Meghan y Harry, en el punto de mira de Netflix

Desde la plataforma flirtean con la posiblidad de ficharlos; «¿Quién no estaría interesado?», dice un directivo de la compañía

REUTERS

londres / e. la voz

Los duques de Sussex, Harry y Meghan, no han acabado de ejecutar su separación de la familia real y las ofertas laborales ya han comenzado a llegarles. Una de las que parece más atractiva, económicamente hablando, es la de Netflix. Desde la plataforma de contenidos han reconocido que les gustaría tener a la pareja en sus filas. «¿Quién no estaría interesado? Por supuesto que lo estamos», soltó el empresario estadounidense Ted Sarandos, jefe de contenidos de la compañía, según la prensa británica.

El directivo de Netflix realizó estas declaraciones solamente unas horas después de que el Palacio de Buckingham anunciara que el hijo menor de Carlos y Diana y su esposa no representarían más a la reina Isabel II en ningún acto, no percibiría fondos públicos y devolverían los 2,4 millones de libras (2,8 millones de euros) que costó remodelar Frogmore House, su residencia oficial en el Reino Unido, ubicada a las afueras de Londres.

De producirse el fichaje de los duques por el gigante del entretenimiento, estos se sumarían a parejas cotizadas como el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su esposa Michelle, los cuales recientemente llegaron a un acuerdo con la compañía para producir reportajes y películas. De hecho, cuentan con un documental nominado a la próxima edición de los Óscar. La semana pasada The Times publicó que Meghan ha puesto voz a un proyecto de Disney y que destinará el dinero obtenido a la organización Elefantes sin fronteras. Además, The Mail on Sunday difundió este domingo un vídeo en el que Harry le dice al director de la cinta El Rey León, Jon Favreau, en el estreno de la película en Londres en julio que su esposa está «disponible» para hacer doblajes de voz. Previamente se habían difundido imágenes en las que el príncipe también le decía lo mismo al consejero delegado de Disney, Bob Iger.

En el verano pasado Harry y Meghan registraron la marca Sussex Royal, que les permitiría vender artículos como libros o ropa y otras actividades. La pareja ha asegurado que los beneficios de sus emprendimientos los destinarán a financiar las organizaciones caritativas que respaldan.

Los medios británicos han especulado sobre la posibilidad de que el príncipe haga una incursión en la producción audiovisual de la mano de su esposa, quien saltó al estrellato con la serie Suits, y también han planteado la opción de que se sume al mundo de las conferencias, que resulta muy lucrativo para parejas como los Obama y los Clinton.

El príncipe, de 35 años, y la exactriz estadounidense, de 38, devolverán los 2,4 millones de libras (unos 2,8 millones de euros) de dinero público usados para reformar su mansión de Frogmore Cottage en Windsor (a las afueras de Londres), que seguirá siendo su hogar cuando estén en el Reino Unido aunque, de acuerdo con la prensa local, pagarán un alquiler. Se calcula que entre ambos suman una fortuna que ronda los cuarenta millones de euros. Los medios británicos calculan que el príncipe Carlos les transfiere 2,35 millones al año de sus cuentas privadas. Son grandes cantidades, pero el nivel de vida de la pareja requiere de este tipo de cifras. Según los tabloides, Meghan está interesada en una mansión ubicada en Canadá que cuesta 24 millones.

Un año de prueba para la nueva vida de Enrique y Meghan: Isabel II revisará si el acuerdo funciona

La Voz
EFE

La reina organizará una reunión para determinar si los negocios y actividades de la duques de Sussex chocan con los intereses de la corona

Meghan y Enrique estrenarán en primavera su nuevo estatus. No serán altezas reales, pero sí duques. No contarán con fondos públicos derivados de la corona, pero sí podrán disponer de patrocinios privados para sus fundaciones y actividades varias. Pero Isabel II planea convocar dentro de una reunión con otros miembros sénior de la Casa Real y con Meghan y Enrique para comprobar si la fórmula funciona y el plan se convierte en definitivo o si hay que establecer nuevos términos o conviene limar alguno de los expuestos en el comunicado en el que se anunciaba el acuerdo. El objetivo es que la independencia del matrimonio no erosione la imagen de la institución monárquica, por eso se establece esta especie de examen. Buckingham intenta evitar una colisión de intereses y que los negocios que emprendan Meghan y Enrique no perjudiquen en ningún caso a la monarca.

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