Salir de la Antártida, una operación de riesgo

Xavier Fonseca Blanco
Xavier Fonseca ISLA DECEPCIÓN / ANTÁRTIDA

SOCIEDAD

Xavier Fonseca

El Hespérides desembarcó al personal en la isla Rey Jorge durante un fuerte temporal; después cogieron un avión Hércules de la fuerza aérea de Uruguay. Un vuelo a cuatro grados de temperatura hasta Punta Arenas, en Chile

04 mar 2020 . Actualizado a las 19:54 h.

Miércoles 26 de febrero. 10 de la mañana. Por la ventana del comedor de la base Gabriel de Castilla puedo ver al Hespérides entrando por la bahía de Decepción. Esta vez no viene a descargar material y comida, sino a llevarse personal. Es un momento cargado de una emoción difícil de describir. Hay que despedirse de un lugar con una belleza extraordinaria y también del personal científico y del Ejército de Tierra con el que he compartido una experiencia muy intensa.

El cielo está algo cubierto y el viento sopla flojo. Es la primera vez que veo al buque oceanográfico en un día de tiempo estable, algo que me tranquiliza ya que debo ponerme el traje de seguridad, embarcarme en una zódiac primero y después subir por una escalera hasta el barco. Siempre se agradece que esta arriesgada maniobra se haga con las mejores condiciones. Cruzar los Fuelles de Neptuno, que separan a la bahía del mar abierto, es el último recuerdo que capturo en mi memoria para siempre.

Borrasca a la vista

Minutos después bajo al módulo científico del Hespérides con un pensamiento: a partir de ahora estoy en manos de la meteorología. El tiempo decidirá cuándo puedo salir de la Antártida. Por la megafonía anuncian la hora de la reunión en la que se ofrecerá el parte meteorológico del día siguiente en la isla Rey Jorge, desde donde saldrá el avión hacia Punta Arenas, en Chile.