El bloqueo de las negociaciones amenaza un planeta insostenible

Los profundos desacuerdos de la UE sobre el mercado del carbono con países como Brasil abocan al fracaso

Un activista de Extinction Rebellion llevó un camión cargado de estiércol hasta la cumbre
Un activista de Extinction Rebellion llevó un camión cargado de estiércol hasta la cumbre

Redacción

Este año el lema de la cumbre del clima ha sido «Tiempo de actuar» y desde luego si una cosa han hecho los 200 países participantes en la COP25, que se celebra en Madrid, es echarle tiempo. Lo que debería haber acabado el viernes se fue alargando y alargando hasta evidenciar que esas dilataciones en los acuerdos han sido el anuncio de un fracaso. Dichas discrepancias se pusieron sobre todo de manifiesto en la mañana de este sábado, cuando la presidenta de la conferencia, la chilena Carolina Schmidt, presentó un borrador en el pleno de la conferencia que no contentó a nadie. Mientras un grupo de países, entre los que se encuentra la Unión Europea, pedía más ambición, otros como la India, China, Brasil o Arabia Saudí mostraban profundas diferencias en contra de algunas medidas como cuestiones de género o derechos indígenas, aunque el gran escollo de la cumbre fue, sin ninguna duda, el mercado de carbono. Esto provocó que las delegaciones de los países se retiraran nuevamente a negociar, esta vez en encuentros bilaterales, y que el plenario final con las conclusiones, previsto primero a las 14.00 y después a las 17.00, se retrasase a las 20.00 horas sin ningún avance y sin ninguna conclusión.

Un momento del plenario de los pueblos
Un momento del plenario de los pueblos

«Hay un principio sagrado para los países europeos y es que necesitamos un sistema robusto; que una tonelada emitida de CO2 tenga el mismo valor y el mismo ‘peso’ en cualquier sitio del mundo». Con estas palabras, la ministra española en funciones de Transición Ecológica, Teresa Ribera, resumía el principal problema del acuerdo y la posición de España, que se suma la mayoría de países de la UE, que pedían un texto que deje claras las condiciones de juego. El mercado de emisiones de carbono busca que se repercuta el coste de la contaminación sobre quienes la causan, para que, a medida que ese coste crezca, se vean tentados a dejar de hacerlo. Persisten dos grandes escollos relacionados con los mercados de carbono: uno, el referido a la doble contabilidad que algunos países quieren evitar y, otro, el relativo a la transición de los remanentes de derechos de emisiones que algunos Estados conservan del Protocolo de Kioto y que pretenden mantener en la transición al Acuerdo de París. 

Muy poca ambición

El último borrador hecho público este sábado solo incluía «invitaciones» a los países a que comuniquen el año que viene sus planes de recortes de emisiones y «animaba» a que se presenten planes más duros. Un lenguaje muy suave para lo que se pretendía lograr. «Estamos retrocediendo en el tema de la ambición cuando, de hecho, deberíamos estar pidiendo un salto en la otra dirección», concluía la enviada especial de islas Marshall, Tina Stege.

Enfrente, Brasil, representado por su ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, fue especialmente beligerante con este primer texto porque prioriza los océanos, frente al informe del uso de la tierra, «y eso supone una línea roja para nosotros», expresó.

La delegación de Arabia Saudí, por su parte, aseguró no aceptar que el informe del uso de la tierra elaborado por el grupo de expertos de la ONU sobre cambio climático sea menos importante que el del océano. «No lo toleraremos», dijo el representante de este país en línea con Estados Unidos.

«Estamos retrocediendo y deberíamos estar salatando en otra dirección»

«Decepcionante» , «inaceptable», «débil», «injusto» y hasta «inmoral» son algunos de los adjetivos que los representantes de organizaciones conservacionistas y científicos dedicaron ayer al texto que había presentado la Presidencia chilena.

Los casi 200 países reunidos para negociar el desarrollo del Acuerdo de París -que busca limitar el calentamiento global a 1,5ºC- ha apurado a las últimas horas de la noche en un intento de llegar a algún acuerdo. «No vamos a salir de Ifema sin un buen resultado», aseguraba a última hora de la tarde Andrés Landerretche, coordinador de la presidencia de la cumbre, quien se mostraba «moderadamente optimista» sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo.

Ante esta situación, sin embargo, muchas de las partes presentes en la conferencia defienden que se aparquen los asuntos más técnicos y sofisticados de esa regulación de los mercados de carbono hasta otra cita para no bloquear o impedir el acuerdo final, ya que esta falta de consenso no impide que el Acuerdo de París entre plenamente en vigor en el año 2020.

Durante toda la noche los equipos negociadores trabajaron y recogieron las opiniones de las partes, mientras las delegaciones continuaron (hasta el cierre de esta edición) negociando una declaración final que satisfaga a una mayoría. Si no, habrá que esperar a la siguiente cumbre.

Las oenegés ven inaceptables las propuestas: «Los Gobiernos la han cagado»

Representantes de las oenegés Greenpeace, Power Shift Africa, ActionAid International, CIEL y UCS calificaron de «inaceptable» el borrador presentado ayer por la mañana por la presidencia chilena de la cumbre del clima (COP25) para avanzar en las negociaciones. «Si hubiese un momento en la historia en el que tuviese que decir: ‘Los Gobiernos la han jodido’ sería hoy aquí en Madrid’. Los Gobiernos la han jodido. La gente alrededor del mundo debe levantarse y salvar el planeta», fueron las palabras d Mohamed Adow, de Power Shift Africa, para hacer balance de las propuestas de la negociación. Adow calificó los textos de «desastrosos», «extremadamente decepcionantes» y una «traición» al futuro y a la gente en todo el mundo. A su juicio, los negociadores están amenazando una «vía esencial» del Acuerdo de París, que era su extensión en el tiempo para aumentar la ambición. «Nos han dado un copy paste de lo que se acordó hace cuatro años», se lamentó.

Por su parte, Jennifer Morgan, de Greenpeace International, insistió en que los textos son «inaceptables» para la gente que está sufriendo en todo el mundo el cambio climático y criticó el trabajo de la Presidencia chilena. A su juicio, su deber era proteger la integridad del Acuerdo de París. «Y no. El texto escucha a los contaminantes y no a la gente», ha dicho en relación a países como Brasil, Japón o Estados Unidos. Los responsables de las distintas organizaciones han advertido de que nunca habían visto tanta desconexión entre lo que la ciencia dice y demanda la sociedad y lo que plantean los negociadores climáticos y advierten de que fracasar en sus decisiones es inaceptable cuando «el planeta está en llamas»

En contra de la sociedad

En este contexto, unas 200 personas llevaron ayer a cabo su particular asamblea en la cumbre para gritar contra los países «contaminadores y ricos» que están bloqueando el progreso en las negociaciones climáticas. La sociedad civil se ha unido en este acto porque considera que en la COP25, a diferencia de otras citas anteriores, casi todos los asuntos significativos están estancadas o en retroceso por culpa de los países ricos y más contaminantes. «Nuestras vidas y nuestras tierras no están en venta», exclamó Lindsey Bacigal (Indigenous People’s Caucus), para añadir que la COP25 ha fallado a la gente.

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