Pedro Sánchez asume el mando de Sanidad, Interior y Transporte

El Gobierno restringe de forma drástica la movilidad ciudadana y ordena el cierre de negocios que no son de primera necesidad

Pedro Sánchez apela a la responsabilidad de la población para asumir las restricciones que establece el real decreto para un plazo de quince días
Pedro Sánchez apela a la responsabilidad de la población para asumir las restricciones que establece el real decreto para un plazo de quince días
M. Lodeiro
redacción / la voz

El Gobierno de España declaró ayer el estado de alarma en el país, que confirma al Ejecutivo de Pedro Sánchez como la máxima autoridad en todo el territorio estatal y moviliza «todos los instrumentos civiles y militares, públicos y privados» para luchar contra la propagación del coronavirus, dejando atrás la «fase de contención reforzada» con el objetivo de reducir la infección, detenerla y eliminarla.

Así lo explicó el presidente Pedro Sánchez, que avanzó que el real decreto tiene una caducidad temporal de quince días, pero también dijo que el plazo podría prorrogarse si fuese preciso y contase con la autorización del Congreso de los Diputados. Se remitió al escenario cambiante y dinámico que cada día dibuja el COVID-19 para no hacer más predicciones, y adujo que cada paso que ha dado el Gobierno en esta crisis está respaldado por «el rigor científico y las recomendaciones de los expertos». «Hemos tomado la decisión cuando la OMS declaró la pandemia. Lo hemos hecho en un tiempo récord, horas, para afrontar una reacción tan importante como esta», inciden fuentes de La Moncloa.

Sánchez detalló que el estado de alarma comporta una severa limitación de los desplazamientos al ciudadano y el cierre de todos los establecimientos comerciales, de ocio y deportivos, quedando exentos del veto tiendas de alimentación, farmacias, gasolineras, entidades financieras y de seguros, peluquerías, lavanderías, tintorerías, ópticas, ortopedias, estancos, quioscos, papelerías, productos higiénicos, alimentos de animales de compañía, equipos tecnológicos y otros negocios relacionados con productos de primera necesidad, lo que incluye en la hostelería únicamente los servicios entregados a domicilio.

«En este sentido, también hemos procurado no hacer mucho daño a pequeños negocios, a toda esa economía que tiene que ver mucho con la estructura económica de nuestro país», justifican fuentes de La Moncloa, quizá sabedoras de que algunos de ellos entran en colisión con los vetos dispuestos un día antes por la Xunta.

Son medidas drásticas, reconoció Sánchez, que tendrán duras consecuencias para las personas, las familias, las empresas y la economía, por lo que apeló a la colaboración, la responsabilidad y la disciplina social, para «poder así vencer a la pandemia y el virus». La única prioridad que mueve al Ejecutivo, dijo, es proteger la salud del conjunto de los españoles y atender a las familias, sin diferencias de territorio, ideologías ni color político.

El decreto se publicó anoche en el BOE —minutos antes de las doce de la noche—, con su entrada inmediata en vigor. Quedan ratificadas todas las medidas adoptadas por las autoridades autonómicas o locales siempre que no sean incompatibles con este texto legal.

Mando único

Sánchez lidera un equipo con plenos poderes

El presidente del Gobierno lidera un equipo con plenos poderes y con «autoridad completa» sobre todo el territorio estatal. Está conformado por la ministra de Defensa, Margarita Robles; el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el responsable de Transportes y Movilidad, José Luis Ábalos; y el ministro de Sanidad, Salvador Illa.

Según el decreto, los integrantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los cuerpos de policía de las comunidades —Mossos y Ertzaintza—, así como los guardias municipales, «quedarán bajo las órdenes directas en cuanto sea necesario» de Grande-Marlaska. «El Ejército está preparado», añadió Sánchez, movilizado por si el Gobierno considerase oportuna su utilización, que inicialmente podría requerirse en una función meramente policial, que podría comportar tareas de vigilancia de bienes, lugares (para evitar saqueos), pero también de carácter logístico, si hubiese que transportar materiales, etcétera, por lo que aprovecharían además sus infraestructuras.

Este es uno de los apartados que más inquieta a los presidentes autonómicos de Cataluña y el País Vasco. El mandatario catalán, Quim Torra, ya se ha mostrado muy crítico al hablar de la imposición de «un artículo 155 encubierto». Iñigo Urkullu también mostró su malestar.

Todos los agentes verán ampliadas sus competencias, y en caso de que lo consideren oportuno, podrán practicar las comprobaciones en las personas, bienes, vehículos, locales y establecimientos que sean necesarios para garantizar el cumplimiento del estado de alarma e imponer las sanciones correspondientes.

