El navío gallego San Telmo podría obligar a reescribir la historia de la Antártida

Xavier Fonseca Blanco
Xavier Fonseca ISLA LIVINGSTON / ANTÁRTIDA

SOCIEDAD

El profesor Manuel Martín-Bueno (en el centro) en el cabo Shirreff, donde se piensa que está hundido el San Telmo
El profesor Manuel Martín-Bueno (en el centro) en el cabo Shirreff, donde se piensa que está hundido el San Telmo Proyecto San Telmo

El buque ferrolano habría llegado a la isla antártica de Livingston en 1819, meses antes que el capitán inglés William Smith, a quien se le atribuye el descubrimiento del continente helado

27 ene 2020 . Actualizado a las 16:44 h.

El imperio de ultramar español comenzó a tambalearse a comienzos del siglo XIX. La derrota de Trafalgar en 1805 anuncia el fin de una era. Atrás queda la edad dorada de exploración y conquista protagonizada por una de las mayores potencias navales de la historia. «Si quieres convertirte en un imperio necesitas dominar los mares. Esto es algo que entendieron muy bien los reyes españoles. Felipe V estableció el sistema de arsenales más moderno de Europa en Cádiz, Cartagena y Ferrol. España llegó a ser en su día como la NASA de la construcción naval y la ciudad gallega resultó decisiva», explica Emilio Regodón, comandante del buque oceanográfico Hespérides, que continúa su travesía por aguas antárticas.

Emilio Regodón es el capital del buque de investigación oceanográfico Hespérides. En la imagen cruzando el Mar de Weddell, el mayor generador de icebergs del planeta.
Emilio Regodón es el capital del buque de investigación oceanográfico Hespérides. En la imagen cruzando el Mar de Weddell, el mayor generador de icebergs del planeta. Xavier Fonseca

En 1788 el astillero ferrolano de Esteiro entrega a la armada el San Telmo, un navío de línea de 74 cañones diseñado para las grandes batallas navales. Tenía una eslora de 52 metros y 14,5 de manga. Pero el buque, como el resto de la flota española, fueron deteriorándose al mismo tiempo que el imperio. «Tras la Guerra de Independencia, los barcos estaban mal mantenidos y dotados», sostiene Regodón. España se quedaba sin recursos para afrontar otro decisivo momento histórico: el levantamiento de las colonias hispanoamericanas.

División mar del sur

En 1819, Fernando VII envía la división del Mar de Sur para apoyar al virreinato de Perú que tiene grandes problemas para aplacar el alzamiento. Entre ellos está el San Telmo. «Uno de los navíos ni siquiera fue capaz de cruzar el Atlántico. El resto intentaron atravesar el Cabo de Hornos para llegar a Perú», comenta Regodón, que conoce muy bien estas aguas. «El Hespérides opera en la Antártida y los puertos de apoyo logístico son Ushuaia, en Argentina, y Punta Arenas, en Chile. Cada vez que entramos y salimos para las bases españolas tenemos que atravesar el mar de Hoces. La Antártida es un continente enorme rodeado de mares y esto provoca que exista una circulación ciclónica absolutamente libre. Cruzarlo puede resultar muy duro con mala mar. No me quiero imaginar lo que debió ser en aquellos tiempos de vela», confiesa.