Los tres casos de coronavirus de Galicia venían de Madrid

Un paciente estuvo dos veces en urgencias en Vigo. Una veintena de sanitarios permanecen aislados. Consulta aquí el mapa de alcance del virus


Vigo, Santiago / la voz

Galicia ya suma tres casos de coronavirus. El primero (49 años) se confirmó en A Coruña en la mañana del miércoles, el segundo (44 años) unas horas después en Vigo y el tercero es la mujer de este (47 años), que permanece ingresada en aislamiento, pero está asintomática. Todos han dado positivo en los análisisl Los del primer caso de Vigo, un hombre rumano que reside en la ciudad, fueron ratificados anoche por el Centro Nacional de Microbiología. La pareja comparte la misma habitación del Hospital Álvaro Cunqueiro, a petición propia, dicen fuentes de su entorno.

Una persona de su familia explica que viajaron a Madrid hace dos semanas. Fue un viaje para visitar a parientes de él. Aunque es transportista, no viajó más. La semana pasada, se encontró mal y acudió a su médico de familia, que le dijo que tenía catarro. El viernes acudió a urgencias con dolor abdominal. Como no tenía clínica respiratoria ni procedía de una zona de riesgo, no se le puso mascarilla y se le dio el alta. El domingo se encontraba peor, con dificultad para respirar y por la tarde volvió a urgencias. Fuentes del Cunqueiro aseguran que se le puso una mascarilla. Ingresó a la mañana siguiente con un diagnóstico de neumonía bilateral inicial, según explicaron el conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña; el subdirector xeral de Epidemioloxía, Xurxo Hervada; y el jefe del servicio de medicina preventiva del Chuvi, Víctor del Campo.

Fuentes del hospital aseguran que se le hizo la prueba de la gripe y que dio negativo. Las infecciones respiratorias son habituales en esta época del año y, como no había estado en los países de riesgo, la gripe era la causa más probable de neumonía. Se le ingresó en planta y llegó a compartir habitación con otros dos hombres. Su mujer no se despegó de él.

El Ministerio de Sanidad pidió a las comunidades autónomas la semana pasada que hiciesen las pruebas de virus SARS-CoV-2 a los ingresados por neumonía cuya causa se desconozca. Por eso, el miércoles se llevaron sus pruebas al laboratorio. Como dieron positivo, se le aisló.

Las autoridades sanitarias aseguraron que desde el momento en el que se solicitó la prueba y se activó el protocolo de coronavirus, se censó a todos los posibles contactos, tanto sanitarios como familiares y a otros pacientes para tomar las medidas de aislamiento. Entre ellos está un hijo de ella, adolescente, a quien le han tomado muestras en su casa para hacerle también las pruebas.

Hay también una veintena de profesionales sanitarios que permanecen en aislamiento domiciliario por haber tenido contacto con los enfermos, según fuentes del hospital. La dificultad está en que visitó un centro de salud, dos veces el servicio de urgencias y estuvo ingresado en una planta sin protección. Hay muchos profesionales que contactaron con él.

En A Coruña son una decena los profesionales aislados. Pero esto empieza a plantear una inquietud entre los profesionales y los gestores: ¿cómo se actuará si el número de casos crece? Los protocolos establecen que todos los sanitarios deben estar aislados 14 días. Los expertos creen que las primeras jornadas son fundamentales, porque es cuando hay más probabilidades de desarrollar los síntomas; pero la cuarentena dura dos semanas, en las cuales los profesionales no van a trabajar, aunque no tengan ningún síntoma. Es algo que está ocurriendo en el País Vasco, donde hay más de un centenar de médicos, enfermeras y auxiliares que están aislados en sus casas. Según la Consellería de Sanidade, hasta ahora se han hecho más de 160 PCR, la prueba para genética que permite detectar el coronavirus. Esto quiere decir que se han descartado 157 sospechas. Cuando uno de estos análisis da positivo es preciso que sea confirmado por el Centro Nacional de Microbiología.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, anunció que el Gobierno gallego adquirirá 70.000 mascarillas y que está comprando aparataje para las urgencias de los hospitales, con una inversión de 1,8 millones.

Centros escolares

Hoy está previsto aprobar a nivel estatal tres nuevos protocolos para centros escolares, residencias de ancianos y profesionales sanitarios. Aunque se presentará hoy, Xurxo Hervada apuntó que el borrador no apunta al cierre de centros si aparece un caso.

Mientras tanto, el número de positivos por coronavirus sigue en aumento en el conjunto de España. Anoche se habían contabilizado 281, lo que supone 55 más que el día anterior. El número crece, pero la evolución de los brotes dista mucho de la explosión que se ha producido en Italia. Pese a todo, España sumó ayer el tercer muerto por COVID-19. El último se trata de una mujer de 99 años que vivía en la residencia de mayores de La Paz, en Madrid, donde se han detectado otros nueve casos.

