Año y medio de cárcel para el creador del Tour de La Manada, un recorrido por las calles del caso

El condenado es un vecino de Madrid de 39 años al que se considera culpable de un delito contra la integridad moral

EFE

El creador del Tour de La Manada, un recorrido detallado de los violadores que perpetraron el ataque brutal de los sanfermines del 2016, ha sido condenado a año y medio de presión por la titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Pamplona. Se trata de un vecino de Madrid de 39 años que en diciembre del 2018 lanzó una página web que ofrecía un recorrido por las calles de la capital navarra relacionadas con este caso. De acuerdo con la acusación particular y en contra del criterio del fiscal, que había reclamado la absolución, la jueza considera al procesado, R.S.M.M., autor de un delito contra la integridad moral y le obliga a indemnizar a la víctima con 15.000 euros.

En la sentencia, que puede ser recurrida ante la Audiencia de Navarra, la jueza destaca que, debido a la creación de la web, la víctima de la violación vio agravado el trastorno de estrés postraumático crónico que padece y por el que sigue recibiendo tratamiento psicológico. Tras el visionado de la web, se indica en la sentencia, los síntomas de la víctima se agravaron, por lo que la mujer necesitó volver a tomar medicamentos y hasta aproximadamente el mes de mayo de este año no ha podido recuperar «una cierta normalidad, que había alcanzado previamente a la apertura de la página».

Para la magistrada, de la lectura de la página web creada por el acusado «cabe concluir que sin duda cosificaba la figura de la víctima de un grave delito contra la libertad sexual».

La simple lectura de la página, prosigue la juez, lleva a la clara conclusión de que el delito del que fue objeto la víctima «se convirtió por parte del autor ahora acusado en un jolgorio, en una ironía, lo que constituyó un sufrimiento adicional importantísimo» para la joven.

En el juicio, la denunciante explicó que el contenido de la web no le pareció una broma en general, sino que pensó que se reían de ella. Manifestó que le avergonzó el planteamiento, la idea en sí misma, que hubiera personas que pudieran pasearse por el lugar en el que fue objeto de la agresión.

La terapeuta que trató a la víctima desde la violación grupal indicó que, tras la publicación de la web, la joven le trasladó sentimientos de humillación, de forma que no quería salir a la calle ni ir a la universidad. Tras el tour, volvieron a salir en redes sus datos y tenía pánico a ser reconocida.

Para la magistrada, todo ello pone de manifiesto que, una vez acreditados los hechos y la gravedad de los mismos, existe un delito contra la integridad moral, de modo que resulta incalificable que el acusado, en su última palabra, llegara a afirmar: «Esto es una broma, ha picado hasta la víctima y su letrada».

La jueza, sin embargo, no considera que los hechos puedan ser susceptibles de un delito de odio, que sanciona a los que incitan a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias. 

¿Por qué violan las manadas?

Marta Otero

El fenómeno de la grupalidad masculina que hace a los hombres sentirse aceptados por el grupo y una educación sexual basada en la pornografía están detrás de los abusos

El porqué que se esconde detrás de las agresiones sexuales en grupo es una enmarañada madeja de razones. El fenómeno de la grupalidad masculina, unido al problema de una educación sexual empañada por la pornografía, están detrás del perfil de los miembros de todas las manadas. Los expertos tienen claro que no tiene nada que ver un violador o agresor sexual que comete un acto en solitario con uno que lo hace en grupo. Y alertan de que el efecto contagio existe.

Manuel Fernández Blanco, psicoanalista y psicólogo clínico en el Chuac, explica que, mientras que en la agresión individual prima más el factor impulsivo, «en fenómenos como el de la manada en primer lugar está el fenómeno de la grupalidad masculina, que se aprecia en su vertiente más radical. En general, a una escala menor, la mayor de las tonterías es irresistible para los hombres si se hace en un contexto grupal. Es como romper todos los retrovisores de los coches de la avenida por esta cuestión de ‘¿te vas a rajar?’ o que ‘¿a que no hay cojones?». El experto explica, sin embargo, que el caso concreto de la Manada, el ser un acto planificado le confiere un estatuto diferente.

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