Sabela García Oro: «Sin donantes, dejaremos de traer muchos niños sanos a este mundo»

La jefa del Laboratorio de Reproducción Asistida del Equipo Ron advierte del peligro de abolir el anonimato en los ciclos de fertilidad que pretende el Comité de Bioética


REDACCIÓN / La VOZ

Sabela García Oro es la responsable del Laboratorio de Reproducción Asistida del Equipo Ron en el Hospital Quirón Salud de A Coruña y por tanto la encargada como embrióloga de llevar a cabo muchísimos tratamientos de fertilidad. A raíz de la polémica generada por el Comité de Bioética, que pretende que el Gobierno cambie la ley para que se suprima el anonimato de los donantes de gametos (óvulos y espermatozoides), la experta muestra su preocupación ante una medida que, en su opinión, de salir adelante impediría a muchas mujeres quedarse embarazadas.

-Esta semana el Comité de Bioética ha solicitado al ministerio que la donación de gametos deje de ser anónima. ¿Qué se pretende con esta medida?

-En teoría, proteger al menor nacido. Pero yo no sé qué beneficios puede tener un niño de conocer a su progenitor biológico, si hay muchos que ni siquiera saben que han nacido bajo estas técnicas. El informe del Comité dice que el niño debe conocer su origen genético y su genealogía. Pero la ley actual es anónima y ya contempla ese derecho del menor. Por ejemplo, si tiene una enfermedad y necesita esa información para salvaguardar su salud, puede desvelarse la identidad del donante para hacer los estudios pertinentes.

-¿Cuál es la principal consecuencia de perder el anonimato?

-Fijándonos en lo que ha sucedido en otros países, lo primero es que la gente deja de donar. Y hoy en día, con los últimos datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), que son del 2017, se sabe que un 33 % de los ciclos de reproducción asistida que se hacen al año son con donantes de óvulos o espermatozoides.

-¿Hay más de óvulos?

-Sí, date cuenta de que el principal problema de la fertilidad es la edad de la mujer y pocas se plantean ahora mismo ser madres antes de los 35 años.

-¿Si no hay donaciones, nos cargamos el sistema de reproducción asistida?

-Sí, porque ese 33 % supone cerca de unos 57.000 ciclos al año, que se realizan con gametos, es decir, con óvulo o semen de donante. Eso se traduce en un 4 % de los niños nacidos al año en España. Si deja de haber donantes, muchas parejas y muchas mujeres no van a poder hacer tratamientos ni llegarán a ser madres.

-Mujeres enfermas, lesbianas, mujeres solas...

-Sí, y por supuesto parejas heterosexuales en que la reserva ovárica esté disminuida. Muchas parejas (más de un 30 %) no van a poder tener acceso a estas técnicas. Por tanto, estás privando a las parejas y a las mujeres de la posibilidad de tener un hijo. Mujeres que por las circunstancias que sean, por una enfermedad, porque han tenido un cáncer, porque han decidido ser madres tarde o por su condición sexual, no van a poder acceder a la maternidad si no es por la donación. Que en España es altruista y anónima.

-¿No se paga nada?

-Se compensa un poco a los donantes, algo más a las mujeres, porque tienen que hormonarse, cada día deben venir a hacerse un control a la clínica, pasar por quirófano. Muchas son estudiantes o trabajadoras que tienen que coger días para esto y se les remunera con entre 800 y 1.000 euros por donación. Pero eso no es un pago.

-Hay países que han levantado ese anonimato. ¿El resultado?

-Sí, en Inglaterra cambió la ley en el 2005 y Portugal lo hizo hace un año, eso ha supuesto que hayan caído las donaciones drásticamente. Toda esa gente, si tiene ese deseo de ser madre y su país no se lo permite, se va a ir adonde esté permitido. España está recibiendo a muchos pacientes extranjeros ahora por este motivo.

-¿Qué va a pasar aquí si ocurre?

-Que muy poca gente va a querer ser donante no anónimo: las listas de espera van a ser brutales y se va a generar una diferencia de clases. La persona que tenga dinero se irá a otro país donde la donación sea anónima. Y se van a crear desequilibrios como en los ochenta con el aborto.

-Ustedes saben quiénes son esos donantes.

-Sí, tenemos sus datos analíticos, su árbol genealógico, muchos donantes ya se hacen ahora pruebas genéticas. Nosotros tenemos todo para, en caso de que sea necesario, lo reciba algún paciente. Pero insisto: eso ya se contempla en la ley. El Comité de Bioética solo está pendiente del derecho del menor, pero en este proceso hay tres partes, tres derechos que proteger: un menor, unos padres y el donante. Teniendo en cuenta que el donante se puede haber muerto también. Y por otro lado, hay parejas y mujeres que no quieren decirles ni a sus hijos ni a sus familias que estos niños han nacido mediante estas técnicas. Si tú no quieres desvelar eso, ¿cómo vas a querer saber quién es el donante? Si el Gobierno lo lleva a cabo, muchas mujeres, muchas parejas perderán la oportunidad de tener hijos. No vamos a tener donantes.

-¿Qué normas siguen los donantes?

-Revisión ginecológica, serologías, test psicológicos, análisis, anamnesis (preguntas sobre antecedentes familiares) y nosotros hacemos pruebas genéticas a las mujeres y a los hombres donantes.

-¿Cómo se producen los emparejamientos?

-Obviamente, se controla la raza, el grupo sanguíneo y las características físicas. Tenemos muchos donantes caucásicos, amerindios, negros, y se emparejan caucásicos con caucásicos, amerindios con amerindios y negros con negros. La ley te pide que te ajustes lo más posible a la pareja y a la mujer. Si dos personas caucásicas quieren un hijo negro, yo no puedo hacer ese cruce. El equipo médico tiene que seleccionarlo en función de las características de la pareja o de la mujer como especifica la ley actual. Los donantes los eligen los médicos, no los pacientes.

-No hay bebés a la carta.

-Claro. La gente puede llegar diciendo que quiere un hijo rubio de ojos azules de metro ochenta, pero no se puede. El hijo nacido tiene que tener unos rasgos similares al entorno. Tiene que ser compatible con el fenotipo (color de ojos, pelo, talla y peso) y hacemos el matching genético, comprobamos que ni el donante ni el paciente son portadores de las mismas enfermedades, así reducimos la posibilidad de enfermedades recesivas. Y eso se puede realizar gracias a que tenemos muchos donantes. Si cuando se hace el cruce, no coincide por ejemplo el grupo sanguíneo, buscamos otro, porque hay muchos donantes... Si la donación disminuye, no vamos a poder ser tan rigurosos.

-Hay mucho control, entonces.

-Sí, parece que nadie se para a pensar que somos profesionales y tenemos una ética por encima de todo. Lo que nos interesa es que las parejas y las mujeres tengan un hijo sano en casa y nosotros ponemos los medios para ello. Sin donantes dejaremos de traer muchos niños sanos a este mundo.

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