Los chinos de Galicia se parapetan con mascarillas, guantes y cortinas de plástico

La Voz REDACCIÓN

SOCIEDAD

miguel souto

«Hay quien se ríe de estas medidas, pero nuestros parientes en China nos dicen que esto es grave», dice una gerente de bazar

13 mar 2020 . Actualizado a las 15:34 h.

El miedo, la responsabilidad y la solidaridad, junto con el ingenio, están a la orden del día en cada rincón de la geografía mundial y, como no puede ser de otra manera, también de la gallega. La crisis del coronavirus ha llevado a muchos ciudadanos a iniciar una lucha particular para resguardarse, pero también para proteger a los demás. Es el caso de varios chinos que regentan negocios por toda Galicia.

La expansión del coronavirus preocupa especialmente a las personas que trabajan cara al público. Es el caso de Min Zhu, que regenta el bazar chino Asia Center ubicado en el centro comercial Deza Carrefour de Lalín y que ha colocado una cortina de plástico transparente delante del mostrador para evitar un contacto directo con los clientes.

«La lucha es cosa de todos»

La razón, dice es, proteger a las personas» y que «la gente venga a comprar tranquila». La medida no pasó desapercibida y Min explica que «alguno no lo entiende, pero la mayoría sí». Cree que la lucha contra «ese enemigo invisible» es «cosa de todos» y espera contribuir con este gesto a frenar el virus y evitar su propagación.

Detrás de este parapeto de plástico, Min atiende con guantes de plástico transparentes que asoman debajo de unos guantes de punto sin pulgares. La cortina no llega a tocar el mostrador, quedando un espacio abierto por el que circula la mercancía, se hace el pago y se recoge el cambio. Confiesa que «no sé si esto funciona, yo no soy especialista», pero fue lo que se le ocurrió como medida preventiva apelando a la responsabilidad de los comerciantes que, como él, trabajan cara al público. Señala que «mantener la distancia de un metro es difícil, muy difícil» y cree que ante el coronavirus «lo importante es cuidar la salud y las vidas humanas, que son lo más importante de todo, más que el dinero y todo lo demás». Considera que en esta lucha «tenemos que unirnos todos los seres humanos» y respetar las normas y los protocolos de las autoridades sanitarias. Incide en la necesidad de «hacer caso» porque «si no se vela por la seguridad esto dobla muy rápido y tenemos que ayudar todos a frenarlo». Su contribución es esa cortina, con la que confía conseguir no ser un foco de transmisión y evitar que él pueda contagiar a alguien, alegando que «por aquí pasan muchas personas al día, a veces 50, y a veces 150».

Un plástico separa a los dependientes de los clientes en un establecimiento de A Gaiteira ( A Coruña)
Un plástico separa a los dependientes de los clientes en un establecimiento de A Gaiteira ( A Coruña) CESAR QUIAN

Medidas similares se repiten en otros negocios. En A Coruña, en la calle de A Gaiteira, muy cerca del centro comercial Cuatro Caminos y de El Corte Inglés, un bazar chino ha tomado medidas frente al virus llegado de Wuhan instalando también una cortinilla de protección, plástica y transparente, para cobrar. En la misma calle, pero en una cafetería también regentada por vecinos de origen asiático, desde hace unos días trabajan con mascarilla y guantes para servir las consumiciones a sus clientes.

«Nos dicen que esto es grave»

Merka Marino es el mayor de los bazares chinos que abren sus puertas en O Grove. Ubicado en la calle Castelao, la arteria peatonal del municipio arousano, el establecimiento amaneció ayer con una apariencia completamente inusual. Sus trabajadores se protegían con mascarillas y habían extendido una película de plástico que separaba los clientes del mostrador.

Dependienta con mascariila y barrera plástica  en Arousa
Dependienta con mascariila y barrera plástica en Arousa LETICIA CASTRO

«Lo hacemos para prevenir los contagios», explica una de las responsables del negocio, que no ahorra críticas hacia la actitud que observa entre sus vecinos. «Nuestros parientes en China nos dicen que esto es algo grave, y aquí hay alguna gente que se ríe de estas medidas. La gente se relaja demasiado y es cierto que el miedo es malo, pero no tenerlo puede ser peor. En China la enfermedad comenzó a bajar precisamente porque fueron muy estrictos».

En Ourense, varios negocios asiáticos han optado por cerrar y «adelantar las vacaciones». En pleno centro, un bazar, una peluquería y un restaurante sorprendieron a sus clientes con un cartel que informa del cierre durante de un mes y de que la salud «es lo primero».