«Diagnostiqué laringitis por teléfono»

Los médicos gallegos convierten todas las consultas que pueden en no presenciales para evitar movimientos


La asistencia sanitaria se adentra estos días en un territorio desconocido. El sistema trata de encajar la contradicción de seguir tratando a los pacientes de siempre y, al mismo tiempo, estar preparado para la creciente llegada de enfermos de COVID-19, la dolencia provocada por el nuevo coronavirus. Los centros de salud están desde el viernes potenciando la consulta telefónica, para evitar que los pacientes acudan y se expongan innecesariamente. A quienes ya estaban citados los han estado llamando para reconvertir su consulta en telefónica, siempre que sea posible.

«Les estoy diciendo a los padres que me pongan al niño al teléfono para que me tosa. Acabo de diagnosticar una laringitis», cuenta un pediatra que pide el anonimato porque, no lo esconde, los profesionales también sobrellevan mucha tensión estos días.

En Vigo no se puede entrar a los centros de salud sin explicar antes para qué se acude

En Vigo iniciaron una iniciativa más radical. Los centros de salud están cerrados. Un administrativo atiende en la puerta a quienes llegan. Indica a los pacientes que deben llamar por teléfono, salvo que necesiten una consulta presencial. Hay sanitarios apoyando esta tarea y se valora caso a caso. Para las urgencias, existen dos circuitos: las personas con síntomas respiratorios van por un lado; el resto, por otro. «Dentro de los respiratorios, también diferenciamos a los del nuevo coronavirus de los demás, dentro de una sala específica», señala Luis López Vilar, del centro de salud de Teis.

«Estamos preparando un reparto de tareas, para que todos los respiratorios que nos lleguen los atienda la misma persona», detalla la médica Susana Aldecoa, del centro de salud de Beiramar. Es una manera de que el paciente reciba la atención que necesita y que, al mismo tiempo, no contagie a los demás ni tampoco al personal sanitario, pues el médico que los atiende ya está preparado con el equipo de protección. El personal de primaria también está atendiendo el teléfono para resolver consultas sobre el coronavirus, ante la saturación de la línea 900 400 116, habilitada por el Sergas solo para este tema.

«Lo que le digo a todo el mundo que viene es que se quede en su casa», dice una médica

Cada centro de salud se está organizando con autonomía, pero la gerencia de Vigo les ha dado esas recomendaciones y muchos centros las están aplicando. No es así en otras áreas de Galicia, aunque se están estudiando medidas similares. «No noso centro, cando chega alguén con síntomas respiratorios, pónselle unha mascarilla e vai ao seu médico; se é sospeita de caso vai a unha sala aparte e queda illado», explica Ramón Veras, del centro San Xosé, en A Coruña.

Los ambulatorios pequeños lo tienen más difícil. En Leiro (Ourense) también tratan de derivar todo a consulta telefónica y han puesto un cartel en la puerta para avisar, pero solo son dos médicos. «Lo que le digo a todo el mundo es: ‘Quédese en casa’», cuenta María José Fernández, que reconoce que no todo el mundo entiende el porqué. Y es sencillo: cuanto más contacto se tenga con otras personas, más probabilidades de contagiarse.

En los hospitales también están convirtiendo en telefónicas todas las consultas posibles. Se han cancelado tratamientos no urgentes y ya se han empezado a suspender operaciones. Una instrucción del Sergas deja claro que tanto los hospitales públicos como los privados pueden aplazar toda la actividad quirúrgica que no sea urgente, salvo los cánceres, que se siguen operando.

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