ribeira / la voz

El coronavirus no es bien recibido en la comarca. Buena prueba de ello es que la gran mayoría de los barbanzanos han hecho caso a las recomendaciones de las autoridades, y se parapetaron en sus viviendas con la intención de que esta crisis pase lo antes posible y poder recuperar cuando antes la normalidad. Quizás en los concellos de Rianxo y Noia fue donde más se notó esta cuarentena obligada, puesto que los domingos son días de mercadillos y ayer los cascos históricos presentaban una imagen desangelada, sin prácticamente nadie por las plazas y con la lluvia como telón de fondo.

Sin embargo, aunque la tónica de la jornada fue la normalidad y ver calles desiertas, siempre existen alguna excepción que confirma la regla. Agentes de la Policía Local noiesa se encontraron a primera hora de la mañana a un par de vecinos despistados que habían salido a caminar por el paseo marítimo y a otros que se pusieron a jugar al tenis en las pistas. «A xente aínda anda un pouco perdida e non sabe moi ben o que pode ou non pode facer», explicaba un funcionario, un argumento que también repetían en Ribeira, donde se le tuvo que llamar la atención a más de un peatón. «Dicían que ían mercar o pan, pero con auriculares e chándal tiñan máis pinta de ir de paseo», reconoció un agente ribeirense, que también apuntó que la mayoría de los transeúntes eran personas mayores, justo el grupo con más riesgo de contraer la enfermedad.

Supermercados, farmacias, quioscos, gasolineras, y panaderías fueron de los pocos negocios que ayer abrieron sus puertas, aunque la afluencia de clientes fue a cuentagotas, y siempre intentando guardar la distancia de seguridad dentro de los locales. De hecho, en muchos comercios los trabajadores se han provisto de guantes y mascarillas para intentar reducir en la medida de lo posible los contagios.

La plaza de abastos de Noia presentaba ayer una imagen desalentadora, con unos pasillos prácticamente desiertos por la falta de clientes, y la escasez de materia prima. En las estaciones de servicio de la comarca también se vivió una jornada tranquila, después de que el sábado muchas se vieran colapsadas por el gran número de clientes que querían repostar aprovechando la bajada de precios de los combustibles.

Organización

Mientras gran parte de los barbanzanos se preparan para vivir estas dos semanas encerrados en sus casas, los agentes de las policías locales se organizan para poder cubrir todos los turnos y así vigilar que se cumpla la cuarentena.

También en los parques de bomberos de Ribeira y Boiro están a la espera de recibir instrucciones para saber cómo actuar en caso de que pudiera surgir alguna emergencia grave derivada de la crisis del coronavirus. Mientras, en el GES de Muros llevan desde el sábado en situación de alerta y todos los integrantes han sido avisados para que puedan estar disponibles en menos de una hora.

Las conserveras aumentan su producción para abastecer a los supermercados

Uno de los principales sectores económicos de la comarca son las conserveras, y estas no son ajenas a todo lo que ha provocado la crisis sanitaria del coronavirus. De hecho, los trabajadores de varias empresas como Frinsa, Jealsa -incluyendo su fábrica de Escurís- o Ignacio Montes, entre otras, trabajaron durante este fin de semana en varios turnos para aumentar la producción y poder abastecer así a los supermercados. También la plantilla de Congalsa trabajó durante el fin de semana. Por el momento, desde hoy parte de los trabajadores del departamento de administración trabajarán desde sus casas para reducir así la posibilidad de contagios. Además, todas las compañías han extremado las medidas de higiene y seguridad.

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El coronavirus se queda sin aliados en la comarca