Baleira / La Voz

La ruta de A Marronda transcurre por el municipio lucense de Baleira y se puede hacer en varios sentidos: desde el área recreativa de A Cortevella o desde la aldea de San Paio. Existen alternativas relativamente fáciles y que se pueden realizar en una mañana y permiten observar dos saltos: el de Acea da Serra y el del Pozo da Ferrería. Las ramas de los árboles caídas tras los temporales de las últimas semanas son el obstáculo más complicado de estos días.

Dos saltos de agua

El salto de Acea da Serra está en San Paio y un aparcamiento cercano facilita el acceso. Desde allí, hay que seguir por un camino asfaltado y tras apenas unos metros, un sendero de tierra baja hasta el río. Un muro de piedra de unos 15 metros de altura permite observar el molino, que aprovecha la confluencia del río Eo con un afluente, el rego do Castelo. El molino data de 1946 y consta de dos piedras. Las crecidas del invierno regalan una instantánea preciosa que permite disfrutar del silencio, que se funde con el sonido del agua.

El salto del Pozo da Ferrería también está en San Paio, a algo más de un kilómetro de la carretera, y para verlo es necesario desviarse de la ruta oficial tomando un sendero a la derecha. Llegar no es fácil, puesto que la pendiente se acentúa en distintos tramos del camino. El salto es de origen natural, aunque hace años existían presas que regulaban el caudal del Eo. Su agua servía para regar y también para mover las piedras de un viejo molino, que daba servicio a San Paio y a Villauriz. Actualmente están en desuso, pero sus restos aún brotan entre la vegetación de la zona.

La ruta discurre pegada al cauce del río y puede finalizar en A Cortevella, situada en la parroquia de Martín, también en el concello de Baleira. Este es el lugar perfecto para realizar una parada y tomar aliento y es que tiene todos los servicios para pasar la tarde. La zona se caracteriza por tener una vegetación frondosa. La humedad es elevada, tal y como demuestra el musgo, muy abundante en la zona, ya que también cubre buena parte de los árboles. Hayas, robles, castaños y acebos conforman un paisaje espectacular y tranquilo, en el que también está presente la fauna salvaje, que no se deja ver fácilmente. Según las guías, en la zona viven jabalíes, zorros, lobos, ardillas e incluso halcones peregrinos.

A treinta kilómetros de Lugo, la Fraga da Marronda sobresale verticalmente de la montaña y cubre una ladera de especies caducifolias. La ruta no discurre por la fraga, pero hay alternativas que permiten disfrutarla. Como árbol, destaca el haya. En otoño regala un paisaje excepcional: tonos rojizos y marrones se funden en las ramas y cubren el suelo. La fraga es un ejemplo de bosque autóctono y su imagen contrasta con otra instantánea que ofrece la zona: plantaciones de jóvenes eucaliptos cubren parte del territorio.

La longitud: La ruta da Marronda es el sendero de mayor recorrido de la provincia de Lugo.

Cómo llegar: Desde Lugo, dirección Castroverde y entonces, LU-750 hasta Fonteo.

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A Marronda, una ruta personalizada