Los Erasmus de vuelta: «La gente está más alarmada en Galicia por el coronavirus que en Italia»

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN

SOCIEDAD

«La situación que pintan en España no es la que estamos viviendo en realidad», dice una de las estudiantes

26 feb 2020 . Actualizado a las 19:20 h.

Alba Pose Rúa tuvo suerte. El lunes consiguió un vuelo relativamente barato para regresar a Galicia con escalas en Francia y Portugal, desde donde completó la ruta en coche. Le costó poco más de 100 euros cuando por esas mismas fechas estaban pidiendo más de 700 euros, una subida generalizada a causa del regreso a España de los estudiantes Erasmus que se encontraban en Italia. Ella volvió más para tranquilizar a su familia que por su miedo al coronavirus.

«Si regresó fue más bien por la alarma social que hay aquí, que hizo que los padres de muchos Erasmus que estábamos en Italia se preocupasen por el contagio o por la posibilidad de que nos quedáramos aislados», explica, tras reconocer que en Bolonia, donde estaba estudiando Derecho mediante el convenio suscrito con la Universidade da Coruña, «no estaba demasiado nerviosa». Todo lo contrario de la sensación que se encontró a su llegada a Galicia. «Noto -dice- que la gente está más alarmada y nerviosa por el coronavirus en Galicia que en la propia Italia».

«Noto que la gente está más alarmada y nerviosa por el coronavirus en Galicia que en la propia Italia»

María del Mar López decidió quedarse en Turín y, desde la capital del Piamonte, una de las regiones castigadas por covid-19, comparte la sensación de su compañera. «La situación que pintan en España no es la que estamos viviendo en realidad y, tanto mi familia como mis amigos, están preocupados por culpa de la visión que se muestra en los medios», asegura. Confiesa que está viviendo la situación «con normalidad» y que, por ahora, «no pienso volver a España porque no lo veo necesario». «Aquí -añade- la gente hace vida normal, los comercios están abiertos y los supermercados abastecidos».

Mar López también tuvo suerte y pudo comprarse mascarillas y jabón desinfectante, que están agotadas en las farmacias, pero confiesa que no usa el protector. «Y aquí la gente tampoco lo hace», dice. Las clases no se reanudarán, en principio, hasta el 1 de marzo, aunque lo más probable es que las vacaciones obligadas se prolonguen unos días más.

Con fiebre nada más llegar a España

Manuel Garrobo Peral sí que ha regresado de Verona. Pero no lo hizo a Galicia, sino a Madrid. En el aeropuerto, al igual que el resto de sus compañeros, no fue sometido a ningún control de temperatura, ni en Madrid, ni en Londres, donde hizo escala. Si le hubieran hecho la prueba igual no la hubiera pasado.

Este martes empezó a tener fiebre y llamó rápidamente al 112. Fue, sin embargo, una falsa alarma: «El doctor me dijo que no cumplía con los criterios de coronavirus y que, por el momento, me quedase en casa y tomase la medicación». Con antecedentes de asma y con un resfriado que probablemente se cogió en Verona porque tuvo que ducharse en agua fría, estos factores fueron probablemente los que le indujeron la fiebre. No presentaba problemas respiratorios, uno de los elementos determinantes para determinar si se trata de un coronavirus o no.

Erasmus que regresan por el coronavirus: «La gente está asustada»

Aunque la mayoría permanecerá en Italia, donde en la zona norte siguen clases, varios universitarios gallegos en el país transalpino han vuelto a casa

r. romar / Marta vázquez

La mayoría se quedan en Italia, pero no son pocos los que han decidido regresar. No por miedo a la enfermedad, sino por el temor a encontrarse con las fronteras cerradas si el coronavirus se sigue extendiendo por Italia y acaban adoptándose medidas de aislamiento más drásticas que las que se han adoptado hasta ahora. Es lo que les ocurre al alrededor de un centenar de alumnos de las tres universidades gallegas que se encuentran repartidos por las universidades transalpinas.

Uno de los que ha decidido regresar a Galicia es el ourensano Timothée Braik Millán, que tiene su base en Bolonia. «La situación, básicamente, se podría definir con la palabra pánico. Pero no un pánico por algo en concreto, sino, en mi opinión, miedo a lo desconocido». Y es la situación generada, con constante información y escenas de histeria, la que sigue alimentando el miedo. «Por más que intente aferrarme a los datos de un 2 % de mortalidad en gente con defensas bajas, es inevitable no preocuparse», dice. En Italia, con las universidades cerradas y prácticamente toda actividad lúdica cerrada no hay mucho que hacer, por lo que la mejor opción es volver a casa. «No puedes hacer nada que no sea estar en tu casa, lo que potencia el estrés por lo que sucede en el exterior», añade.