Kate Middleton encara la crisis real con una gran sonrisa y vestido de Zara

Los duques de Cambridge asistieron a su primer acto tras el abandono de Harry y Meghan. El duque de Sussex afronta un compromiso público este jueves en el palacio de Buckingham.


Después de que explotara la crisis monárquica que el ¡Hola! de esta semana define como «la guerra de la independencia de Meghan y Harry» y que puso contra las cuerdas a Isabel II, Kate Middleton y el príncipe Guillermo protagonizaron este miércoles su primer acto público poniendo buena cara a las adversidades.

Muy sonrientes, simpáticos y habladores, los duques de Cambridge quisieron demostrar que la vida sigue adelante dentro y fuera de palacio después de la huida de los duques de Sussex, que han pedido abandonar la familia real británica para poner rumbo a Canadá, donde esperan poder llevar una existencia a su medida.

Para la visita oficial que hicieron a la ciudad inglesa de Bradford, donde acudieron al ayuntamiento y visitaron diferentes institiciones locales, la duquesa de Cambridge eligió un abrigo de color verde militar de Alexander McQueen, una de sus firmas favoritas y la misma que confeccionó su vestido de novia. Por debajo de esta prenda, Kate Middleton llevaba un vestido de Zara con estampado príncipe de Gales y con una vistosa lazada al cuello que cuesta en rebajas 19,95 euros.

Este fue el primer acto conjunto de Kate y Guillermo desde que ambos asistieron en Buckingham al almuerzo organizado por la reina Isabel II pocos días antes de la Navidad y también la primera comparecencia pública de los duques de Cambridge desde que estalló la polémica desatada por los duques de Sussex al anunciar su intención de dar un paso atrás en sus compromisos y vinculación con la familia real.

Precisamente este pasado lunes tuvo lugar en Sandringham una cumbre familiar de los Windsor para abordar cómo será el proceso para llevar a cabo esa «desconexión» de Harry y Meghan en busca de una vida financieramente independiente.

El apoyo de Isabel II

La reina Isabel II, de 93 años, demostró tras esa reunión su capacidad para capear temporales y llevar a buen puerto a la monarquía británica. Este pasado lunes, la soberana, de 93 años de edad, logró reconducir la crisis provocada por la decisión de su nieto y de la esposa de este de renunciar a figurar en la primera línea de la actividad pública. La reina avala el deseo de la pareja, aunque admitió que hubiera preferido que no ocurriera. También anunció que la decisión de su nieto conllevará en los próximos meses la eliminación paulatina de los fondos públicos que percibe.

«Mi familia y yo apoyamos completamente el deseo de Harry y Meghan de crear una nueva vida como familia joven, si bien hubiéramos preferido que siguieran siendo miembros de la familia real que trabajan a tiempo completo», aseguró la monarca en un comunicado emitido tras la «constructiva» reunión que encabezó en su residencia de Sandringham. En el encuentro participaron su hijo, el príncipe Carlos, y los hijos de este, Guillermo y el propio Enrique, con el objetivo de buscar las vías para lograr la emancipación de este último.

Tras informar de que en los próximos meses se iniciará «un período de transición», en el cual los duques de Sussex pasarán tiempo tanto en el Reino Unido como Canadá, la soberana aseveró que fue la propia pareja la que solicitó «no depender de fondos públicos en sus nuevas vidas».

Isabel II reconoció que ha exigido que «se tomen decisiones finales en los próximos días» acerca de cómo se gestionará este proceso, ya que se trata de «asuntos complejos».

El príncipe Harry retomará este jueves sus obligaciones reales en el palacio de Buckingham como anfitrión del sorteo de la Copa del Mundo de Rugby, de cuya liga es patrono. Se espera que posteriormente ponga rumbo a Canadá, donde lo esperan su esposa y su hijo, Archie.

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