Primer día laborable bajo el estado de alarma en Galicia: así arrancó la jornada en las ciudades

Las urbes gallegas mantienen su actividad a medio gas, con obras que siguen su curso y actividad industrial que se ha retomado pese al estado de alarma. Se guarda la distancia de seguridad recomendada para evitar contagios en los centros de trabajo


Redacción

De A Coruña a Vigo, pasando por Ferrol, Santiago o Pontevedra, Galicia se despereza este lunes en el que todo el país se mantiene en estado de alarma por el coronavirus. El cambio más visible en las calles de las urbes y las localidades es la reducción del tráfico y la persiana bajada en los comercios que no tienen permitada la apertura, excepto los de comestibles y farmacias, que mantienen la actividad con carteles en los que se aconseja guardar un metro de distancia a los clientes para prevenir los contagios ante el COVID-19. Aquí te estamos contando minuto a minuto todas las novedades sobre la evolución del impacto de la enfermedad en nuestro país.

 Vigo trabaja con normalidad en el naval y la automoción

Aunque hay cortes en algunos suministros de proveedores puntuales y el cierre de fronteras con Portugal complican la jornada, la producción se ha reanudado en factorías tan importantes como la de PSA Peugeot-Citröen en Balaídos, donde sus 7.000 empleados están trabajando, cosa que no han podido hacer otras fábricas automovilísticas en España como las de Renault, Seat, Nissan o Iveco.

A Coruña recupera la actividad

En los polígonos de la ciudad herculina vuelve a haber bastante movimiento, tras un domingo de confinamiento que los coruñeses cumplieron sin que se registraran incidencias. En A Grela el tráfico hacia los centros de trabajo comenzó ya desde primera de la mañana. Eso sí, en la mayor parte de empresas, se toman medidas higiénicas para prevenir contagios, guardando distancia entre empleados o usando guantes y mascarillas, como confirmaban a La Voz en un taller mecánico, donde hay coches que aún estaban pendientes de ser revisados o reparados antes de desatarse la crisis: «Abrimos normal, pero con precaución. Temos traballo de antes e non creo que entre moito a partir de agora». La incertidumbre también está presente: «Non sabemos o que sucederá. Igual mañá xa nos din que temos que pechar».   

En Ferrol repunta el tráfico y se mantienen las obras

En las carreteras, bastantes coches. Y por las calles, un goteo de peatones aislados, algunos con perros, una barra de pan bajo el brazo o a paso apresurado de camino a su puesto de trabajo. Aunque el flujo de circulación hacia el centro de la ciudad se ha visto mermado considerablemente, los coches ocupan prácticamente todas las plazas de aparcamiento en superficie en el barrio de A Magdalena. Los trabajos de remodelación en la plaza de Armas, siguen en marcha.

Compostela amaneció tranquila

El polígono Costa Vella, con numerosas superficies comerciales y el del Tambre, de actividad más industrial, viven un lunes de estado de alerta con calma, pero en el que se mantiene la producción. A lo largo del día se ha notado un mayor tráfico de vehículos y se ve a los trabajadores con táperes en los que llevan la comida, dado que una de las medidas de precaución en las empresas ha sido la de cerrar los comedores y así evitar posibles contagios.

 Pontevedra, vuelta a la nomalidad

El puerto de Marín, Ence y el polígono de O Campiño mantienen sus puertas abiertas y sus empresas están, por lo general, operativas. La flota de arrastre de litoral de Marín de hecho, ya salió a faenar anoche y en la lonja, la actividad es la habitual. Recordemos que supermercados y tiendas de alimentación, al tratarse de lugares donde se venden productos de primera necesidad, tienen permitida su apertura, incluso con libertad horaria. 

Por su parte, la patrona mayor de Lourizán, María Del Carmen Vázquez, ha pedido que cese la actividad en el marisqueo, un sector no incluido entre los que puede cesar su actividad, a priori, en el decreto de estado de alarma dictado por el Gobierno.

Muchos ourensanos acuden a trabajar

Aunque muchos funcionarios públicos, y entre ellos todos los de centros educativos, tienen suspendida su actividad, el estado de alarma en la ciudad de Ourense, ha llevado a muchos a sus centros de trabajo. El estado de alarma se nota, eso sí, en puestos de comestibles y tiendas de alimentación abiertas al público. En la plaza de Abastos de Ourense, por ejemplo, los guantes y las mascarillas son una constante y se recomiendo en carteles indicativos que se «respete la distancia interpersonal». El tráfico se ha reducido, y es notable la presencia de agentes de las fuerzas de seguridad en las calles.

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