Carlos Nogueira, un gallego en Italia: «Respiré muy aliviado cuando me dijeron que no estaba infectado»

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Un gallego que pasó el carnaval en Venecia ingresó con fiebre en un hospital de Roma, donde fue aislado y le realizaron las pruebas del coronavirus, pero tenía mononucleosis

26 feb 2020 . Actualizado a las 16:20 h.

Lo que iba a ser una semana perfecta se acabó convirtiendo en una pesadilla. Carlos Nogueira Mariño, un estudiante de Farmacia de la Universidade de Santiago que está realizando el Erasmus en Perugia, aprovechó unos días libres para hacer turismo por Italia en compañía de compañera, que viajó desde Galicia, y unos amigos. Estuvieron en Padua, Florencia y aprovecharon la oportunidad para no perderse los carnavales de Venecia antes de hacer la última parada en Roma.

Todo iba bien, hasta que el sábado por la tarde, ya en la capital italiana, empezó a notar falta de apetito. No le dio importancia, hasta que por la noche le surgió la fiebre y empezó a sufrir temblores y sudores fríos. El domingo se levantó un poco mejor, pero estaba inquieto. «Me tomé un ibuprofeno y me dije que si por la tarde no me pasaba la fiebre tenía que ir al médico». Era difícil sustraerse al pánico por el coronavirus que se vive en el país transalpino, por lo que empezó a sospechar que podía estar contagiado. Aunque sin dar aún demasiado crédito a esta posibilidad. A las seis de la tarde no pudo aguantar más y se dirigió, junto a su compañera, al hospital Humberto I de Roma, uno de los más grandes de la urbe. «Tenía un poco de fiebre e igual también un poco de paranoia por la situación que se estaba viviendo», admite el joven coruñés, de 23 años.

El primer sobresalto llegó cuando se encontraba en Urgencias. «Les dije que tenía fiebre y que había estado en Venecia. De inmediato ya me pusieron una mascarilla y me trataron como si fuera supercontagioso».

Lo trasladaron rápidamente a una sala de aislamiento, muy pequeña, donde las horas se le hicieron eterna. Empezaron a aparecer las enfermeras y los médicos, embutidos en trajes de protección que daban miedo. Y comenzó el goteo de pruebas. Una radiografía, un electrocardiograma y una primera extracción de sangre.

«Cuando les dije que tenía fiebre y que estuve en Venecia, me aislaron»

«Los notaba como superalterados -cuenta- y cuando les decía que había cosas que no les entendía me las repetían, pero nerviosos. El trato, desde luego, no fue lo mejor, aunque entiendo que estaban superabogiados por el tema. Más tarde lo llevaron a otra sala y le volvieron a extraer más sangre, aunque esta vez una gran cantidad. Era la una de la madrugada y continuaba una inquietante incertidumbre.

Los minutos parecían no pasar durante el aislamiento. La espera no tenía fin. Pero al final fue todo más rápido de lo que se podía imaginar. Pasadas las tres de la madrugada de este lunes ya tenía un diagnóstico: no estaba infectado por coronavirus, pero sí tenía una mononucleosis.

«Cuando me lo dijeron respiré bastante aliviado, porque si estaba infectado sabía que iba a tener que estar aislado en un hospital de Roma durante 14 días, lo que iba a ser bastante molesto. Y a mi compañera, que iba a regresar a Galicia, también la tendrían que ingresar y hacer las pruebas». Se salvó del coronavirus, pero con la mononucleosis tendrá que guardar cama en Perugia. «Pero me encuentro bastante bien», dice.

Erasmus que regresan: «La gente está asustada»

Aunque la mayoría permanecerá en Italia, donde en la zona norte siguen clases, varios universitarios gallegos en el país transalpino han vuelto a casa

r. romar / Marta vázquez

La mayoría se quedan en Italia, pero no son pocos los que han decidido regresar. No por miedo a la enfermedad, sino por el temor a encontrarse con las fronteras cerradas si el coronavirus se sigue extendiendo por Italia y acaban adoptándose medidas de aislamiento más drásticas que las que se han adoptado hasta ahora. Es lo que les ocurre al alrededor de un centenar de alumnos de las tres universidades gallegas que se encuentran repartidos por las universidades transalpinas.