Restricción de movimientos

Solo se puede salir de casa en casos de necesidad

Prohibido salir de casa. Los ciudadanos españoles solo podrán abandonar sus domicilios en los siguientes casos: para la adquisición de alimentos —debe acudir a la compra una persona sola—, productos farmacéuticos y de primera necesidad, para acudir a centros sanitarios, para ir al trabajo, para atender a discapacitados o personas especialmente vulnerables y sacar a la calle las mascotas a su paseo.

Aquellos a los que la orden sorprendió lejos de su domicilio también tienen permiso para regresar a su residencia habitual. Las salidas están permitidas igualmente para ir al banco o cualquiera otra causa de «de fuerza mayor o situación de necesidad» que pueda justificarse pertinentemente, y que se relacione con establecimientos que pueden permanecer abiertos.

Asimismo, los vehículos particulares solo podrán circular para los casos anteriormente expuestos o para reponer combustible. Interior queda facultado para cortar las carreteras que considere oportuno. El Gobierno también podrá requisar temporalmente todo tipo de bienes necesarios para el cumplimiento de los fines previstos en este real decreto.

Empleo y educación

Trabajo y formación a distancia

Los empleadores, tanto públicos como privados, estarán obligados a facilitar medidas que favorezcan a los empleados el trabajo desde sus casas en la medida de lo posible, que permitan la prestación laboral o funcionarial de los empleados por medios no presenciales.

Algo similar a lo que sucede en el ámbito de la educación, donde ha sido suspendida la actividad educativa presencial en todos los centros y etapas, ciclos, grados, cursos y niveles de enseñanza. Durante el período de suspensión, tratarán de mantenerse las actividades a través de las modalidades a distancia y on-line, siempre que sea factible.

Actividad comercial

Productos de primera necesidad

Confirma la suspensión de la apertura al público de los locales y establecimientos que de espectáculos públicos, esparcimiento y diversión, culturales y artísticos, salas de muestras y exposiciones, recintos de actividades y competiciones deportivas, de encuentros recreativos, verbenas, desfiles, fiestas populares, bares, terrazas, bodegas, casa de comidas y otros locales dedicados a la hostelería y restauración. Con la excepción estos últimos de que realicen entregas a domicilio.

En cuanto a los que pueden permanecer operativos, señala que la apertura deberá ser la «estrictamente necesaria» para que los consumidores puedan efectuar la adquisición de los alimentos y productos que el Gobierno establece como de primera necesidad.

Prohíbe, en todo caso, que esos productos puedan consumirse en el recinto del mismo establecimiento que los haya dispensado. Y fija para el trato de los empleados con los clientes unas condiciones de seguridad mínimas que garanticen al menos la distancia mínima de un metro y que eviten las aglomeraciones para así minimizar contagios.

Culto, ceremonias civiles y religiosas

Reducción de asistencia

La asistencia a los lugares de culto y las ceremonias civiles y religiosas, incluidas las fúnebres, deberán de ajustarse para evitar aglomeraciones de personas de tal manera que se garantice a los asistentes el poder respetar la distancia entre ellos de al menos un metro.

Información

Los quioscos se mantendrán abiertos

Pedro Sánchez habló también de la importancia de la información, y del relevante papel del periodismo para «combatir la transmisión del pánico». En este sentido, es fundamental el trabajo de los quioscos, que se mantendrán abiertos.

Reforzar el sistema de salud

El ministro de Sanidad, al mando, incluso de los centros militares

Todas las autoridades civiles, funcionarios y empleados de las Administraciones públicas del territorio nacional, en especial las sanitarias, quedarán bajo las órdenes del ministro de Sanidad en cuanto sea necesario para la protección de personas, bienes y lugares, pudiendo imponérseles servicios extraordinarios por su duración o por su naturaleza. Ahora bien, las autoridades autonómicas y locales mantendrán la gestión de los servicios sanitarios.

El ministro se reserva las facultades para garantizar la cohesión y equidad de la prestación del servicio. Además, el personal y los centros sanitarios militares reforzarán el sistema de salud en todo el territorio nacional, y el ministro podrá decidir incluso sobre los centros sanitarios privados.

Planos procesales y administrativos

Suspendidos

Se suspenden los plazos previstos en las leyes procesales para todos los órdenes jurisdiccionales (instrucción, penal). El cómputo de los plazos se reanudará cuando pierda vigencia este decreto, excepto para actuaciones judiciales urgentes. También quedan congelados los plazos administrativos en el sector público, así como los de prescripción y caducidad. Por ejemplo, trámites de multas o de juicios.

Bienes y servicios

Abastecimiento del mercado

El ministro de Sanidad podrá impartir órdenes para asegurar el abastecimiento del mercado de productos necesarios par la protección de la salud pública, intervenir y ocupar transitoriamente fábricas, locales, hospitales privados e industrias farmacéuticas, y requisar temporalmente todo tipo de bienes e imponer prestaciones personales obligatorias.

