«Si tu pareja no te apoya en tu carrera científica es sencillo: búscate otra»

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

ALBERTO LÓPEZ

Mujeres líderes en investigación aportan su testimonio en Lugo para romper el techo de cristal

12 dic 2019 . Actualizado a las 08:14 h.

Mercedes Novo, profesora de Química Física de la Universidade de Santiago, se sintió como una extraterrestre. Y no en España, sino en Alemania, donde hace años trabajaba como investigadora con su marido. Tuvieron su primer hijo y, después de una corta baja por maternidad, le propusieron coger una excedencia de tres años para cuidar a su hijo. Pero no quiso. Tenía muy claro que quería seguir con su carrera. «Recibía críticas -explica- por el hecho de querer seguir trabajando, les parecía una extraterrestre». Así que regresaron a Galicia, pese a que su marido, que había logrado un empleo en la industria, ganaba cuatro veces más que como profesor ayudante en la Universidad de Santiago. Uno de los dos tuvo que renunciar. Y lo hizo él.

También lo hizo el marido de África González, catedrática de Inmunología en la Universidade de Vigo y presidenta de la Sociedad Española de Inmunología. Su esposo trabajaba en una empresa de informática con varios empleados a su cargo. Lo dejó todo para acompañarla primero a Cambridge y luego a Vigo. «Dejó su empleo para venirse conmigo. La ciencia es una carrera de fondo muy competitiva en la que tu pareja te tiene que apoyar. Y, si no lo hace, es muy sencillo: cambia de pareja». África estaba dispuesta «a hacer lo que fuera para crear mi grupo y conseguir mis sueños». Su testimonio, al igual que el de Mercedes Novo, María José Alonso y Laura Sánchez Piñón, investigadoras veteranas y referentes en sus respectivos campos a nivel mundial, resonó ayer en el auditorio del Vello Cárcere de Lugo, al igual que el de otras mujeres científicas más jóvenes, pero líderes también, en el primer Encuentro de Mujeres Científicas, organizado por el Ayuntamiento de Lugo en colaboración con la Fundación CorBI.

Las suyas fueron historias inspiradoras, que demuestran que, más allá de las dificultades que aún siguen teniendo en el desarrollo de su carrera todas las trabas se pueden superar con esfuerzo y convicción. No hay excusas para quedarse en el camino. Es su ejemplo. Es cierto que la maternidad penaliza en parte, pero no debe suponer un obstáculo para conseguir el objetivo. «Quizás seamos nosotras mismas las que nos estemos poniendo las barreras. Nos paramos nosotras y creo que la barrera está en nuestras cabezas», destaca Neus Sabaté, investigadora del Instituto de Microelectrónica del CSIC en Barcelona. Y da un consejo: «La elección de un buen compañero de vida es clave para cumplir las exigencias de esta carrera», dice.