Pulpo á feira en el fin del mundo: «Este plato gallego está buenísimo»

En el comedor de la base Juan Carlos I, en la Antártida, algunos prueban por primera vez en su vida el cefalópodo. El funcionamiento diario del campamento científico depende del grupo de gallegos

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Gallegos en el fin del mundo: «Este año estaré en el cumpleaños de mi hijo» Santiago, Camilo, Damián y Antonio nos cuentan a qué se dedican en la base española en la Antártida, en la Juan Carlos I

Isla Livingston / Antártida

El astrónomo Carl Sagan solía decir que cuando se está enamorado, en su caso se refería a la ciencia, hay que difundirlo a los cuatro vientos. Con la Antártida ocurre lo mismo. Uno contempla el paisaje y siente la necesidad de compartirlo. En el 2020 las posibilidades son infinitas, pero cuando se vive en el fin del mundo, el mensaje se topa con un medio precario. Antonio es uno de los profesionales más solicitados en la radio de la base. Se encarga de las telecomunicaciones. «Hoy en día no se puede estar sin Internet y redes sociales. Aquí hay comunicación vía satélite, por tanto muy cara, y el ancho de banda es justo. En estas condiciones procuro que todo el mundo pueda conectarse para cubrir sus necesidades profesionales y personales». El 23 de enero el trabajo del vigués se complicó un poco más. «Desde el pasado viernes compartimos el ancho de banda con el buque del CSIC Sarmiento de Gamboa, que tiene su base en Vigo», explica.

El trabajo de Antonio se ha complicado desde el día 23. La base comparte ahora el ancho de banda con el buque Sarmiento de Gamboa
El trabajo de Antonio se ha complicado desde el día 23. La base comparte ahora el ancho de banda con el buque Sarmiento de Gamboa

Morriña

Antonio confiesa que la morriña pesa más en Navidad. Para Camilo el mes más duro llega en marzo, cuando su hijo está de cumpleaños. «Nos derradeiros dous anos fixen a campaña enteira e non puden asistir. Pero este ano teño un relevo en febreiro e será a primeira vez que poda celebralo con el. Faime moita ilusión. Isto é unha pasada pero cando tes un cativo se fai un pouco máis duro», asegura. Camilo pertenece al departamento de mecánica de la Unidad de Tecnología Marina del CSIC. Natural de Celanova, sumistra la energía a la base. «Encárgome dos xeradores que dan luz á base. Tamén fago labores de mecánica das motos de neve e as zódiacs». Además, Camilo opera una de las grúas telescópicas que permiten desembarcar la comida y el material científico en la playa donde está situada la base Juan Carlos I. Una operación delicada que domina con maestría.

Camilo es uno de los responsables de proporcionar energía a la base Juan Carlos I, entre otras muchas funciones
Camilo es uno de los responsables de proporcionar energía a la base Juan Carlos I, entre otras muchas funciones

Pulpo a feira

Hoy el menú tiene acento gallego. El cocinero ha preparado pulpo a feria. Eso sí, acompañado de patata para compensar el apetito del personal. Víctor desarrollar labores de limpieza. Natural de Punta Arenas (Chile) está a punto de probar por primera vez en su vida el cefalópodo. «Está buenísimo y el picante le queda estupendamente», describe. «Isto non é habitual, así que hai que aproveitar», comenta Santi, responsable de náutica. Este capitán vigués traslada por mar a los científicos que quieren tomar muestras en algún rincón remoto de la isla. La seguridad comienza por el traje, el viking. Si alguien cae al mar, garantiza un tiempo prudente antes de sufrir hipotermia. «Tamén facemos medicións da columna da auga e apoio loxístico entre a base e o Hespérides». Santi tiene que vérselas a diario con los gigantes de hielo que crecen en la bahía. «O problema non son os grandes icebergs senón os pequenos».

Santi es el responsable de naútica de la base. Este vigués se encarga de desplazar a los científicos por los diferentes lugares de la isla y también de la logística con el buque Hespérides
Santi es el responsable de naútica de la base. Este vigués se encarga de desplazar a los científicos por los diferentes lugares de la isla y también de la logística con el buque Hespérides
Dani es el cocinero de la base. En la imagen junto con el pulpo a feira que ha preparado para el personal de la base.
Dani es el cocinero de la base. En la imagen junto con el pulpo a feira que ha preparado para el personal de la base.

Antonio, Camilo y Santi son piezas clave de un engranaje que permite que en esta base antártica se pueda realizar investigación de excelencia. Damián es uno de los científicos que han recorrido medio planeta para tomar datos en un lugar privilegiado. «No apartado profesional representa unha oportunidade moi boa para probar o noso experimento nunhas condicións únicas. No persoal estou vivindo unha experiencia vital incríbel. Cando saes da base podemos ver aos pingüíns diante de ti e as baleas a uns poucos metros. Realmente custa moito describir o que supón esta experiencia». Este físico de Arzúa trabaja en un proyecto de la Universidad de Santiago que ha instalado en la Antártida un detector de rayos cósmicos. Los datos ofrecen información muy valiosa sobre fenómenos de física espacial, una amenaza para la sociedad tecnológica actual. «Se hoxe houbese unha tormenta electromagnética podería deixar o planeta practicamente apagado durante un período moi prolongado. Sería unha catastrofe maior que calqueira guerra ou desastre nuclear», advierte.

Damián ha recorrido medio mundo para probar el detector de rayos cósmicos de la USC en unas condiciones únicas
Damián ha recorrido medio mundo para probar el detector de rayos cósmicos de la USC en unas condiciones únicas

 

Más frío en Galicia que en Livingston, en la Antártida

Xavier Fonseca
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Más frío en Galicia que en Livingston, en la Antártida La sensación térmica generada por el aire polar en la comunidad descendió la pasada madrugada hasta los 12 grados bajo cero

La sensación térmica generada por el aire polar en la comunidad descendió la pasada madrugada hasta los 12 grados bajo cero. En esta isla antártica se produce un espectacular fenómeno meteorológico conocido como «white out»

Al aterrizar en la Antártida uno espera sentir el frío más intenso que jamás haya experimentado en su vida. Sin embargo, hay que recordar que estamos en el verano austral y que el termómetro en la zona donde se encuentra la base científica Juan Carlos I, en una isla del archipiélago Shetland del Sur, no desciende tanto como en otros puntos del continente. Aún así me llamó mucho la atención el ambiente térmico que me encontré al pisar suelo antártico. Me sorprendió más la pureza del aire que su temperatura. Durante la travesía nocturna a bordo del Hespérides seguía sin percibir el frío. Una sensación que también me acompañó en mis primeros días en Livingston. Después me enteré de que estuvimos a 9 grados. «Ocurrió algunas veces, aunque no es el valor habitual en esta la zona de la Tierra», reconoce Paco Vasallo, predictor del grupo Antártico de la Aemet, que todas las tardes a las 19.30 horas imparte una clase de meteorología mientras informa sobre la previsión del día siguiente, fundamental para organizar las actividades exteriores.

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