Transportes

Reducción de oferta de viajes

El ministro de Transportes queda habilitado para dictar acuerdos para garantizar los servicios de movilidad, ordinarios o extraordinarios. Los servicios ferroviarios de cercanías mantendrán el cien por cien de sus viajes, y se reducen a la mitad los de media distancia y transportes de viajeros por carretera, ferroviarios o marítimos. Los de carácter autonómico o local mantendrán su oferta.

Estas medidas tendrán en cuenta la necesidad de garantizar que los ciudadanos accedan a sus trabajos, y el transporte habrá de ser limpiado diariamente. Se adoptarán también conductas como que no se ocupen todas las plazas para que los usuarios mantengan distancias aconsejables. En cuanto al transporte de mercancías, se facilitará para garantizar el abastecimiento.

Suministro alimentario y energético

Garantías de abastecimiento

El ministro de Sanidad podrá impartir las órdenes necesarias para garantizar el abastecimiento alimentario del mercado desde la producción en origen hasta el almacenamiento y la distribución en destino, incluso cuando fuese necesario se podrá acordar acompañamiento de seguridad a los transportes de bienes.

Además, si fuese necesario, se establecerían corredores sanitarios para permitir la entrada y salida de personas, materias y productos elaborados. Se podrá acordar la intervención de empresas o servicios. También se garantiza el suministro de energía eléctrica y productos energéticos como petróleo y gas.

Operadores críticos

Infraestructuras

Los operadores críticos de servicios esenciales previstos en la Ley 8/2011, de 26 de abril, por la que se establecen medidas para la protección de infraestructuras críticas, adoptarán las medidas necesarias para asegurar la prestación de los servicios esenciales que le son propios. Esto afecta también a aquellas empresas y proveedores que sin ser críticos son esenciales para asegurar el abastecimiento de la población y los propios servicios esenciales.

Apelación a la unidad y gratitud a la respuesta social 

mercedes lodeiro

Mayores, jóvenes, sanitarios, trabajadores, empresarios... Pedro Sánchez concluyó su discurso de ayer sobre los contenidos del decreto aprobado por el convulso Consejo de Ministros repartiendo gracias y haciendo una disección de la sociedad por colectivos como si de un mitin se tratase. Dio las gracias a los más vulnerables, los mayores, a quienes pidió que se cuiden, pues es a ellos a los que más está afectando el coronavirus. Son ellos, dijo, los que salvaron con sus pensiones a muchas de sus familias durante la dura crisis económica.

Tras dedicar unos minutos a advertir a todas las fuerzas políticas que no se equivoquen de adversario porque «nuestro verdadero enemigo es la pandemia y el virus, y debemos combatirlo unidos», insinuando que dejen las críticas para cuando la crisis desaparezca, pidió que se corte «la cadena de pánico, los bulos y las noticias falsas».

Y es que durante el día, trascendieron las diferencias en el Consejo de Ministros entre los dos socios de Gobierno. No hay que olvidar que los ministerios que dirige Unidas Podemos no han logrado penetrar en el gabinete de crisis, en el que el protagonismo lo acaparan el propio Pedro Sánchez, y los titulares de Defensa (Margarita Robles), Interior (Fernando Grande-Marlaska), Transportes (José Luis Ábalos) y Sanidad (Salvador Illa), todos ellos socialistas.

Pero en un calculada dosis de optimismo también expresó que «la emergencia del virus va a pasar» y volveremos a la rutina de nuestros trabajos, a las terrazas, a los parques... porque «España tiene la capacidad de levantarse cuantas veces haga falta».

El esfuerzo en una situación de emergencia sanitaria y de estado de alarma también ocupó parte de su disertación. Por eso la última parte de su intervención la utilizó para alabar a los trabajadores y a los empresarios, a los que brindó su reconocimiento público, al igual que a todos los profesionales de la salud, «ejemplo de heroicidad, gracias; a las autoridades locales, por su «interés por lo común y la unidad de acción, gracias»; a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Seguridad del Estado «que veláis por el orden público, gracias»; a las Fuerzas Armadas «que ya se unen a esta tarea, gracias»; al mundo de la cultura, que hace llegar a muchas casas de manera altruista conciertos, libros... y hasta a los informadores y a los medios de comunicación, por una información veraz. No se olvidó tampoco de agradecer a «quienes van a donar sangre» antes de recluirse en sus casas y «a los padres y madres que tranquilizan a los hijos» y «a quienes cuidan de las personas más vulnerables, gracias».

Para a renglón seguido volver a soltar la gota de optimismo. «Es una batalla que vamos a ganar, no hay discusión. Lo importante es que el precio sea el mínimo, y no queda duda que unidos saldremos adelante y unidos venceremos al virus».

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