La odisea de Magallanes-Elcano: el viaje que abrió las puertas de la globalización

Xavier Fonseca Blanco
xavier fonseca LA VOZ EN LA PATAGONIA

SOCIEDAD

Museo Naval

La expedición que cruzó los mares hace 500 años reveló el tamaño del planeta

12 ene 2020 . Actualizado a las 11:55 h.

Fernando de Magallanes lideró la expedición que circunnavegó el planeta por primera vez entre 1519 y 1522. La hazaña le pertenece, pero su historia y la de uno de los periplos más extraordinarios de todos los tiempos lleva la firma de un cronista italiano llamado Antonio Pigaffeta, un joven deseoso de aventuras. Magallanes se negó en un primer momento a que subiese a bordo ya que lo consideraba inútil para un viaje tan exigente. Pigaffeta le convenció con una promesa que acabó cumpliendo: su apellido sería recordado para siempre. El escritor italiano estaba entre los 18 supervivientes de los 265 hombres que partieron inicialmente, y en su diario explicó con detalle cómo había sido la odisea de dar vuelta al mundo.

En el siglo XVI el planeta estaba dividido en dos partes, cada una gobernada por una superpotencia naval. Portugal dominaba el este y España el oeste. Ambos países mantuvieron una lucha sin cuartel por hacerse con la ruta de especias, un bien más cotizado que el oro. Quien controlase las vías de suministro se haría con el control del planeta. En este contexto se cruzaron los destinos del monarca español Carlos I y del navegante portugués Fernando de Magallanes. El primero quería ampliar las fronteras de su reciente reinado. El segundo, demostrar una teoría que sus propios compatriotas rechazaron: la existencia de un canal que comunicaba el Atlántico con un océano todavía sin nombre. Carlos I le concedió una flota con cinco naves, una decisión que no gustó nada a los capitanes de la armada española, que pensaban que Magallanes era un espía. Desde el primer momento se respiraba tensión entre los miembros de la tripulación hispano-portuguesa y el motín parece una posibilidad real.

Dos meses después de partir de Sanlúcar de Barrameda, los barcos alcanzaron la costa sur de América. Comienza la búsqueda de un estrecho en el que solo confiaba Magallanes, mientras el resto de los hombres no entienden ni el rumbo ni los planes del comandante. Tras varias semanas bordeando el litoral americano, divisan una apertura. Las ansias cegaron a Magallanes. No se trataba de ningún paso sino de la desembocadura del río argentino de La Plata. La duda se despejó cuando probó el agua y descubrió que era dulce.