Fernando Gallego, el artista que talla la historia en joyas

antón parada RIBEIRA / LA VOZ

SOCIEDAD

Marcos Creo

Desde Outes, el joyero y su mujer Paula Iglesia dirigen una tienda cuyas creaciones únicas han dado la vuelta al mundo, como la colección Antiques, creada con piezas de anticuario

04 feb 2020 . Actualizado a las 14:00 h.

A menudo la línea que separa al artesano del artista es muy delgada, pero hay casos en los que esta se ha desdibujado por completo. El municipio coruñés de Outes alberga una de estas historias en el corazón del taller de la joyería que dirigen el orfebre Fernando Gallego (Pontevedra, 1973) y su esposa Paula Iglesia. Además de haberse convertido en un claro ejemplo de que el comercio local tiene futuro, desde esta localidad de unos 7.000 habitantes han exportado sus creaciones a ciudades como Madrid y Barcelona, pero también a países como Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Francia o Alemania. ¿Que qué es lo que causa tal interés? Pues que además de piedras y metales preciosos, el material principal de sus obras es el pasado.

«Vivimos en un mundo en el que todo se fabrica en serie a golpe de 50.000 unidades. Para mí, el verdadero sentido del lujo es tener algo único, la exclusividad, y no por ello tiene que ser caro», así explica el artesano lo que le motivó a crear su colección cumbre, Antiques, en la que cada joya porta un objeto de anticuario. De esta forma, Gallego ha devuelto a la vida a amuletos egipcios -un ojo de Horus o un escarabajo de la época de Tutankamon- de más de dos mil años de antigüedad para crear colgantes o pulseras.

Aunque nosotros desaparezcamos, estos objetos son pequeños tesoros testigos de la historia que estuvieron en un letargo»

«Aunque nosotros desaparezcamos, estos objetos son pequeños tesoros testigos de la historia que estuvieron en un letargo», analizó Gallego, que ha trabajado desde puntas de flecha persas a monedas romanas y griegas. Además, el orfebre solo trabaja con piezas certificadas procedentes de los cuatro anticuarios más reputados de España y de las subastas que también se realizan en urbes como Múnich o Londres.