Italia, blindada y en alerta para frenar el coronavirus, que deja ya siete muertos

Es el tercer país del mundo en número de contagiados con más de 200. De momento, la OMS descarta elevar el nivel de alerta a «pandemia», pero avisa de que es «el momento de prepararse» para ella. Un italiano da positivo en Tenerife


roma / corresponsal

Italia se blinda para intentar contener la rápida expansión del coronavirus. Suma 231 contagiados y siete víctimas mortales: un hombre de 62 años de Castiglione d'Addaque con problemas cardíacos y renales importantes, un hombre de 80 años que ha fallecido en el hospital Sacco de Milán tras haber ingresado por un ataque al corazón en el mismo centro médico en el que estaba hospitalizado el primer paciente que dio positivo en el país, otro hombre de 88 años de la localidad lombarda de Caselle Lanne, un varón de 84 años que falleció en el hospital Juan XXIII de Bérgamo, una mujer residente en la provincia de Cremona, otro hombre más de 78 años de la localidad de Vo' Euganeo (provincia de Padua, Véneto) y otra mujer de 77 años que estuvo en Codogno y dio positivo en una prueba realizada tras su muerte.

Las autoridades italianas subrayan que todos los fallecidos hasta ahora eran personas de edad avanzada y presentaban cuadros clínicos muy comprometidos por enfermedades anteriores. 

Este lunes se supo precisamente que un italiano que había llegado a Tenerife desde Lombardía dio positivo en coronavirus, según el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres. Las pruebas realizadas por las autoridades canarias indican que está contagiado. Ahora falta la confirmación tras el envío de las pruebas a Madrid.

El paciente, que fue detectado en la localidad tinerfeña de Adeje, está aislado y se ha activado el protocolo. Este sería el segundo caso en el archipiélago, tras el detectado en un ciudadano alemán en La Gomera, que ya fue dado de altam y el tercero en España, con otro caso en Mallorca.

El ministro de Economía, Roberto Gualtieri, firmó ayer lunes un decreto que suspende de forma temporal las obligaciones fiscales de ciudadanos y empresas de los 11 municipios afectados en las regiones de Lombardía y Véneto. Se trata de una medida destinada a mitigar todo lo posible el impacto económico que la epidemia por coronavirus está provocando en estas dos regiones, que suponen un tercio del producto interior bruto (PIB) italiano. El decreto, que tiene que ser publicado en el Boletín Oficial del Estado, se refiere a los pagos y obligaciones que vencen en el período comprendido entre el 21 de febrero y el 31 de marzo del 2020.

A Italia y también a Irán ha decidido la OMS enviar misiones científicas con la intención de ayudar a sus autoridades a poner en marcha las medidas de contención necesarias. Su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aclaró este lunes que, de momento, el nivel de alerta no será elevado a «pandemia», pero avisó de «el momento de prepararse» para ella: «No estamos observando una enfermedad propagada a gran escala», deijo Adhanom, «en la situación actual el término pandemia no se justifica». «Seguimos intentando evitar esa eventualidad, así que concentrémonos en prepararnos para detectar casos, tratarlos, hacer un seguimiento de contactos y poner en marcha cinco y seis medidas de contención claves», añadió.

La preocupación de las autoridades no es solo la difusión, sino encontrar el origen del foco una vez que se ha descubierto que el paciente cero , el italiano proveniente de China, no ha tenido nunca el coronavirus y, por tanto, no ha podido contagiar al paciente uno. «Lo que preocupa es que no todos los casos registrados parecen tener una clara historia epidemiológica, es decir, un contacto con un viaje a China o con otros casos confirmados», dijo Hans Kluge, director de la Organización Mundial de la Sanidad (OMS) en Europa, que anunció el envío a Italia de un grupo de especialistas para «conocer la difusión del virus y contenerlo».

La alarma se extiende por todo el país mientras las autoridades intentan crear un cordón sanitario en una de las áreas más pobladas y de mayor importancia económica de Italia. La primera medida ha sido el aislamiento de los focos del brote del coronavirus con la prohibición a todos los residentes de salir de esas zonas y la de entrar en ellas. Para ello se han enviado más de 500 agentes de policía, que ya han montando controles, 35 en la zona de Lodi (Lombardía) y ocho en el Véneto, en torno a Cinto Euganeo, que funcionarán las 24 horas del día. Solo se mantendrán abiertas las actividades comerciales de supermercados y tiendas de alimentación, así como el transporte para su aprovisionamiento.

Entre las medidas que se están adoptando destaca la suspensión de las actividades escolares en Lombardía y Piamonte, a lo que se han unido las universidades de estas regiones, de Véneto y de Emilia Romaña, que estarán cerradas durante toda la semana. El presidente lombardo, Attilio Fontana, declaró ayer que «es impensable» aislar Milán, aunque en la ciudad se están limitando muchas actividades, como cines, museos y lugares de reunión que permanecerán cerrados. Diseñadores como Giorgio Armani o Laura Biagiotti, en plena semana de la moda, han decido presentar sus colecciones en desfiles cerrados al público. También se cancelaban los partidos de la liga de fútbol.

