La suerte subió a la montaña de Lugo

A Fonsagrada vive con júbilo el dinero repartido por la venta de diez décimos


A Fonsagrada

 La suerte llegó ayer a 950 metros de altitud. A Fonsagrada, capital de la montaña lucense, celebró con júbilo, villancicos en la calle incluidos, los diez décimos del segundo premio que recayeron en la localidad. No fue una lluvia de millones, pero ese reguero se disfrutó como si en realidad se tratase de fuertes chaparrones.

Para la responsable de la administración, Otilia Díaz, es el primer premio importante entregado en 19 años al frente del establecimiento. La venta de una serie completa del 10989 le dejó, como explicaba a primeras horas de la tarde de ayer, «moita ilusión». Tras haber entrado en el preciado club de loteros que reparten suerte en ocasiones señaladas, su esperanza se centra en entregar algún otro. Además, Díaz también confía en que las ventas para el sorteo de Reyes se incrementen, aunque para el de Navidad, aseguró, ya vendió alrededor de un tres por ciento más que en el 2018.

Cinco de los diez décimos despachados tenían ayer dueños localizados por la responsable de la administración fonsagradina. Un vecino se hizo con dos, otro compró otros dos y el quinto fue vendido para una persona del municipio de Baralla. El destino de los otros cinco era una incógnita, y para resolverla conviene tener en cuenta que el negocio vende lotería tanto a emigrantes que vuelven en verano y a vecinos de los cercanos municipios de Grandas de Salime (Asturias) y de Ribeira de Piquín como a peregrinos del Camino Primitivo, que entra en Galicia procedente de Asturias por este concello.

Uno de los agraciados, Pedro Gegunde, contaba que se había llevado el número sin elegirlo por ningún motivo especial, sino que se lo había dado la lotera entre los que tenía. Con un décimo para él y su esposa y otro para sus consuegros, que viven en León, el pellizco le permitirá pasar una Navidad relajada y ayudar a sus dos hijos. También adquirirá alguno para el sorteo del 6 de enero: «Aínda que non me tocara, compraríaa igual», dijo.

El número 10989 no es habitual en la administración de esta localidad. De hecho, vender una serie completa también le servirá a la responsable del negocio para replicar a los escépticos que se quejaban de que nunca tocaba nada en la villa. Ella les aseguraba que algún día habría premios, y el supuesto gafe se rompió ayer con el segundo.

El alcalde, Carlos López, confesaba que del premio espera una cierta capacidad para animar la economía local, por lo menos en estas Navidades. A primeras horas de la tarde, los parroquianos de un bar jugaban la partida mientras otros celebraban el día de suerte para A Fonsagrada. Uno de ellos, contento pese a reconocer que no había ganado nada, se acercó al alcalde. «Somos ricos», le dijo. «En saúde», contestó el regidor.

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