Un implante con células madre logra regenerar por primera vez un corazón infartado

La cirugía, pionera en el mundo, se aplicó por primera vez en el Hospital Germans Trias de Barcelona a un paciente de 70 años


redacción

El corazón de un hombre de 70 años que había sufrido un infarto se ha conseguido regenerar mediante un implante de células madre procedentes del cordón umbilical. Este viejo sueño de la medicina regenerativa lo ha convertido en realidad por primera vez en todo el mundo un equipo del Hospital Germans Trias de Barcelona. El paciente recibió el trasplante el pasado mes de mayo y ahora se ha dado a conocer el caso después de su positiva evolución.

«Ha pasado de no salir prácticamente de casa y ahogarse en pequeños esfuerzos a venir a la consulta andando», explica Antoni Bayés-Genis, responsable del grupo de investigación en Enfermedades Cardiovasculares del Hospital, que ha visto como después de diez años de trabajo y ensayos previos se ha conseguido un objetivo largamente esperado que ha permitido alcanzar un nuevo hito a la medicina española. Por primera vez se ha fijado un bioimplante de células madre directamente en el corazón de un paciente.

Cuando se produce un infarto de miocardio, según explican desde el hospital, el corazón pierde fuerza para latir a causa de la muerte de las células del área lesionada, que han dejado de recibir sangre desde las arterias coronarias. Este hecho, en función de la gravedad, puede condicionar la capacidad para llevar a cabo actividades de la vida diaria, así como la calidad y la esperanza de vida. Lo que se ha conseguido ahora es que el paciente tratado, un hombre de 70 años, haya recuperado parte de la fuerza para bombear sangre.

Uno de los retos que afrontaron los científicos fue encontrar la forma más óptima de introducir las células madre en la zona del infarto. Estudios previos habían demostrado que en la administración directa, mediante inyecciones, las células morían antes de poder promover sus beneficios o se dirigían, de forma aleatoria, hacia otros órganos que no eran el corazón. Un obstáculo no precisamente menor. Para salvarlo, el equipo del Hospital Germans Trias optó por incorporar las células madre dentro de una matriz de pericardio, que actuó como vehículo. De esta forma se ha permitido la aplicación de las células que contiene directamente sobre la zona infartada.

El gran reto, sin embargo, fue transformar el prototipo, de tan solo dos centímetros cuadrados, que fue el modelo utilizado en ensayos preclínicos en animales, en el bioimplante PeriCord, de 16 centímetros cuadrados, y cumplir así con todos los requisitos de seguridad y normativas para uso humano. El proyecto se llevó a cabo en colaboración con el Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol, con el Banco de Sangre y Tejidos y con el Instituto de Bioingeniería de Cataluña.

El bioimplante está formado por pericardio humano, la membrana que rodea el corazón, a la que primero se le han extraído sus células y que luego se ha enriquecido con células madre mesenquimales, las procedentes del cordón umbilical. El dispositivo, de hecho, ha recibido el nombre de PeriCord en honor a los dos componentes que lo forman, el pericardio y el corazón.

Los últimos estudios preclínicos en un modelo de cerdo habían demostrado que este tipo de bioimplante tenía la capacidad de reducir de forma significativa el tamaño del infarto, así como mejorar la función cardíaca. En el año 2013, el grupo del hospital ya había demostrado en ratones la capacidad de estas células madre para formar pequeños vasos sanguíneos en el área infartada y regenerar el órgano. 

«Ha sido un largo camino desde las primeras pruebas preclínicas», explica Bayés, quien destaca que «si se confirma la capacidad reparadora en humanos, podríamos remitir complicaciones habituales derivadas de estas cicatrices, como la insuficiencia cardíaca».

El bioimplante PeriCord recibió en el 2018 la aprobación definitiva por parte de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS). El medicamento se elabora en las salas blancas de terapia avanzada del Banco de Sangre y Tejidos y se implanta en los quirófanos del hospital catalán.

Dato que se trata de la primera intervención mundial de estas características es necesario seguir el procedimiento de evaluación de la seguridad de este tipo de nueva terapia, que está a medio camino entre la cirugía convencional y el trasplante de órganos.

El seguimiento del paciente ha permitido comprobar su muy favorable evolución, ya que los primeros resultados mediante resonancia magnética muestran una reducción en el tamaño de la cicatriz del infarto a los tres meses de que recibiera las células madre.

El proyecto fue posible gracias al apoyo del departamento de Salud de la Generalitat, del Instituto de Salud Carlos III y de 'la Caixa'.

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