Una de las ciudades más afectada por la situación es Venecia, puesto que su famoso carnaval ha sido suspendido. Un nuevo palo a la economía de la ciudad, ya en crisis por el acqua alta del pasado otoño. Para evitar la difusión al resto del país, Educación ha cancelado la excursiones escolares en toda Italia.

Desde Francia, la líder de la ultraderecha Marine Le Pen pide el control de las fronteras con Italia. Suiza anunció que las mantendrá abiertas.

En el corazón del brote del coronavirus en Italia: «La gente se encierra en casa y no sale. Está aterrorizada»

Los supermercados empiezan a desabastecerse y por un paquete de mascarillas han llegado a pedir 189 euros

Miedo, inquietud, desasosiego es lo que sienten estos días los italianos y todos los que viven en este país tras el constante aumento de casos del virus Covid-19. La zona foco de la infección, al sur de la ciudad de Lodi, a pocos kilómetros de Milán, se ha blindado para impedir que nadie entre ni salga. Los casi 16.000 habitantes de Codogno viven atrincherados en sus casas en lo que hoy es un pueblo fantasma. Nadie sale y las calles, hasta ayer ocupadas por periodistas y cámaras de televisión, ahora están vacías. Hay pánico entre la gente, a pesar de que han sido informados que el coronavirus se contagia solo con a cercanía.

 «La gente se ha encerrado en casa y no sale. Están aterrorizados», explica Marcelo, un vecino de Codogno a través del teléfono. Los ciudadanos están preocupados por los alimentos, pero las autoridades han garantizado que tanto en Codogno como en Casalpusterlengo algunos supermercados permanecerán abiertos. Ayer eran muchos los clientes que con mascarillas, esperaban en fila delante de uno de ellos.

Los supermercados se convirtieron este fin de semana en protagonistas también en Milán y en su vasta periferia. Desde muy temprano, y a pesar de ser domingo, la gente esperaba entrar para aprovisionarse de lo imprescindible ante el temor de un posible aislamiento de toda la zona.

Lo más solicitado son desinfectantes y mascarillas, que en casi todas las farmacias están agotadas. Durante el día la afluencia de gente aumentaba y pronto se acabaron los productos frescos: carne, fruta y verduras, así como las botellas de agua: «Acumulo reservas. Nunca se sabe. En casa somos cuatro», explicaba un señor, mientras empujaba un carro lleno de productos. «El domingo hay siempre gente, pero hoy hay más del doble», dijo un empleado.

El pánico está llevando a abusos en la venta de mascarillas y desinfectantes como denunció ayer Codacons, la asociación de consumidores. En Amazon se ofrecían mascarillas «ideales para el coronavirus» a 189 euros el paquete de 5 piezas, mientras el litro de un desinfectante pasaba de 4 a más de 20 euros.

Muchas empresas de Lombardía se están preparando para lo peor y avisan a los trabajadores vía wasaps de las medidas a adoptar, que van desde la baja automática por enfermedad de aquellos que viven en las zonas en cuarentena, a consejos como el llevarse los portátiles a casa para poder trabajar desde allí en caso aislamiento.

El miedo ha llegado también a la televisión y desde Mediaset, cuya sede está en Cologno Monzese, a las afueras de Milán, se ha anunciado que los programas que se emitirán la próxima semana no contarán con la presencia de público en el plató para «adecuarse a las indicaciones de contención de la difusión del coronavirus», explicaron. La misma medida ha sido adoptada por la Rai para los programas que realiza en Milán.

China aprende a convivir con el miedo al coronavirus

MARÍA PUERTO

Un mes después de que se declarara el aislamiento en Wuhan el país sigue viviendo bajo el estado de excepción, con las escuelas cerradas y muchos empleados trabajando en sus casas

La vida en Pekín transcurre detrás de una mascarilla. No es posible salir de casa sin ella, al principio era un consejo, que prácticamente todo el mundo seguía, pero ahora es obligatorio y los que se salten la norma se arriesgan a una denuncia. Un mes después de que se declarará el aislamiento de la ciudad de Wuhan, China sigue viviendo en una especie de estado de excepción que limita los movimientos.

Las calles de Pekín han recobrado algo de actividad en la última semana, pero nada remotamente parecido al bullicio y al caótico tráfico de los días normales. La mayoría de los restaurantes permanecen cerrados. En muchos de los que se atreven a abrir solo ofrecen comida para llevar para evitar la concentración de personas en un espacio cerrado. Algunos han optado por vender, como si fueran tiendas, las existencias de las neveras y así compensar las pérdidas.

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