Diego Matamoros estalla contra «GH VIP 7»: «Es una cerdada»

El programa enfrentó a su mujer, Estela, con Kiko Jiménez y Sofía Suescun


Redacción / La Voz

GH VIP 7 le crecen los enanos. Metido de lleno en una gravísima crisis de anunciantes y de imagen por su manera de actuar, hace dos años y ahora. en el caso de la presunta violación de Carlota Prado en GH Revolution, ayer vivió una de las galas más tensas que se recuerdan. Con Carlos Sobera al frente, que toma el relevo de Jorge Javier Vázquez, de baja para someterse a una operación a consecuencia del ictus que sufrió la pasada primavera, el programa se centró en una de las concursantes que podrían salir expulsadas el próximo jueves: Estela Grande. La mujer de Diego Matamoros no podía ni imaginarse la que se le venía encima cuando se encontró en una sala con el exnovio de Gloria Camila. 

Estela se dio de bruces con la cruda realidad del tsunami que provocó su acercamiento a Kiko Jiménez, que le dijo: «Te estoy defendiendo fuera desde todos los programas. Te quiero como amiga lo que he vivido aquí contigo es muy especial». La concursante, perpleja, se enfrentó a varios vídeos tapándose la cara con las manos en varias ocasiones. «Me ha impresionado verlo, no he sido consciente de la repercusión que ha podido tener fuera pero yo estoy muy tranquila. A mí solo me sale sonreír, el vídeo me parece un homenaje muy bonito a mi amistad», aseguraba. «Nunca he sentido que a Kiko le guste y creo que él tampoco ha podido sentir eso de mí. Todos los sentimientos se viven mucho más», añadía, muy confundida con las palabras con las que se despedía Kiko: «Tú preocupate de lo que sientes tú». 

Poco se esperaba Estela que la noche no acababa más que empezar. Cuando aún no había asimilado todo lo que había visto, aparecía Sofía Suescun. «No entiendo la mentira y querer ocultar algo que más tarde o más temprano se sabe», le decía Suescun. 

«Estás nominada y una confesión lo puede cambiar todo», le recomendaba Sofía, mientras que Estela se defendía: «No voy a confesar nada que queréis que confiese y menos a cambio de tener que quedarme aquí».

El tercer turno le tocaba a Diego Matamoros, que veía muy cabreado como el programa había mostrado los vídeos a Estela Grande. Poco antes, en el plató Lucía, la madre de Alba Carrillo ya aseguraba que el trato del programa no era demasiado justo: «Aquí no está habiendo una igualdad de trato hacia Adara que hacia Estela». 

«Estoy aquí, tranquila. Estoy contigo gordi. Nada nos va a separar, quédate con eso, nada nos va a separar... ni esos putos cerdos, ni nadie», le decía a Estela al reencontrarse Diego Matamoros. «Tú no te mereces esto. Yo había subido a otra cosa, no a esto. Espero que esto que estáis grabando ahora se lo hagáis a Adara el próximo día con su marido», vociferaba enfurecido. 

«Sabes lo que pasa Carlos, que si hoy se ha permitido dar estar información y hacer esto cuando yo no me había comprometido a esto, yo me había comprometido a ver a mi mujer como cualquiera que han venido a ver a los concursantes.... yo no había venido a esta mierda. Y encima no habéis puesto los vídeos que teníais que poner, los vídeos de este mierda. Esto os lo podíais haber guardado y haber esperado a cuando ella esté fuera. esto es una cerdada auténtica», añadía Matamoros, enfrentándose a Carlos Sobera en directo. 

«Todo se ha hecho para que luego tú le aclares todo a tu mujer, le cuentes lo que quieras y estéis juntos y felices. Para que seas el último en entrar y ella sepa por fin la realidad de las cosas», intentaba mediar Carlos Sobera. «Me han hecho mucho daño. Lleva la puta cadena mucho tiempo jodiéndome por dentro. Estaba con ansiedad», se justificaba Diego Matamoros ante Estela. 

Tras el enfrentamiento directo de Diego Matamoros con la dirección del reality, Sobera se explicaba desde plató: «No me parece bien que diga eso. No me parece un juego limpio por parte de Diego. Entre otras cosas, porque han ocurrido cosas fuera de la casa que ha protagonizado Diego. Pero esta casa no las ha puesto y podría haberlo hecho. Eso demuestra que por parte dede la cadena y la productora no hay intención alguna de fastidiar a nadie». Uno de los colaboradres, Miguel Friguenti, añadía: «Es una falta de respeto. Es un desagradecido total». 

El programa, en el que Mila Ximénez se convirtió en finalista, logró una audiencia del 30,7 % de cuota de pantalla en Cuatro y congregó a 3.222.000. 

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