Esta es la previsión estacional para la primavera: ¿acabará con el virus?

Los expertos aseguran que el tiempo seco y el aumento de la radiación podría frenar la pandemia. Esto dicen los modelos estacionales.


La comunidad científica desconoce cómo afectan exactamente las diferentes condiciones ambientales al coronavirus. Lo que parece claro es que la llegada de la primavera podría ayudar a frenar la pandemia. «Estamos descubriendo que el virus tiene un cierto margen de permisividad a la temperatura. Esto explica por qué se propaga tan fácilmente. En cualquier caso lo que de verdad puede afectarle es la sequedad y la radiación solar. Creemos que se trata de un virus estacional y, por tanto, cuando venga un tiempo más seco y aumente la energía solar, los contagios por contacto con objetos inanimados contaminados serán prácticamente nulos», explica Carlos Pereira, profesor de Virología en la Universidad de Santiago.

El 20 de marzo dará comienzo la nueva estación que vendrá acompañada de un progresivo aumento de las horas de luz, la altura del sol sobre el horizonte y, en consecuencia, de la energía solar. «Esto genera también un incremento de la radiación ultravioleta, que inactiva los virus. Es el mejor remedio natural contra los patógenos», añade Isabel Bandín, docente de Virología Clínica de la USC. «La sequedad también influye mucho en la estabilidad. Los virus respiratorios necesitan la humedad para poder transmitir las microgrotas que liberamos. Calculamos que tiene una persistencia de siete a nueve días en las condiciones actuales, pero debería comenzar a reducirse en cuanto aumente la radiación», sostiene Pereira.

Dado que el tiempo atmosférico puede ser un aliado en esta crisis sanitaria, conocer las previsiones estacionales adquiere en estos momentos una relevancia muy notable, teniendo siempre en cuenta que en las latitudes medias no son muy fiables. «Ahora mismo hay un cierto consenso, considerando tanto las previsiones de la NOAA de Estados Unidos como las del servicio Copernicus de la Comisión Europea de que las temperaturas de este trimestre deberían estar algo por encima de la media. En cuanto a las precipitaciones, en los pronósticos europeos tendríamos una probabilidad alta de que el trimestre marzo-abril-mayo sea seco, mientras que los modelos europeos no son tan concluyentes en las tendencias de lluvia», apunta Juan Taboada, de MeteoGalicia.

A corto plazo hay que destacar que este domingo habrá un brusco cambio meteorológico. Lloverá de forma generalizada, puntualmente acompañada de granizo y a partir de los 700 metros en forma de nieve. Las temperaturas, sobre todo las máximas, descenderán notablemente. «Desde luego si vemos el arranque de la primavera parece que se confirma esta previsión, ya que salvando la situación prevista para este domingo, la próxima semana el predominio va a ser para las altas presiones», asegura Taboada.

Si la relación es: a más tiempo seco, menos coronavirus, los gallegos necesitan más que nunca el abrazo del anticiclón de las Azores y la típica circulación del nordés, que se encarga de limpiar el cielo de nubes e incluso de elevar el termómetro, especialmente en las provincias del sur. «La clave para tener una primavera cálida y seca es que las situaciones de altas presiones predominen sobre las borrascas y las entradas de aire frío. Podríamos decir que a los anticiclones les gusta el aire cálido y por tanto a medida que la radiación solar vaya aumentando en el hemisferio norte con el avance de la primavera, los anticiclones tendrán más oportunidades de moverse hacia el norte, trayendo estabilidad y facilitando el tiempo soleado. Pero la atmósfera tiene siempre algo de inercia y la acumulación de aire frío invernal seguirá llegando por momentos a Galicia, como va a suceder por ejemplo este domingo», confirma el meteorólogo. 

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