El norte de Portugal se blinda y cierra servicios que usan miles de gallegos

Los ayuntamientos de Valença y Cerveira solo atienden por teléfono e Internet


valença/ la voz

Las medidas de contención en el tramo internacional del Miño, que concentra cuatro de las cinco eurociudades lusogalaicas, dibujan una nueva frontera. Los ayuntamientos ribereños del norte de Portugal han activado planes propios de contingencia ante el coronavirus, suspendiendo servicios y restringiendo el acceso a las cámaras municipales. A muchos de los 120.000 gallegos que viven en estos espacios transfronterizos en los que los días duran 25 horas, los primeros cambios de hábitos por el coronavirus les sorprendieron ayer en suelo luso.

En la piscina municipal de Valença, con más de un 60 % de usuarios gallegos, al igual que en las de Cerveira o Monçao, el goteo de idas y venidas sin más baño que el de realidad fue constante durante toda la mañana de ayer. «Venía a hacer ejercicio, como siempre, pero en la puerta ya explican con carteles que está todo cerrado y que no se sabe cuándo reabrirán», indica tranquilamente una vecina de Tomiño antes de volver a su casa. Ayer por la mañana Valença cerró hasta las puertas de su Consistorio. «Solo se atiende por teléfono o por correo electrónico», confirmó el Gobierno local a primera hora de la mañana. El municipio valenciano ha echado el cierre en todos los servicios municipales, incluyendo las instalaciones deportivas, museos, bibliotecas y el albergue de peregrinos. «No podemos saber hasta cuándo se va a mantener todo cerrado, depende de las decisiones del Gobierno Central», señalaron las mismas fuentes justo antes de que se celebrase el último mercadillo semanal en el centro de la villa, porque también se suspenden hasta nuevo aviso las tradicionales ferias del norte luso en las que se habla portuñol.

La gigantesca cruz cubierta por tela morada con la que cada año Valença corona su recinto fortificado para la Pascua impresiona más con calles semivacías en las que se nota la falta de turistas. A diez kilómetros, Monçao conmemora hoy su fundación. Es festivo local, pero por primera vez en 769 años no habrá celebraciones. Todas se han aplazado sin fecha y, al igual que en las localidades del entorno, se clausuran piscinas y se suspenden todas las actividades culturales.

Sin cine

La villa lusa de las termas también se queda sin cine, ya que este servicio frecuentado por gallegos, está gestionado por el Concello y solo se mantiene abierta la biblioteca. En Monçao no han cerrado físicamente las puertas del Ayuntamiento, pero sí hay numerus clausus. «Con una cinta se delimita la preceptiva distancia de un metro respecto a todas las ventanillas de atención al público y el acceso se limitará en función del espacio», avanza un portavoz municipal. Son medidas que con cierto margen manejan todos los municipios del norte luso por orden ministerial pero que entraron en vigor con carácter inmediato.

«Estamos preocupados, pero ni hay ni puede haber pánico. Cuanto antes actuemos, más fácil será evitar situaciones graves», destacó el alcalde de Vila Nova de Cerveira, Fernando Nogueira. El paquete de medidas puesto en marcha por el ejecutivo local se puso en conocimiento de Tomiño al instante, «porque muchos de los usuarios de nuestros servicios son de allí».«Somos conscientes del trastorno y del impacto de estas decisiones, pero la prioridad es sanitaria», insistió el regidor cerveirense. El Gobierno local ha limitado hasta el acceso a los colegios, «donde solo pueden entrar alumnos, profesores y los funcionarios que trabajen en cada escuela».

El Ayuntamiento mantiene su actividad de puertas adentro, como los demás, aunque deja entreabierta la principal. «Queda un funcionario solo de guardia por si hubiera una urgencia. Todo lo demás ha de ser por teléfono o correo», señala Nogueira. El Gobierno local de Tui, el espejo de Valença, emitió ayer un comunicado aconsejando también la comunicación telefónica o telemática «por prevención».

Caminha no prevé por ahora parar el último ferri del Miño y mantiene la feria para hoy

El último municipio luso del Miño internacional avanzó ayer que este mediodía hará público su plan de contingencia. Nada ha trascendido del documento si bien la actividad desarrollada ayer en la ribera portuguesa del estuario no se vio alterada por la alerta sanitaria por lo que no se prevén, de antemano, decisiones de calado. El Ayuntamiento «funcionó con total normalidad», indicó un portavoz del ejecutivo local. En principio y, según pudo saber La Voz, pese a que la rumorología hablaba ayer de una posible cancelación del servicio de ferri que une A Guarda con Caminha, no se ha planificado de momento ninguna medida al respecto si bien, al ser un escenario tan dinámico, las decisiones también se irán adaptando. Además, el Santa Rita de Cassia volvió a unir ayer por primera vez las dos orillas tras más de un mes en puerto seco por una avería en los motores que costó 30.000 euros a las arcas municipales.

En Caminha se celebró ayer su feria semanal y hoy también se mantiene la de Vila Praia de Âncora por lo que habrá que esperar al mediodía para conocer el alcance de las decisiones que asuma el gobierno local y que, en principio, serán las más flexibles de la zona. En la frontera más antigua de Europa no se ha percibido merma alguna en el flujo de vehículos y personas pese a las directrices de los respectivos gobiernos sobre movilidad. En la fortaleza no había ayer gran movimiento pero sí en la ciudad nueva, donde los gallegos llenaban buena parte de sus restaurantes. En Valença también es más habitual ver a vecinos aprovisionándose de mascarillas en las farmacias.

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