Papá, ponte el delantal

Un libro invita en clave de humor a reevaluar los roles de género en las tareas del hogar


redacción

Fregar, limpiar, poner lavadoras, hacer la comida... son tareas que todavía siguen siendo asumidas en la mayoría de los casos por las mujeres. En algunos hogares, las diferencias en la educación entre niños y niñas todavía son patentes. Eso fue lo que animó a la periodista y escritora argentina Magela Demarco a publicar Un papá con delantal, (Ed. Bellaterra) que nos invita a cuestionarnos la división de algunos roles arcaicos que todavía existen entre hombres y mujeres en clave de humor y a través de los ojos de una niña. También a «poder ver las diferentes formas en que algunas mujeres criamos a nuestros niños de nuestras niñas (y después nos quejamos)», asegura la autora.

En un breve resumen de la historia, la niña protagonista lo deja claro: «¡A que no lo sabéis! En casa, en lugar de una señora que nos ayuda con los quehaceres del hogar, tenemos un hombre que usa delantal. Se llama Amador, lo contrató mamá y lo sabe hacer todo. Pasa el trapo rapidísimo, como si bailara, limpia los muebles y deja los azulejos brillantes. Compra comida ecológica y a buen precio, lava y plancha como nadie, y conoce un montón de trucos. Desde que llegó ha revolucionado tota la casa... y también a los que vivimos en ella. Sobre todo a papá y a Santi, mi hermano. ‘Amador, eres mi ídolo, tú sí que llevas el delantal bien puesto', le digo yo. Mamá le dice: ‘¿Por qué no te conocí antes?'. Y papá y Santi, ¿qué dicen?»

Magela Demarco, que tiene un niño de seis años y medio, también tiene un hermano de 35 a quien su madre «sigue tratando como un crío». «El delantal habla de la división de tareas igualitaria, son cosas que las generaciones anteriores no se planteaban —explica la autora—. Mi mamá me crió a mi de forma muy diferente a mi hermano. Hoy tengo 42 años, mi hermano 35, y todavía cuando viene a mi casa mi vieja me llama y me dice ‘hazle la comida a tu hermano, por favor, cuidalo'. Pero cuando yo voy a casa de mi hermano no lo llama para decírselo».

Para abordar el tema con humor, Demarco creó esta graciosa historia. «La excusa es que la mamá hace un anuncio pidiendo alguien que le ayude con las tareas de la casa, y, extrañamente, aparece un hombre que se llama Amador. Lo que convence a la mamá para contratarlo es que él le dice que para trabajar usa delantal». Amador es muy eficiente y eso empieza a revolucionar toda la casa «porque la niña empieza a ver que su papá no hace lo mismo, y que su hermanito tampoco... Eso genera un movimiento porque ella le dice: ‘Amador, sos mi ídolo' y el papá le pregunta: ¿pero bueno, no era yo tu ídolo?».

De algún modo, la autora se dirige también a los padres a través de esa obra, «porque cada uno tiene su yo infantil, y desde ahí responde. No estamos tan alejados de esos niños». Demarco reflexiona sobre la situación que le llevó a escribir el libro: «Las cuidadoras somos las mujeres, y eso es un error. Las tareas de la casa son actividades cero reconocidas que cansan, llevan mucho tiempo y son muy efímeras. Por eso Amador es un nombre elegido a propósito, porque se necesita amor para hacer todo esto».

Y esta situación no parece mejorar a mucha velocidad. «Creo que la cosa viene muy lenta. Yo a mi hijo trato de transmitírselo, pero nos cruzamos con cuestiones machistas todo el rato. Y en Argentina, más allá de las lindas consignas de igualdad y de nuestras luchas, todavía estamos muy lejos de que se dé en nuestro transcurrir diario». Para esta escritora, «los cuentos de príncipes y princesas nos hicieron bastante mal, porque cuando te haces grande es muy frustrante ver que no existen. Muchas mujeres se siguen frustrando cuando no están en pareja, y tal vez si les hubiesen dado otras herramientas lo verían de forma diferente».

«Los hombres deben asumir la corresponsabilidad en el ámbito familiar»

La Voz
La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo
La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo

La ministra de Sanidad, la asturiana María Luisa Carcedo, destaca que las mujeres han roto muchas barreras pero «a costa de llevar muchas mochilas»

El movimiento feminista ha contribuido a diluir y eliminar los muros que contenían la división de roles, asegura la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, quien defiende la corresponsabilidad en los cuidados y las tareas del hogar para alcanzar la igualdad. Carcedo (Asturias, 1953), hija de un minero socialista y un ama de casa, entró en contacto con el PSOE en su etapa de bachillerato y se afilió a las Juventudes Socialistas cuando estudiaba Medicina en Oviedo, profesión que ejerció como médico de Atención Primaria y desde la que saltó a la política donde ha ocupado numerosos cargos, siempre motivada por su vocación de ayuda y servicio público. Con motivo del 8M, en una conversación con EFE, Carcedo deja por un momento la cartera de ministra y responde a varias preguntas sobre feminismo e igualdad.

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