El avance del coronavirus paraliza la vuelta al trabajo en China

En Pekín algunas empresas lo harán escalonadamente: se incorporarán más tarde los que hayan estado de viaje

Ikea cerrará sus 30 tiendas y envía a casa a 14.000 trabajadores manteniéndoles el sueldo.
Ikea cerrará sus 30 tiendas y envía a casa a 14.000 trabajadores manteniéndoles el sueldo.

pekín / la voz

Zhao Xia, licenciada en empresariales, no regresa al trabajo este lunes. Su empresa, especializada en campañas de márketing y organización de eventos, le ha notificado que hasta el 10 de febrero no reabrirán las oficinas y esta semana trabajará desde casa. Tiene la obligación de estar localizable para realizar videoconferencias y enviar un informe diario de las tareas realizadas.

El avance de la epidemia del coronavirus ha obligado a las autoridades chinas a prolongar las medidas de prevención para intentar mantener a la población aislada en sus casas y evitar los contagios. Ayer ya se habían diagnosticado más de 14.500 y la cifra de muertos superaba los trescientos. Filipinas informaba de madrugada de la primera muerte por coronavirus, un turista chino de 44 años de Wuhan.

El gobierno prolongó al principio de la crisis las vacaciones de Año Nuevo hasta hoy lunes, pero la medida se ha quedado corta ante la propagación de la epidemia. La mayoría de grandes ciudades y provincias han ampliado el período festivo hasta el próximo lunes 10 de febrero o directamente hasta el día 17. Son las dos semanas en que se espera que el brote pase su ecuador y los contagios empiecen a remitir.

Desde el viernes se ha vivido una importante operación retorno con destino a las grandes ciudades. Es un momento crítico porque los viajeros que regresan pueden multiplicar los contagios. Por ello se extrema la vigilancia. A los problemas logísticos habituales se le han sumado los sanitarios. Los controles para detectar enfermos en aeropuertos y estaciones se han generalizado en todo el país. También se han incrementado las medidas de higiene y desinfección de las instalaciones.

Las autoridades ferroviarias han informado que han distribuido entre su personal de seguridad más de un millón de mascarillas, 280.000 pares de guantes y más de 14.800 trajes protectores. Pero los miles de viajeros que han regresado a Pekín no han devuelto el pulso a la ciudad. Las calles siguen vacías. De las estaciones de tren o aeropuertos la gente ha ido directamente a recluirse a sus domicilios, donde están obligados a registrar el lugar de procedencia y si padecen algún síntoma, como fiebre o tos. Deben pasar una cuarentena de 14 días, aunque pueden salir a la calle con mascarilla, pero evitando el contacto con la gente.

El gobierno municipal ha establecido los controles en las comunidades de vecinos como la piedra angular del sistema de prevención. Si los viajeros provienen de la provincia de Hubei se les hará un seguimiento exhaustivo.

Algunas empresas han programado una vuelta al trabajo escalonada. Los empleados que no han salido de la ciudad se reincorporan hoy, pero se les hará controles de temperatura todos los días; los que han viajado, el 17.

El salario se garantiza a los funcionarios. Las grandes empresas también están obligadas, incluidas las extranjeras. Ikea anunció que cerraba sus 30 tiendas y enviaba a casa a 14.000 trabajadores manteniendo el sueldo. El problema grave es para los pequeños negocios como restaurantes, peluquerías, tintorerías… que tendrán que hacer frente al cierre prolongado y la pérdida de clientela. Para prevenir la parálisis de la economía y mantener la liquidez, el Banco Central de China anunciaba para hoy lunes una inyección de 156.000 millones de euros.

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