Escándalo en la Sanidad británica: 50 millones a las familias por muertes y daños a bebés

Desde el 2006, en el hospital de Shrewsbury se produjeron al menos 42 falllecimientos de niños y 50 sufrieron daños cerebrales por supuestas negligencias


redacción

El escándalo ha estallado en el Servicio Nacional de Salud de Inglaterra (NHS) tras destaparse que la entidad ha pagado unos 50 millones de libras a los padres de decenas de bebés que murieron o quedaron discapacitados por fallos en el servicio y falta de medios. Según ha destapado The Independent, desde los años 2006/2007 se han registrado numerosas denuncias y se esperan todavía muchos pagos más que supondrían varios millones de compensación a las familias. 

De momento, se han indemnizado siete muertes y seis casos descritos como pérdida de bebé, además de 14 casos de parálisis cerebral o daño cerebral y otros de casos de muerte fetal, daño psicológico, incontinencia y daño intestinal. Entre las causas del daño se incluyen diez retrasos en el tratamiento, cinco fallos a la hora de responder a frecuencias cardíacas fetales anormales y seis en reconocer complicaciones. También se han reconocido problemas en la atención de enfermería como el uso de fuerza excesiva, el uso inapropiado de fórceps y la existencia de infecciones bacterianas, según revela el citado medio.

De hecho, además de las indemnizaciones reconocidas, un informe publicado el mes pasado asegura que ha habido al menos 42 muertes de bebés y más de 50 que sufrieron daños cerebrales. Rhiannon Davies, que perdió a su hija Kate en el hospital, aseguró a The Independent que muchas familias recibieron solo pequeñas cantidades como compensación por la pérdida de sus bebes. «Esto se podría haber evitado y no hubiesen tenido que pagar -afirma-. Es un legado trágico y un problema importante en el servicio: deberían haber aprendido de los errores». Aseguró también que no solo es un problema para las familias, sino para el contribuyente, que es el que está pagando la compensación.

Una de las abogadas que representa a las familias, Kay Kelly, aseguró que «existe una clara evidencia de fallos de actuación sobre los preocupantes rastros de CTG (frecuencia cardíaca fetal). Eso aparece una y otra vez, igual que la falta de intervención temprana cuando hay signos de que el bebé tiene problemas». «Creo que es esencial que lleguemos al fondo de lo que ha ido mal. Las cifras y las tragedias hablan por sí mismas, y cuanto antes se resuelva y se repare la confianza con la comunidad, mejor». 

El número de reclamaciones se ha disparado en los últimos años y ya suponen más de la mitad del costo total de las reclamaciones al NHS. En el 2018/19 el valor total de las reclamaciones obstétricas y de maternidad ascendió a 2,5 millones de libras. Para el doctor Michael Magro, que realizó un estudio de los casos de daño cerebral, lo sucedido en Shrewsbury es «otra llamada de atención de que algo tiene que cambiar en el sistema de salud». 

Por su parte, Paula Clark, jefa ejecutiva en Shrewsbury, aseguró que «la pérdida o el daño grave a un bebé es una tragedia. Cuando los errores contribuyen a esto, tenemos la obligación moral de asegurar que aprendemos de ellos y pedir perdón cuando el cuidado que hemos dado no es el que debería haber sido. Hemos aprendido y continuamos aprendiendo de estas terribles experiencias».

«Todavía hay mucho trabajo que hacer -concluyó-, y es nuestra principal prioridad».

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