. La alcaldía insta a que solo los soliciten «quienes tengan verdadera necesidad».

En Pontevedra cuentan con cien menores en situación similar para quienes también se ha montado un dispositivo especial.

recogida de residuos

Aislamiento absoluto para los contagiados

En la ciudad del Lérez también se ha puesto en marcha un servicio de recogida de residuos a domicilio para quienes hayan dado positivo por coronavirus. La idea es que el aislamiento se absoluto, evitando por todos los medios el contacto con el resto de la población. Así, los afectados tienen que contactar con la Policía Local y el servicio municipal de basuras acudirá puerta a puerta cada noche.

cambios en los albergues

Para no entrar y salir, y poder aislar a los contagiados

Los horarios de los distintos hogares del transeúnte chocaban con el estado de alarma, ya que obligaban a los usuarios a abandonar el recinto a primera hora de la mañana y regresar solo para comer o dormir. Casi todos los ayuntamientos han reaccionado de inmediato ante la situación de crisis sanitaria, permitiendo a los ocupantes de estos albergues permanecer en ellos a lo largo de todo el día.

La convivencia de varias personas bajo el mismo techo ha exigido también acometer reformas básicas en previsión de posibles contagios. El ejemplo está en el local del Ayuntamiento de Ourense, que dispone de 18 plazas y ha habilitado otras dos en una estancia separada por si se detectan síntomas de la enfermedad en alguno de los beneficiarios.

atención telefónica

Por la salud, física y mental, de quienes están solos

Ribeira, Noia, Vilagarcía, O Grove, Moeche, Cerdido, As Pontes, Vimianzo, Corcubión, Forcarei, Sober, Valga Quiroga, A Pobra do Brollón... La lista de municipios de todo tamaño que han abierto líneas telefónicas y puesto en marcha servicios a domicilio para atender especialmente a mayores que viven solos es interminable. El sistema varia poco entre territorios: lo habitual es responder al contacto de los necesitados y enviar a sus residencias un equipo con medicamentos o comida. En muchos casos, la gestión corre a cargo de los servicios sociales de la localidad, que ya cuentan con fichas que registran cada situación. Hay casos en que el propio consistorio tomará la iniciativa. Como en Lalín, donde cada dos días se van a hacer llamadas a los vecinos de mayor edad para comprobar su estado. En Muros, registrarán en un censo específico a quienes superen los 70 años para contactar con ellos diariamente y conocer, entre otras cosas, cómo afecta el encierro al estado de ánimo.

exceso de voluntarios

La solidaridad ha desbordado cualquier expectativa

Barreiros es un ejemplo más entre las muchas localidades que han visto reforzados sus servicios de ayuda por voluntarios que proliferan en un momento tan delicado. El caso extremo se ha dado en A Coruña, donde el Ayuntamiento se vio obligado a cerrar el programa de inscripción, desbordado por la formidable respuesta de interesados en prestar gratuitamente su tiempo y esfuerzo a los más necesitados.

regiones de alto riesgo

Mayores dificultades en la Galicia más despoblada

Hay una Galicia semivacía cuya pirámide invertida se acentúa y en la que la falta de vecinos convive con la elevada edad. Todo, factores que dificultan las ayudas y extreman la vulnerabilidad. Sucede, por ejemplo, en varios puntos de la provincia de Ourense, una región donde los gobiernos municipales están especialmente sensibilizados con la necesidad de actuar. Bando especial en Borborás o Cenlle, servicios de ayuda en Petín, San Xoán de Río, Arnoia, Celanova o Allariz... Es imposible encontrar un Ayuntamiento sin equipo creado para la ocasión o falto de un teléfono específico que marcar en caso de necesidad.

la leña sigue llegando

Mayor necesidad de combatir la pobreza energética

Las necesidades básicas no concluyen en el cobijo, el alimento y la medicación. Hace falta calor allá donde se mantiene el rigor de los coletazos del invierno y por eso en Carnota mantendrán vivo, pese al estado de alarma, el banco de leña que nutre a quienes no tienen medios para calentar su hogar.

Formación para dar sentido a la masiva respuesta social

Ayudar está al alcance de casi todos, aunque hace falta algo más que la buena voluntad. Valga como ejemplo el caso de A Coruña, donde las ganas han topado con la necesidad de hacerlo bien.

Cuando el gobierno municipal pidió voluntarios para colaborar en la atención puerta a puerta de quienes más lo necesitan, por cuestión de falta de recursos o exceso de edad, se apuntó tanta gente que el consistorio se vio obligado a cerrar el sistema de inscripción. Paradójicamente, durante un par de días (los correspondientes al fin de semana) lo que faltó fueron ciudadanos a quienes socorrer. Fueron tan pocos (dos, apenas) que bastó con el auxilio del servicio regular de Protección Civil.

Ayer el número se disparó y está previsto que ya no deje de crecer, por eso hoy se pondrá en marcha esa unidad de coruñeses desinteresados que atenderán a sus vecinos en situación de extrema vulnerabilidad. Y necesitarán no fallar.

Especialmente, porque la crisis sanitaria exige de precauciones extremas que eviten contagios por ambas partes, tanto del receptor de la ayuda como del facilitador. Más aún si se tiene en cuenta que la mayoría de aquellos que han pedido que se les eche una mano son gente de edad avanzada o con patologías que les convierten en grupo de elevado riesgo ante el coronavirus.

Por eso, el servicio de Participación Ciudadana pensó en crear vídeos específicos y distribuirlos entre los voluntarios. Sin embargo, esto resultó innecesario debido a la gran cantidad de material al uso que circula estos días a través de la Red. Se seleccionaron los más oportunos y se hicieron llegar a quienes hoy integrarán los equipos que recorrerán la ciudad. Ahora conocen mejor cómo evitar convertirse en transmisores de la enfermedad.

Cada persona tendrá otra a su cargo, por un doble motivo: será posible establecer un vínculo con el solicitante, salvando así la posible desconfianza inicial, y además se reducirán las posibilidades de propagar la epidemia. Si uno de los usuarios es portador del virus no se lo pasará a otro a través de aquellos que desinteresadamente pretenden ayudar.

Esta información ha sido elaborada con datos aportados por varias de las delegaciones de La Voz de Galicia

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