Según los datos del Ministerio de Sanidad, diez de los contagiados han sido dados de alta y otros diez permanecen en uci. En veinte casos el origen del contagio aún no se ha identificado.

¿Quién paga las pruebas para detectar los contagios de coronavirus en EE.UU.?

Un estadounidense recurre a la solidaridad ciudadana para pagarse los gastos médicos por el COVID-19. Los expertos temen que el número de contagios sea muy superior a lo que indican las cifras oficiales

R. Romar

Frank Wucinski aceptó la propuesta del Gobierno de Estados Unidos para ser repatriado de China junto a su hija Anabel, de 3 años. Pasaron una cuarentena de 14 días en una base militar en San Diego (California), con dos estancias en una unidad de aislamiento en un hospital de la ciudad. Ni él ni su hija tenían tenían el virus. El susto había pasado, pero empezaba la pesadilla. A los pocos días, cuando se encontraba en casa de su madre en Pensilvania, al este del país, le llegó una factura de 3.918 dólares por gastos médicos. Tuvo que recurrir a una campaña de crowfunding para abonarlos, al igual que para pagar el viaje a la casa de su madre y la cobertura de un seguro médico, ya que el de la empresa para la que trabaja en China no lo hace.

«Supuse que estaba siendo todo pagado, porque no teníamos otra opción, pero resulta que soy financiariamente responsable de los seis días que Anabel y yo pasamos aislados en el hospital. Cuando aparecieron las facturas me dije, ¿cómo pago yo esto?», relató Wucinski tras la sorpresa. Tras darse a conocer su caso el hospital de San Diego anunció que todo había sido un error y que ni el hombre ni su hija tendrán que pagar la cuenta. Pero sí tendrán que desembolsar 2.598 dólares por el traslado en ambulancia desde la base militar hasta el hospital, un trayecto de 15 minutos, y 90 euros por las pruebas de radiología que fueron practicadas por un servicio externo del centro sanitario.

Lo ocurrido a Fran Wucinski es un caso particular, pero que refleja la debilidad del sistema sanitario estadounidense a la hora de afrontar una hipotética epidemia por el coronavirus. No es normal que con 162 personas contagiadas en todo el país el número de muertes se haya elevado a once, lo que se traduce en una tasa de mortalidad de casi el 7 %. Si esa de verdad fuera la cifra real sería un auténtico desastre, muchísimo peor que la gripe española de inicios del pasado siglo. Pero más bien todo parece apuntar a que COVID-19 se ha extendido por el país mucho más de lo que indica la estadística oficial y que existen, al menos, centenares de positivos que no se han diagnosticado.

Y no lo son porque en una red sanitaria conformaba en una buena parte por hospitales privados hacerse una prueba para detectar el coronavirus puede encarecer la prima del seguro médico. Eso si el paciente dispone de cobertura. El propio Frank Wucinski lanzó una reflexión sobre el asunto: «Asegúrense -dijo- de que todos votemos para que no necesitemos crowfunding para pagar nuestra atención médica básica».

Un ejemplo de lo desorbitado que resulta a un ciudadano hacerse el test del coronavirus es lo ocurrido a Osmel Martínez Azcue, un hombre de Florida que cuando regresó de un viaje a China decidió hacerse la prueba. Dio negativo, pero su seguro médico le pidió 3.270 dólares por ella. «¿Cómo pueden esperar que los ciudadanos normales contribuyan a eliminar el riesgo potencial de propagación de persona a persona si los hospitales están esperando cobrarnos 3,270 euros por un simple análisis de sangre y un bastoncito nasal para recoger las muestras», se preguntaba el diario Miami Herald, que denunció el caso de Osmel.

Pero en el debate también han abundado los expertos, que han puesto el dedo en la llaga. «Una de las desventajas que tiene Estados Unidos a la hora de abordar la crisis por COVID-19 es que muchas personas evitan acudir a un proveedor de de atención médica, porque les preocupa el coste», dijo Gavin Yamey, profesor de Salud Global y Políticas Públicas de la Universidad de Duke. A su colega Lawrence, de la Universidad de Georgetown, le preocupa que «las altas cargas por aislamiento obligatorio puedan hacer que los pacientes desconfíen de buscar el tratamiento médico necesario». «Esto -añade- podría conducir a una mayor propagación de la enfermedad por parte de los infectados». 

Pero en Estados Unidos sí se están realizando en los centros públicos pruebas gratuitas a aquellas personas que puedan demostrar síntomas clave de la enfermedad y acudan a urgencias. Pero sí es posible que, en función de la atención recibida, el paciente sí tenga que realizar alguna aportación económica, que también dependerá de qué tipo sea la cobertura de su seguro médico.

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