Antoni Trilla: «Es una locura, con el coronavirus se están montando unas bolas espectaculares»

El responsable de Medicina Preventiva del Clínic de Barcelona asegura que se está generando una histeria injustificada frente a una infección que considera que se acabará controlando sin generar una pandemia


redacción

«Mira que si se descubre que el percebe es el huésped del coronavirus, la que se iba a liar en Galicia». Antoni Trilla inicia la conversación con una broma. Humor para desengrasar la histeria sin justificación que se está generando a nivel mundial con el coronavirus. «No existe ninguna justificación para ello», asegura, más en serio el jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic, que ya cuenta con unas cuantas crisis sanitarias a sus espaldas y que está considerado como uno de los mayores expertos en Europa en su campo.

-Más que con el coronavirus, ¿no se está desmadrando demasiado todo lo que lo rodea?

-Absolutamente. Solo es una epidemia en China y, aunque no se descarta que pueda haber brotes puntuales en otros países, lo que tenemos que hacer los demás es estar vigilantes y, si se produce algún caso, identificarlo y aislarlo. Nada más.

-¿Quizás porque existe demasiada confusión?

-Es cierto. Cada día cambian las cosas. Un ejemplo: primero dicen que el tiempo de incubación son 14 días, ahora que son 21; luego que 14 otra vez... Es una locura lo que está pasando y, además, todo el mundo se acoge a informaciones no especialmente contrastadas y, aunque los especialistas las desmentimos, se organizan unas bolas espectaculares. Yo diría que hay que poner pausa y calma y leer, como quien dice, el Boletín Oficial del Estado. O, lo que es lo mismo, la información realmente contrastada, porque si no te vas a volver un poco loco.

-¿Se están generando demasiados bulos sobre la enfermedad?

-Hay una parte sustanciosa, que también va a una velocidad bastante vertiginosa, de información oficial, aunque, como todo, también se puede matizar. En el otro extremo están las fake news de todo tipo, que van desde las tonterías más inverosímiles hasta las teorías de la conspiración habituales. Pero en medio, y a diferencia de otras epidemias, hay una especie de información pseudocientífica no contrastada. Y ahora como la gente cuelga estudios que no han seguido un proceso de revisión, que son una información pseudocientífica interesada, pues se genera más lío. '¿Esto quien lo dice? Un científico chino de la universidad de no sé donde... Pues coño, ya la hemos cagado'. Esta situación nos ha confundido mucho.

-Dice que también hay una aceleración de las publicaciones científicas sobre el tema.

-Sí. Para nosotros, los profesionales de las epidemias, también está generando una cantidad de publicaciones científicas y comunicaciones impresionante. Las revistas más prestigiosas del mundo también se han apuntado al carro de a ver quién publica primero y en tres días mandas un artículo al New England Journal of Medicine y te lo publican. Ya más parece que hablemos de exclusivas que de ciencia. Hay que poner un poco de pausa, porque el inicio de una epidemia como esta no es el mejor momento para hacer estudios de una perfección científica rigurosa. Está todo como cogido por los pelos, incluso lo más contrastado. Yo creo que se ha desbordado todo.

-Grandes aerolíneas han suspendido vuelos a China cuando la OMS no lo recomienda e incluso países sin casos como Chile han declarado la emergencia sanitaria. ¿Estamos asistiendo a una histeria colectiva sin fundamento?

-Sí, se está generando una histeria sin fundamento. Creo que la ciencia, lamentablemente, ha perdido la batalla frente al miedo en el caso del coronavirus. La gente tiene un temor infundado a muchas cosas y da igual lo que les expliques, lo que les digas, lo que diga la OMS... Desde un punto de vista científico estricto, se están tomando decisiones que no tienen ningún sentido. 

-Usted incluso ha hablado de que tan necesaria como una vacuna frente al virus sería una vacuna contra el miedo.

-Sí, sí. Yo no soy nada valiente, pero una cosa es el miedo racional y otra el miedo irracional que te lleva a tomar decisiones que no estén basadas en las evidencias. Yo creo que si tenemos suerte y acabamos sin bicho, mejor; y si nos cae alguno ya trataremos de controlarlo. Y ya está. Sin más.

-El último episodio surrealista lo vivimos con el Mobile.

-Fue la Pasión de Cristo del Mobile. La compañía podía insistir en un primer momento en que lo cancelaran porque, exagerando, como casi hicieron, podían decir que aquí en Barcelona estábamos en la misma situación que en Wuhan, porque había un riesgo tremebundo. Pero les dijimos: ¡Oiga!, que aquí no hay casos y que si lo tenemos los detectamos y los aislamos, con lo que han ido modulando un poco el discurso. Las autoridades les dijeron que por ahí que no fueran, que no podían utilizar este argumento para suspender el evento. Pero al final lo han cancelado.

-¿Sería irracional la suspensión desde un punto de vista de salud pública?

-Desde el punto de vista de salud pública es una decisión que no tiene ninguna base, ni epidemiológica, ni clínica, ni de seguimiento de las recomendaciones oficiales de la OMS. No hay ninguna razón para suspender un acontecimiento como el Mobile desde un punto de vista de la salud pública. A partir de ahí, lo que quieras... Allá ellos.

-Pero un congreso similar en Holanda, con 80.000 personas, no se suspendió.

-En la televisión catalana entrevistaron al director de la feria tecnológica de Holanda y les preguntaron por qué no la suspendían, cuando allí iban 80.000 personas. El tío va y les dice: `Nosotros hemos consultado a las autoridades sanitarias oficiales a las que hay que consultar y hemos seguido adelante con el certamen'. Pues mira, chapeau. Sin necesidad de meter en líos a la gente. La propia OMS no recomienda las restricciones de los viajes.

-Se ha exagerado mucho en todo, pero, objetivamente, ¿de qué debemos preocuparnos si es que tenemos que hacerlo?

-Hemos de seguir muy atentamente la evolución de la epidemia en China. No podemos mirar para otro lado. Esto puede ser un problema, pero hay que irlo viendo y adaptar la situación, los mensajes y las precauciones a lo que sea la evolución de la enfermedad. A partir de aquí hay muchas probabilidades de que el coronavirus no se extienda más allá de algunos focos concretos en China. Creo que el incendio se apagará en China, aunque con harto esfuerzo, y probablemente un poco más tarde de lo que sería deseable. Pero observar con preocupación y decir que esto es inevitable, pues no.

-¿Qué podría ocurrir en el peor de los escenarios?

-En el peor de todos los escenarios posibles a lo que se apunta es a que quizás acabemos con este virus dando vueltas por el mundo cada año formando parte de otros como los de la gripe o los resfriados. Es muy difícil que esto ocurra, pero tampoco es descartable. Lo que desde luego no va a pasar es una epidemia de proporciones bíblicas y de gran mortalidad. Insisto en que en el peor de los casos se incorporará al grupo de virus que cada año nos tocan las narices desde diciembre hasta marzo. Pero si esto pasa, dentro de año y medio o dos tendremos una vacuna. Y se acabó. No va a ser una sentencia que nos obligue a convivir cada invierno con la epidemia del cororonavirus.

-¿Qué cree usted?

-Pero yo creo que se controlará. Más tarde de lo que nos gustaría, pero se controlará.

 -¿Cuándo?

-Yo diría que mínimo quizás tres o seis meses para decir que esto va bien. Pero hay una variable que tampoco sabemos, que es que el virus tenga un cierto componente estacional, por lo que es posible que cuando llegue el calor también ayude un poquito. Hay muchas variables que desconocemos. Pero sí es muy posible que esto se controle en China sin generar una pandemia.

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